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Director de Administración de la UNED advierte sobre riesgos para competitividad ante desaceleración de zonas francas

Federico Quesada señaló el tipo de cambio, la infraestructura y la capacidad para incorporar nuevas tecnologías entre los factores que Costa Rica deberá atender para sostener la atracción de inversión.

La desaceleración que muestran las zonas francas durante 2026 debe llevar a Costa Rica a revisar las condiciones que le han permitido competir por inversión extranjera y prepararse para los cambios tecnológicos que están transformando la economía internacional.

Así lo planteó Federico Quesada Chaves, director de la Escuela de Ciencias de la Administración de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), quien señaló entre los factores que requieren atención el tipo de cambio, los costos de materias primas, la infraestructura, la formación de capital humano y la capacidad del país para incorporar nuevas tecnologías.

La moderación en el crecimiento de las zonas francas viene siendo registrada durante varios meses por el Banco Central de Costa Rica (BCCR). En junio, Delfino.CR informó que los regímenes especiales habían desacelerado 12,3 puntos porcentuales en abril frente al mismo mes de 2025.

Un mes después, los datos correspondientes a mayo mostraron una desaceleración de 12,8 puntos porcentuales, asociada principalmente con un menor dinamismo en la fabricación de implementos médicos y en servicios profesionales y administrativos, así como con una reducción en la fabricación de componentes y tableros electrónicos.

Quesada Chaves consideró que el comportamiento no debe analizarse de manera aislada:

Durante los últimos 25 años, el crecimiento de la economía costarricense ha sido impulsado por el sector externo y, particularmente, por las exportaciones de zonas francas. En los últimos cinco años mostraron un comportamiento muy dinámico y durante 2025 el crecimiento fue de dos dígitos; sin embargo, en 2026 la desaceleración es clara, especialmente durante los últimos meses”.

Inversión en zonas francas cayó durante 2025

A la moderación observada este año se suma una reducción de la inversión extranjera directa recibida por las empresas del régimen durante 2025.

Según las cifras más recientes del BCCR, Costa Rica recibió $5.216,9 millones en inversión extranjera directa durante 2025, un aumento de aproximadamente 2% frente a los $5.113,5 millones registrados en 2024.

Sin embargo, la inversión dirigida específicamente a zonas francas pasó de $3.797,4 millones en 2024 a $3.567 millones en 2025, una disminución cercana al 6,1%.

A pesar de la caída, las zonas francas concentraron alrededor del 68% de la inversión extranjera directa que recibió el país durante el año.

Para Quesada Chaves, uno de los desafíos estructurales está relacionado con la capacidad de Costa Rica para adoptar y aprovechar tecnologías emergentes. El académico advirtió que este factor podría afectar la competitividad del país si no se acompaña con formación de talento y políticas públicas que permitan desarrollar capacidades locales.

Tipo de cambio también entra en la discusión

El director de la Escuela de Ciencias de la Administración señaló además la apreciación del colón como otro elemento que puede incidir en las condiciones bajo las cuales operan empresas exportadoras.

Según explicó, las compañías que reciben ingresos en dólares pero mantienen una parte de sus gastos en colones enfrentan una reducción del poder adquisitivo de esos ingresos.

El efecto, agregó, también puede alcanzar a pequeñas y medianas empresas costarricenses vinculadas con compañías multinacionales mediante contratos establecidos en dólares mientras mantienen gastos locales en moneda nacional.

Quesada Chaves señaló:

En un inicio, la apreciación del colón afectó al sector turismo; sin embargo, actualmente el menor poder adquisitivo de la divisa extranjera también puede convertirse en un factor que las empresas multinacionales valoren cuando planean realizar inversiones en Costa Rica”.

El académico consideró que el comportamiento cambiario debe analizarse junto con otros factores como los costos energéticos, la infraestructura y las capacidades tecnológicas del país, en lugar de atribuir la evolución de la inversión a una única variable.

Fuera de la GAM crece la inversión, pero persisten obstáculos

Los datos del BCCR muestran una señal distinta fuera de la Gran Área Metropolitana (GAM).

La inversión en zonas francas ubicada fuera de la GAM pasó de $217,4 millones en 2024 a $265,5 millones en 2025, un crecimiento cercano al 22%.

Aun así, la concentración territorial continúa siendo elevada: alrededor del 92,6% de la inversión de zonas francas se ubicó dentro de la GAM durante 2025.

Quesada Chaves consideró que los incentivos para atraer empresas hacia otras regiones representan una oportunidad, pero advirtió que la llegada de inversión debe acompañarse de mejores condiciones de infraestructura, transporte y logística.

El dinamismo será de corta duración si no se encuentra acompañado de las condiciones óptimas para su desarrollo”.

Entre los problemas señalados mencionó los costos para transportar materias primas, el estado de las carreteras y las dificultades para movilizar mercancías, particularmente durante la estación lluviosa.

Más encadenamientos y transferencia de conocimiento

Para el académico, sostener la competitividad también requiere aumentar el impacto que las empresas instaladas bajo el régimen generan sobre el resto de la economía.

Quesada Chaves planteó fortalecer los encadenamientos con pequeñas y medianas empresas nacionales, pero también avanzar en transferencia de conocimiento, capacitación e investigación.

A su criterio, la presencia de multinacionales que utilizan tecnologías emergentes podría aprovecharse para desarrollar capacidades locales y aumentar el nivel de sofisticación de empresas costarricenses.

Es necesario analizar la posibilidad de que estas empresas realicen algún tipo de retribución al país en términos de capacitación o participación en nuevas investigaciones que tengan arraigo local y favorezcan la creación de nuevas empresas y negocios”.

Finalmente, Quesada Chaves llamó a discutir qué sectores tecnológicos pretende desarrollar Costa Rica, cómo quiere posicionarse frente a otros países que compiten por inversión y qué capacidades deberá construir para conseguirlo.

El desafío no consiste únicamente en continuar atrayendo empresas, sino en construir las condiciones para que Costa Rica mantenga su competitividad, genere mayores encadenamientos nacionales y transforme la inversión extranjera en oportunidades de desarrollo para más regiones del país”.