-¿Supiste lo de Randal?
Era mejor que Fulanito lo supiera por nosotras. Randal entró a trabajar casi al mismo tiempo que él y siempre han sido cercanos. Fulanito había estado de vacaciones y no se había enterado de nada.
-¿Cuál Randal? ¿Randal, Randal? ¿El supervisor de toda la vida? ¿Ese Randal?¿Qué le pasó? Ahora que lo decís, hace días no lo veo. Contame. ¿Me vas a contar, verdad?
- Vos sabés que en la empresa tenemos que hacer investigaciones internas cada cierto tiempo. Aunque somos sector privado, no estamos obligados a hacerlo, pero por una cosa de transparencia, de prueba, para no caer en injusticias, las hacemos. Bueno, las hace recursos humanos.
Hay un procedimiento que todo mundo conoce, un protocolo. Se entrevista a la gente, se documenta, se habla con los jefes, se ven registros y al final se emite un informe y se toma decisiones. No siempre el informe recomienda amonestaciones ni despidos. Muchas veces simplemente aclara que pasó y nos permite corregir procedimientos o tomar decisiones internas o así.
Claro, estas investigaciones tienen que ser confidenciales, porque si no, imagínate el chismerío que se haría y todo el mundo opinando y diciendo qué haría ellos y cómo lo harían mejor, sin tener toda la información.
Las investigaciones son para mejorar el proceso, el ambiente de trabajo, lo que hacemos. No somos una policía.
Bueno, empezamos una investigación por una situación del grupo que está a cargo de Randall. Y Randall se desconejó. Rarísimo, porque él ha recibido los entrenamientos de estas investigaciones, ha participado en ellos y sabe cómo se hacen.
-¿Cómo que se desconejó?
-Sí, todos los días llegaba a preguntar cómo iba la investigación, aunque sabía que no le podíamos contar nada. El día que había que entrevistarlo a él, se puso a llorar y preguntó si los íbamos a despedir o amonestar. Tuvimos que explicarle que la investigación no iba hacia eso. Aun así, nos dijo que la investigación lo tenía fatal de los nervios, que era culpa nuestra si se afectaba su salud mental.
Luego nos dimos cuenta que le habló a todos los del grupo de él- que los teníamos que entrevistar- y los recontra advirtió que tuvieran cuidado con lo que iban a decir de él, que no se metieran con su arroz y sus frijoles.
Mandó a la mano derecha de él a ver qué nos sonsacaba y la muchacha estaba tan acongojada que nos terminó contando que él la había mandado.
En la cafetería le contó a todos de la investigación, así que nos quedamos sin confidencialidad y aumentó la cantidad de gente asustada e incómoda, con personal comentando en pasillos los detalles.
Para congraciarse con nosotros, según él, nos reportó un conflicto de interés… que él conocía desde hace un año.
Ahora está incapacitado y el personal del grupo de él ha aprovechado para contarnos un montón de cosas que ni siquiera eran parte de la investigación. Y nos dimos cuenta de faltas, algunas muy graves, que él nunca reportó, que las tapó, etc. Ya están prescritas claro, pero imagínate darse cuenta de esto.
Y así, incapacitado y todo, sigue llamando y mandando correos diciéndonos que por favor no lo despidamos.
Empezamos con una investigación común y corriente, donde él no tenía nada que ver, y ahora ya estamos pensando si será mejor despedirlo con responsabilidad.
-¿Porqué? ¿No han encontrado nada contra él o sí? Tal vez sí lo traicionaron los nervios.
-Es verdad. No hemos encontrado una falta grave que pueda sancionar. Pero ese comportamiento tan errático y desproporcionado no es el que esperamos de un líder de un equipo. El manejo que él tuvo de todo esto nos preocupa.
Nosotros entendemos que todos somos humanos y tenemos momentos de debilidad. Por eso le aclaramos varias veces que la investigación no tenía que ver con él y le recordamos qué se esperaba de él y aun así él siguió igual.
El jefe de Randal dice que no quiere trabajar más con él, que hay pérdida de confianza. Si se le despide, se le despediría con responsabilidad porque le estamos dando el beneficio de la duda. Muy triste todo.
