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Gente malagradecida

El trabajador al que se le dio un permiso con goce de salario y luego igual pretende seguir cobrando las extras.

La asistente administrativa a la que se le perdonaron las tardías y ausencias cuando no tenía quién le cuidara el chiquito enfermo.

La ingeniera que aprovechó el programa de becas de estudio de la empresa y apenas sacó el título, renunció, sin devolver el dinero.

El contador que se le pagó cesantía y preaviso en la liquidación y luego volvió a reclamar horas extra.

La vendedora insolente a la que nunca se le amonestó y se le dieron muchas oportunidades y aun así demandó a la empresa.

La empleada doméstica a la que se le ayudaba cada vez que tenía alguna necesidad y ahora exige que se considere el salario en especie en su liquidación.

Los que se despidieron en grupo porque le vamos a apostar a la IA y preguntan porqué no les pagan la liquidación dentro del mes de plazo.

La que disfrutó de vacaciones adelantadas y ahora pretende que le paguen doble cuando le toca viajar por trabajo en días que no son hábiles.

La gente sensible que no entiende que son bromas y ponen denuncias por acoso sexual.

El que se nota que no le gusta recibir órdenes y pone denuncias por acoso laboral.

La que pide que le paguen puntualmente el salario.

El que cuenta en la oficina que fue al Ministerio de Trabajo y que le dieron información que contradice lo que dice el jefe.

La que se puso un emprendimiento y en tiempo de trabajo, con la computadora de trabajo, aprovecha para actualizar Instagram, organizar giveaways y contestar solicitudes de precios.

El que aceptó trabajar sin seguro o recibir parte del pago desde afuera para no pagar cargas sociales y ahora nos acuso ante la CCSS.

La administradora que lleva años con nosotros y ahora nos enteramos que anda buscando trabajo y enviando currículums.

Ninguno de ellos es malagradecido: están ejerciendo sus derechos, que, por mandato de ley, son irrenunciables. Acceden a las opciones que les brinda el mismo Estado, como consultar ante un ministerio, optar por los servicios de la defensa pública laboral, por ejemplo.

La relación laboral es un intercambio de labores o servicios por un pago, que se da dentro de un marco legal. Además, se caracteriza por una relación jerárquica, que, aunque se lleven muy bien el patrono y el empleado, siempre tienen intereses contrapuestos, siempre hay tensión.

Una cosa es que se agradezca la oportunidad de trabajar. Otra, muy distinta, es renunciar a sus derechos a nombre de ese agradecimiento.

Una cosa es que uno, como ser humano, siempre debe ser agradecido. Pero es claro que nunca se debe esperar el agradecimiento de los demás.