La Contraloría detectó indicios de tala, movimientos de tierra y urbanización en tres fincas del corredor Paso de la Danta.
La Contraloría General de la República (CGR) ordenó a la Municipalidad de Osa y al Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) revisar tres fincas ubicadas en el Corredor Biológico Paso de la Danta y la Fila Costeña, tras identificar indicios de movimientos de tierra, tala de árboles, apertura de accesos vehiculares y construcciones que podrían carecer de los permisos correspondientes.
Tras investigar siete terrenos, la orden DFOE-SOS-ORD-00003-2026 comprende las propiedades con matrículas 6-253319-000, 6-222042-000 y 6-253886-000. La Contraloría pidió un análisis documental y técnico, así como las inspecciones de campo necesarias para determinar si existen infracciones a la Ley Forestal, la normativa ambiental o las disposiciones que regulan los movimientos de tierra y las obras constructivas.
Si las instituciones comprueban incumplimientos, deberán aplicar las medidas correctivas y sancionatorias correspondientes, así como promover las acciones administrativas o judiciales que procedan. La Contraloría dirigió la instrucción a la directora ejecutiva del Sinac, Giovanna Valverde Stark, y al alcalde de Osa, Mainor Anchía Angulo.
Ambas instituciones deberán certificar el cumplimiento de la orden a más tardar el 18 de septiembre de 2026.
Indicios identificados en las tres propiedades
En la finca 6-253319-000, la municipalidad únicamente registra un permiso de obra menor, aprobado en diciembre de 2020, para construir un pórtico de acceso de 70 metros cuadrados. En el mismo terreno, la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena) registra autorizaciones relacionadas con líneas de distribución eléctrica, mientras que el Sinac no reporta permisos para cortar, aprovechar o transportar madera.
Las imágenes satelitales consultadas por la Contraloría, sin embargo, muestran en esa propiedad tala de árboles, movimientos de tierra, edificaciones y caminos en una zona con potencial cobertura de bosque maduro y secundario. El análisis también determinó que las áreas intervenidas no coinciden con la ubicación de las líneas eléctricas autorizadas.
La finca 6-222042-000 no registra permisos de construcción ni valores por edificaciones ante el municipio. Aunque la Setena otorgó una viabilidad vinculada con una concesión de agua en una quebrada sin nombre, el Sinac tampoco registra autorizaciones forestales y las imágenes georreferenciadas muestran una posible eliminación de cobertura boscosa, movimientos de tierra e indicios de urbanización.
En el caso de la finca 6-253886-000, el gobierno local no registra un permiso de construcción, pero la propiedad sí consigna valores por obras en su declaración de bienes inmuebles. Por su parte, la Setena registra una viabilidad ambiental relacionada con una solicitud para aumentar el caudal de una concesión de agua y el Sinac no reporta permisos para aprovechar madera.
El análisis satelital de esa tercera propiedad identificó una presunta corta de bosque maduro y secundario, movimientos de tierra y señales de un proceso de urbanización. La Contraloría aclaró que las autorizaciones vinculadas con electricidad o concesiones de agua no sustituyen los permisos forestales, ambientales y constructivos que requieren las intervenciones observadas. Además, la institución indicó que la Fiscalía de Osa mantiene abierta una causa por este caso.
Siete fincas fueron investigadas
La investigación comenzó después de que la Contraloría recibió, el 9 de abril, una denuncia ciudadana sobre un posible cambio de uso del suelo en siete fincas ubicadas dentro del corredor biológico. La denuncia señaló que las propiedades ocupan áreas con alta fragilidad ecológica, cobertura boscosa y una amplia red hídrica.
El 21 de mayo anterior, en una primera orden, la CGR dirigió disposiciones vinculantes a las municipalidades de Osa, Pérez Zeledón, Quepos, Dota, Buenos Aires y Tarrazú, además del Sinac y la Dirección de Aguas del Minae.
En ese primer documento, la Contraloría ordenó incorporar criterios ambientales en los procesos de construcción, establecer mecanismos obligatorios de coordinación interinstitucional, actualizar el Plan de Gestión del corredor y delimitar las áreas ambientalmente frágiles.
También pidió fortalecer los sistemas de información y control territorial, así como capacitar al personal municipal, con el objetivo de proteger bosques, cuencas hidrográficas, rutas de conectividad de fauna y ecosistemas marino-costeros.
El Corredor Biológico Paso de la Danta busca mantener la conectividad de la flora y la fauna entre la península de Osa, la cuenca del Golfo Dulce y la cordillera de Talamanca.
