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El faro que alumbra a una región empieza a parpadear

Dedico parte de mi tiempo a trabajar en la confianza porque creo que es la base invisible de cualquier relación, ya sea entre personas, entre el Estado y la ciudadanía, o entre una marca y su público. Esa confianza depende de información clara y comprobable, sin barreras que la lleven al silencio.

El 8 de junio, la UNESCO y el PROLEDI de la UCR organizaron el evento "La libertad de expresión en la construcción de la paz", se presentaron datos duros: según el World Trends Report in Freedom of Expression and Media Development, la libertad de expresión ha caído casi un 10% desde 2012, una caída similar a la registrada durante las grandes guerras del siglo pasado; además, la autocensura aumentó un 63%, impulsada por el miedo, el acoso digital y la presión económica.

Veo el ambiente informativo como una cuenca hidrográfica: así como la cuenca depende del agua limpia de su naciente, la información también debe ser clara desde el principio; si la fuente se contamina, todo lo que está más abajo, como el debate, el voto informado o la rendición de cuentas, se debilita o desaparece. Quienes crean experiencias ciudadanas saben que un público sin información veraz avanza sin rumbo y es más vulnerable a la manipulación y la polarización.

Costa Rica ha sido un faro regional; hoy, con preocupación, veo su luz temblorosa: Reporteros Sin Fronteras ubica al país en el puesto 38, una caída desde el quinto lugar en 2021. El Instituto de Prensa y Libertad de Expresión (IPLEX) reportó en 2025 un registro preocupante: 69 alertas y 93 víctimas, en medio de la estigmatización del gremio periodístico costarricense.

La Nación publicó en 2025 una portada en blanco y negro con la frase «TODO VA BIEN», para advertir que el sueño de cualquier poder autoritario es contar con una prensa dócil, sin preguntas incómodas. Vilma Ibarra, en Hablando Claro, citó a Sergio Ramírez para señalar que, por primera vez desde 1948, se advierten señales de deterioro en nuestra democracia.

A comienzos de este año, la presión aumentó cuando Estados Unidos retiró las visas a cinco de los siete miembros de la junta directiva de La Nación; el diario interpretó esto como un golpe a la integridad de nuestra democracia, incluso fuera del país.

Me inquieta hacia dónde vamos cuando el faro parpadea; no quiero que nuestro periodismo deba informar desde el exilio, como los hermanos nicaragüenses, cuyo país se ha convertido en un desierto informativo, con redacciones confiscadas y periodistas expulsados; o como en El Salvador, donde El Faro contó cómo el régimen de Bukele asfixió a la prensa hasta que muchos periodistas tuvieron que exiliarse en 2025.

Veo con preocupación que periodistas de países vecinos hayan tenido que trasladar su ejercicio profesional a otro país, como Costa Rica, en busca de protección de la libertad de prensa, y que justo cuando estos medios buscaron refugio, nuestra propia libertad empezó a verse amenazada y a enfrentar riesgos.

En el encuentro de este lunes 8, el primer panel discutió desde una perspectiva centroamericana, con las voces de Moisés Martínez, Vilma Ibarra y Eduardo Ulibarri, quienes me recordaron que la distancia entre lo que hemos sido y lo que tememos ser es más corta de lo que parece. Sin embargo, Moisés Martínez, de Divergentes, dijo al mejor estilo de una película de Hollywood: "Vengo del futuro". Pude conversar con él y me transmitió optimismo; me dio ánimo y me reafirmó que en Costa Rica aún hay mucho por hacer.

Desde la gobernanza, para mí la democracia es una experiencia de confianza que se construye cada día; de la misma forma que una marca pierde seguidores si actúa con falta de transparencia, un país daña su reputación, basada en la paz, la ecología y la institucionalidad, cuando desde el poder se llama «canalla» o «sicario» a quienes preguntan o disienten; esa estigmatización, validada desde arriba, se extiende en la sociedad y alimenta una espiral peligrosa.

El encuentro facilitado por la UNESCO y PROLEDI-UCR deja tareas importantes: asegurar la sostenibilidad económica de los medios independientes, promover que la inteligencia artificial aporte integridad en vez de confusión y proteger el pluralismo como un tesoro valiosísimo.

Para lograrlo, cada persona puede contribuir, por ejemplo, suscribiéndose a medios independientes, compartiendo contenido verificado y apoyando iniciativas que fomenten la transparencia; también participar en conversaciones públicas, exigir a las autoridades políticas el respeto a la libertad de prensa y respaldar normativas que protejan el acceso a la información.

Mantener el faro encendido es defender las preguntas incómodas y recordar que, mientras la luz de una prensa libre guíe a otros, esa misma luz será la garantía de paz para todos.