La preparación
Nos reunimos con los testigos para contarles cómo es un juicio, qué deberían hacer, revisar lo que conocen del caso y cómo se expresa.
Eran tres testigos. Uno es bastante flojito en su comunicación. El más importante ahora trabaja en otro lado. La conclusión: estamos mal, vamos a perder.
La conciliación
Toda audiencia inicia con la oportunidad de conciliar. Vamos de acá para allá y de allá para acá. Mi recomendación, por la situación de la prueba, es conciliar.
Pero está duro, sobre todo porque el trabajador tiene abogado particular, que insiste en un monto más alto, probablemente para garantizar sus honorarios. Después de casi una hora, no se concilia por una diferencia mínima, pero ninguna de las partes quiere ceder más.
Ni modo, toca oír a los testigos. Que sea lo que Dios quiera. Siempre nos queda la opción de apelar y siempre podemos conciliar en algún momento.
Las declaraciones
Empezamos con la declaración del trabajador, que se extiende por casi otra hora o un poco más. Su abogado le hace muchas preguntas detalladas y conforme va respondiendo, es evidente que el trabajador se está hundiendo solo.
No es por la forma, porque habla bien, de forma clara y asertiva. Es por lo que dice. Alguien con la formación y experiencia que él mismo reconoce tener, no habría cometido un error tan grave como el que admite haber cometido, que fue el motivo precisamente del despido sin responsabilidad.
La cara del abogado del trabajador va cambiando conforme avanza la declaración y ya con mis preguntas, se desencaja.
Intermedios procesales
Ya son casi las 12 medio día así que el juez suspende y reprograma.
Antes de que corten la llamada de Teams, volvemos a ofrecer conciliar.
Nos informan que el tercer testigo apareció, muy dispuesto a ayudar.
Nos toman la palabra para buscar el arreglo, pero reducimos sensiblemente el monto, porque en este momento en particular, tenemos el sartén por el mango.
El abogado del trabajador tiene juicio en la fecha reprogramada. Así que se reprograma de nuevo.
La mueca cruel del destino
Llega otra notificación, reprogramando nuevamente porque… redoble de tambores… el sistema del Poder Judicial NO GRABÓ NADA de la audiencia anterior, de esa declaración del trabajador que nos servía el caso en bandeja de plata, de ese performance que cambió todas las proyecciones litigiosas.
Gracias a eso, todos los involucrados participamos en la ficción jurídica de fingir amnesia procesal y asumir que esa declaración que tanto nos beneficiaba y que tanto hundió al trabajador nunca existió. ¿Cómo hará el juez? ¿O ve tantos casos que una declaración más es solo eso y de verdad se le olvida? ¿Cómo se aplica la imparcialidad en esos casos?
¿Qué más da? Volvemos a la casilla de Salida.
Va de nuevo
El juez se disculpa por el tema de la grabación y nos recuerda cómo negarle presupuesto al Poder Judicial es un egoísmo que pagamos todos, porque el equipo, por viejo, a cada rato falla. Y ni me hagan hablar de la ausencia de plazas, aumento de circulante y salarios congelados hace casi seis años.
El abogado del trabajador trata de hacernos ver como villanos, acusándonos de reducir sensiblemente el monto de la conciliación después de la declaración fallida del trabajador.
Se le recuerda que esto es como comprar tomates. Hoy, en este momento, están a 10. En dos horas, quién sabe.
Ninguno de los dos quiere ceder.
A mí me convence algo que dice el juez: este es un caso de sentencia muy compleja.
El que tenga oídos, que oiga- eso no lo dice el juez. Es lo que yo concluyo.
Final feliz
Terminamos conciliando por un poco menos de lo que el trabajador quería originalmente. Y con una cláusula de confidencialidad que obliga al trabajador a no revelar nada de las condiciones del arreglo.
