Una de las firmas de banca de inversión más exclusivas de Nueva York, contrató a una mujer de 21 años como analista junior. Pocas semanas después, la trabajadora se desconectó antes de medianoche, sin haber enviado correos a dos banqueros con los que estaba trabajando en una presentación para un cliente importante.
Cuando se le llamó la atención por esto, la trabajadora informó a su patrono que tenía un diagnóstico de trastorno de ansiedad y estado de ánimo, y que parte del manejo de su condición requería ciertas condiciones de descanso.
La empresa le ajustó el horario, garantizándole el derecho a nueve horas de sueño entre la media noche y las 9 de la mañana del día siguiente. A cambio, ella se comprometía a estar completamente disponible el resto del tiempo, siete días a la semana. Para el sector financiero, estas condiciones califican como altamente civilizadas y ventajosas sobre todo para alguien que recién se incorpora al mercado laboral.
Tres semanas después fue despedida, porque, según el patrono:
- Con semejantes requisitos de descanso, la trabajadora no tenía que haber aplicado a un puesto como ese.
- Durmiendo 9 horas al día es imposible cumplir con las exigencias del puesto.
- No era posible mantener ajustes al puesto de manera indefinida.
Acto seguido, ella demandó a la empresa por discriminación, alegando:
- Su diagnóstico como discapacidad.
- Nunca se le explicaron las expectativas de horas de trabajo.
- Al despedirla por esta razón y recién iniciando su recorrido profesional, la empresa comprometió su carrera y sus ingresos a futuro, porque en la banca de inversión, la reputación del candidato es fundamental.
La defensa del ex patrono se ha basado en lo siguiente:
- Trabajar muchas horas y en cualquier momento, es parte del rol de un analista de inversión.
- No se puede obligar a un patrono a contratar a una persona que no tenga la capacidad de cumplir con las condiciones del rol.
- Los analistas financieros junior obviamente no necesitan permiso para dormir, pero que sí deben tener la capacidad de trabajar en equipo y comunicarse de forma eficaz con sus compañeros.
- Los tiempos que la trabajadora dedica a Instagram y a Tik Tok no coinciden con sus supuestas necesidades de descanso.
- Como estudiante universitaria, la trabajadora aparentemente le mintió a los médicos para que se le garantizara más tiempo para completar sus exámenes.
- No es cierto que se afectó la carrera de la trabajadora, porque después de ser despedida, consiguió un trabajo bien pagado en el sector.
El punto principal en discusión- aunque no me lo crean- es si realmente es fundamental que alguien deba estar disponible a las 3 de la mañana o si esto obedece a costumbres y expectativas del sector.
Los correos electrónicos de la empresa confirman que, a criterio de ellos, la ausencia nocturna de la trabajadora y sus necesidades de sueño, atentaban contra su desarrollo personal y los proyectos a los que estaba asignada.
La resolución del caso tendrá un impacto directo en Wall Street, donde las condiciones que defiende la empresa son pan de todos los días.
Sobra decir que, si analizamos este caso bajo la legislación local, está todo mal desde dónde se mire, al igual que la recientemente aprobada reforma laboral argentina.
La normalización de situaciones como esas nos llama a una profunda reflexión sobre el abuso y los derechos laborales. Que te rechacen el pago de horas extra por enviar un correo 3 minutos después de la hora de salida, no.
