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Y sigue la guerra

La guerra en Irán se ha convertido en un gran dolor de cabeza para Donald Trump. A pesar del alto el fuego vigente desde el pasado 7 de abril, tanto las delegaciones de Irán como de Estados Unidos aún no han llegado a un acuerdo para un entendimiento en que detengan los ataques por completo. Los recientes ataques entre Estados Unidos e Irán, unidos al discurso de Trump que ha anunciado varias veces un pacto entre las partes, que rápidamente ha sido desmentido por la contraparte iraní, han extendido un conflicto regional que inició el pasado 26 de febrero cuando Estados Unidos y el régimen sionista atacaron unilateralmente diferentes partes del territorio iraní.

Las continuas tensiones entre Irán y Estados Unidos para la firma de un acuerdo de entendimiento que finiquite el conflicto armado, han sido bien aprovechadas por Netanyahu y su interés narcisista de mantenerse en el poder. No es un secreto afirmar que la tercera parte implicada en este conflicto es la menos interesada en un lograr un entendimiento que termine con el conflicto armado. Por ello, Israel ha intensificado en las últimas dos semanas los ataques contra Gaza, donde ya se contabilizan más de 700 muertos en ataques israelíes desde que entró en vigor el alto el fuego en octubre, según el Ministerio de Salud de Gaza, cuyas cifras la ONU considera fiables.

Desde el llamado alto el fuego, el régimen sionista ha cometido más de 3000 violaciones de ese acuerdo. Al día de hoy en Gaza sigue habiendo restricciones de ayuda humanitaria y la entrada de camiones, pactada desde el pasado octubre, no se está cumpliendo y solamente han entrado el 36% de la ayuda necesaria.

La situación actual en Gaza tiene todas las papeleta para que cambie a peor en las siguientes semanas. El líder israelí ha asegurado recientemente que las fuerzas militares israelíes se disponen a tomar el 70% de Gaza, un 20% más de lo estipulado en el alto el fuego: "Actualmente estamos presionando a Hamás; controlamos el 60% del territorio de la Franja, como bien saben. Estábamos en el 50%, ahora controlamos el 60%. Mi directiva es aumentar el control…". Netanyahu hizo en ese momento una pausa mientras alguien entre el público exclamó "al 100%". El primer ministro israelí continuó diciendo:

Vayamos paso a paso. Primero, el 70%. Empecemos por ahí. Los estamos presionando por todos los flancos; nos ocuparemos de los remanentes".

Mientras tanto Líbano sigue sufriendo y pagando la expansión colonialista de Israel. El avance israelí sobre el sur de Líbano forma parte de la campaña intensificada contra Hezbolá, una excusa que le permite a Netanyahu saltarse la tregua impuesta por Estados Unidos vigente desde abril.  1.2 millones de libaneses han sido desplazados de sus casas por esta guerra como parte de la exigencia israelí de vaciar todo lo que se encuentra en un región meridional que supone casi la quinta parte del país. La ofensiva israelí en Líbano ha terminado con la vida de más de 3000 personas, incluyendo 127 trabajadores sanitarios. La devastación de Líbano se ha convertido en un pilar fundamental para la supervivencia política de Netanyahu. ¿Hasta cuando continuaremos aguantando el cinismo de la comunidad internacional? Pues por ahora la cosa sigue igual...