Referencia del BCCR

Tipo de cambio

Compra

...

Venta

...

Presentado por
Logo Coopealianza
Imagen principal del artículo: ¡Calmaaa, Calmaaaa!

¡Calmaaa, Calmaaaa!

Habrá gente que no le tiene miedo a un temblorcito aislado. Dudo mucho que haya alguien que diga lo mismo cuando es un temblor fuerte, como el que nos despertó a muchos el lunes en la madrugada y mucho menos si es un terremoto

Ese temor se acrecienta por las imágenes y videos recientes de la ocurrido en Venezuela y Colombia, de gente desesperada, edificios bailando o derrumbándose y caos generalizado. Lo agravan las noticias que confirman que los movimientos telúricos andan alborotados en el cinturón del fuego, donde se encuentra, como todos sabemos, Costa Rica. En estas condiciones, si tiembla, se activa ese temor de si será que ya nos tocó a nosotros.

Así que nos encomendamos al código sísmico y si vemos el cielo empedrado, mucho calor o comportamiento errático de animales e insectos; alistamos algunas cositas básicas, dormimos con piyama decente y con los zapatos, llaves, cédula y celular a la mano.

¿Qué tiene que ver esto con el tema laboral? Le sorprenderá, igual que la réplica inesperada que nos deja con el corazón en la boca.

El personal llegará mal dormido, con la consecuencia en el desempeño, la concentración y los riesgos de accidentes. Puede ser que alguno haya decidido llegar añejo, para no arriesgarse a un temblor en plena ducha.

Es imposible pretender que la gente no use tiempo de trabajo para comparar experiencias, ruidos, sensaciones y reacciones. Es parte de la terapia colectiva para sobrellevar el susto. Y si tiembla mientras están trabajando, llamarán a familiares y amigos o pedirán permiso para irse a la casa.

Algunos pedirán trabajar desde la casa, ya sea porque hicieron una crisis de ansiedad, están mareados, con dolor de cabeza de la desvelada, flojos del estómago, les preocupa dejar adultos mayores o niños solos o simplemente no quieren estar en un piso alto y depender de un ascensor para salvar su vida en caso de emergencia. En casos más severos, tendrán que atender daños en sus casas o de sus familiares.

En la oficina, la brigada de emergencias debe estar atenta, revisar botiquines y ojalá tener presente quiénes se paralizan o requieren asistencia especial para ir por ellos en caso de un temblor. No está demás repasar con todos las instrucciones a seguir si hay un sismo.

Recordemos que cualquier patrono con más de 10 trabajadores debe tener una comisión de seguridad ocupacional. Y si superan los 50 colaboradores, un departamento de seguridad ocupacional, ambos inscritos ante el Consejo de Seguridad Ocupacional. Una de las funciones de la comisión/departamento es la crear, entrenar y contar con una brigada de emergencias.

¿Tenemos al día nombres, direcciones y contactos de familiares de nuestros trabajadores? ¿Cuándo fue la última vez que lo hicimos?

Si vuelve a temblar, hoy o cualquier día de estos, porque aquí siempre tiembla, y alguien no se espera a las instrucciones de evacuación, deja tirada una llamada virtual o una reunión, podría ser amonestado, sí. Pero ¿no será que tiene una causa de justificación?

En la misma línea, yo podría discutir si se justifica o no una ausencia después de un temblor fuerte; pero con los que se creen muy graciosos y andan haciendo bromas de temblores sacudiendo puertas, golpeando paredes o enviando correos falsos sobre grandes terremotos que se avecinan, no tendría piedad.

Finalmente, conductas tan tristes como esta, ocurrida en Colombia, en la que el patrono impidió al personal retirarse después del terremoto amenazándolos con sanciones, no se justifican en una situación de emergencia.