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Un secuestro laboral

Isolde lleva años trabajando con la empresa. Es de la confianza de todos. Isolde siempre está al pie del cañón, disponible 24/7 y eso incluye los feriados. Nunca pide que le paguen extras. A veces, cuando se enferma, ella misma rechaza la incapacidad y trabaja desde la casa. Conoce su trabajo y lo hace bien. Isolde está a cargo del sistema de inventario.

Por dicha la empresa tiene a Isolde, porque lo que no tienen, es ni idea de quién hizo el software del sistema. No hay memorias, no hay manual, no hay código fuente, no hay nada. Isolde no es informática, pero con tantos años de lidiar con el sistema, no hay duda de que, a punta de práctica y experiencia, bien podría sacar algún título por suficiencia.

Cuando hay problemas del sistema, solo Isolde sabe cómo resolverlos. Ella sabe cómo sacar informes completos, parciales, por rangos, de un solo producto o como los pida el cliente. El sistema de inventario es el corazón de la operación. Sin Isolde, la empresa no podría contestar reclamos, conciliar cantidades de producto, hacer proyecciones, detectar faltantes, ni facturar bien. Isolde, con su conocimiento y manejo del sistema, es la que siempre salva la tanda.

La empresa ha podido sortear las crisis y ha ido creciendo. Los gerentes quieren modernizar la operación, porque no puede ser que se dependa de una sola persona para un sistema tan importante. ¿Y si a Isolde le pasa algo? ¿Si se hace un novio? ¿Si se quiere ir del país? ¿Qué vamos a hacer cuando se pensione? Porque, a ver: Isolde está bien conservada, pero ya es una persona de cierta edad.

Se exploran opciones, como ingeniería reversa. O mandar a hacer uno nuevo. Muy caro. Por el momento no se puede.

Isolde, necesitamos por favor que pongás por escrito todo lo que sabés del sistema.

Isolde se echa una risilla, dice que sí, pero pasan las semanas y no lo hace. Nadie le dice nada. ¿Vos te imaginás, regañarla? Y si se enoja ¿Qué hacemos? Intentemos de nuevo.

Isolde, ya en serio, necesitamos que hagás un manual del uso del sistema, de esos a prueba de tontos, que cualquiera pueda entenderlo.

Tampoco lo hace. Cuando alguien le pregunta cómo va con el proyecto, alega que está muy, muy ocupada.

Isolde, te contratamos un asistente. La instrucción es que sea tu sombra y que aprenda de vos esa ética de trabajo, tu disciplina y todo su conocimiento. Y que se paso, te ayude un poquito.

Isolde dice algo como “Ni tonta que fuera una lo que quieren es echarme y darle mi trabajo a otro” Que es algo que Isolde se imagina, porque a nadie le ha pasado eso por la cabeza.

A las 3 semanas, el asistente renuncia. Informa que Isolde no le habló, no le dio cosas que hacer, se molestaba cuando él preguntaba y le pedía que dejara de seguirla a todas partes. Del sistema no le dijo ni papa.

Bueno, diay, ¡Hay que hablarle a Isolde! ¡Esto no puede ser! Una amonestación o algo, porque ella no se manda sola. Tres veces hemos intentado, TRES. Y el sistema no es de ella, es de la empresa.

Ajá, le hablamos y ¿si se enoja? ¿si agarra los chunches y se va? ¿si borra el sistema o le hace algo? ¿No ves que nos tiene agarrados del pescuezo?