Reporteros Sin Fronteras alerta que más de la mitad de los países se encuentran en situación “difícil” o “muy grave” y denuncia el avance de la criminalización del periodismo.
Reporteros Sin Fronteras (RSF) presentó su Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2026 con el peor resultado de su historia. Por primera vez en 25 años, más de la mitad de los países analizados —el 52,2 %— registra una situación “difícil” o “muy grave” para el ejercicio del periodismo, y la puntuación media global alcanza su nivel más bajo.
El indicador legal es el que más se deterioró este año. RSF señaló que arsenales legislativos restrictivos, a menudo amparados en argumentos de seguridad nacional, erosionaron el derecho a la información incluso en democracias. La organización calcula que este marco jurídico empeoró en 110 de los 180 países evaluados.
En las Américas se registró un retroceso significativo. Estados Unidos descendió siete puestos y ocupó el lugar 64. RSF atribuyó parte de esta caída a las políticas del presidente Donald Trump, que incluyen ataques sistemáticos contra la prensa y recortes en la Agencia de Medios Globales de Estados Unidos (USAGM), lo que afecta a emisoras como Voice of America o Radio Free Europe. En América Latina, Ecuador perdió 31 posiciones, Perú cayó 14 y El Salvador retrocedió ocho; Argentina descendió 11 puestos; mientras que Venezuela, Cuba y Nicaragua se mantienen entre los peores del continente.
Noruega encabeza la clasificación por décimo año consecutivo, mientras que Eritrea ocupa el último lugar (180) por tercer año seguido. Siria registra el mayor avance (+36 puestos, hasta el 141) tras la caída del régimen de Bashar al Assad en diciembre de 2024; en contraparte, Níger sufre la mayor caída (-37, hasta el 120).

Anne Bocandé, directora editorial de RSF, declaró:
¿Hasta cuándo vamos a tolerar la asfixia del periodismo, la obstaculización sistemática de los periodistas y la erosión continua de la libertad de prensa? Porque, mientras los ataques contra el derecho a la información se diversifican y se vuelven más sofisticados, sus autores ya no se ocultan: los Estados autoritarios, los poderes políticos cómplices o ineficaces, los actores económicos depredadores y las plataformas que se han vuelto incontrolables tienen una responsabilidad directa y abrumadora.”
RSF destacó que, desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, el recurso a leyes de seguridad nacional se ha extendido para restringir coberturas informativas. La organización menciona casos en Rusia, Bielorrusia, Birmania, Nicaragua, Egipto, Turquía, Túnez y Hong Kong, entre otros. También alerta sobre demandas intimidatorias (lawfare) en países como Bulgaria, Guatemala, Indonesia, Singapur y Tailandia.
En el ámbito de la seguridad, RSF recordó que más de 220 periodistas han muerto en Gaza desde octubre de 2023, al menos 70 en el ejercicio de su labor. Asimismo, conflictos en Irak, Sudán, Yemen y Ucrania continúan afectando gravemente la libertad de prensa.
La Clasificación 2026 se basa en cinco indicadores: político, legal, económico, social y seguridad de los periodistas. RSF concluyó que la pasividad ante estos retrocesos equivale a complicidad y reclama políticas activas de protección, fin de la criminalización y sanciones efectivas contra la impunidad.
