El recientemente publicado Índice de Progreso Social nos señala que, aunque algunos países avanzan, en promedio en ese campo por primera vez el mundo retrocede. Nosotros somos parte de los que retroceden y en algunas áreas tenemos resultados muy negativos que vienen del pasado y se agravan.

Antecedentes

Cuando por primera vez se publicó en 2014 el Índice de Progreso Social comenté: “Define el progreso social de manera similar a como la doctrina social de la Iglesia entiende el bien común:

Es la capacidad de la sociedad para satisfacer las necesidades básicas de sus ciudadanos, para establecer las bases que permitan a sus ciudadanos y comunidades mejorar y sostener la calidad de sus vidas, y para crear las condiciones para que todas las personas puedan alcanzar su pleno desarrollo´.  Este valioso esfuerzo crea una métrica directa del progreso social, sin recurrir a mediciones económicas. Lo hace con 54 indicadores de resultados sociales y ambientales, que clasifica en tres subíndices: -Necesidades humanas básicas, -Fundamentos del Bienestar y
–Oportunidades”.

Además, señalé:

Me interesa resaltar los muy buenos resultados que obtiene Costa Rica que ocupa el lugar 25 entre los 132 países comparados, y es el primero de América Latina y el Caribe. Hacemos muy buen uso de nuestra producción económica, pues con un PIB por habitante que nos coloca en el puesto 54 de los países comparados, alcanzamos un puesto privilegiado en progreso social: alcanzamos un índice un 13% superior al que correspondería al PIB. De los países con mayor progreso social, Estonia que tiene un PIB per cápita un 70% superior a Costa Rica es que el que nos supera por menos. Por debajo de nuestro país se sitúan 30 otros con mayor producción por habitante. Además, alcanzamos esa posición con resultados sobresalientes en las tres áreas de la comparación, vis a vis nuestro nivel de producción.”

En progreso social tenemos ventajas, pero también atrasos.

En 2015 salió la segunda medición de este Índice de Progreso Social y comenté:

Ufanarnos de las conquistas logradas desde nuestra independencia —aunque es muy satisfactorio— no nos permite sacar la ventaja que debemos de este valioso instrumento. Para hacerlo debemos ver nuestros puntos débiles, y una manera de hacerlo es comparándonos con Uruguay y Chile, que están en nuestra misma categoría con índices ligeramente superiores al nuestro.”

“Así encontramos que en desnutrición en 2012-2014 aumenta al 5,9% la población afectada, según los datos de la FAO, mientras Chile y Uruguay no pasan del 5%. Este indicador está relacionado con la falta de calorías de la población desnutrida”.

“Estas carencias deberían darnos vergüenza si tomamos en cuenta la cantidad de recursos destinados a programas sociales para alimentar a la población en pobreza extrema, y nos obliga a mejorar su eficiencia disminuida por tramitología paralizante”.

“También al comparar los buenos resultados de Costa Rica en mortalidad infantil, expectativa de vida y otros aspectos de salud, choca encontrar que en mortalidad materna andamos muy por encima de Uruguay y Chile”.

“Ampliar la conexión de costarricenses a Internet debe también ser objetivo de nuestras políticas públicas, pues mostramos retraso y se cuenta con recursos para ello, provenientes de la apertura de telecomunicaciones, que no se han empleado”.

“La prevalencia de homicidios, aunque baja para Centroamérica, es el doble de la de Chile y Uruguay. Y después de descender en 2011, 2012 y 2013 volvió a subir en 2014 y parece que continúa en ascenso este año. Este sigue siendo grave problema nacional y no podemos darnos por satisfechos con lo logrado, pues estamos muy lejos de la situación que teníamos hace 15 años.”

Preocupantemente añadí:

El campo de mayor diferencia con esos dos países es el de protección de los derechos de propiedad. Mientras en el índice de Heritage usado para este propósito Chile ocupa el sexto mejor lugar y Uruguay el 39, Costa Rica cae al puesto 58. Debemos ocuparnos muy en serio de este problema. Cuando, por ejemplo, la ejecución de una hipoteca tarda años en los tribunales para llegar a remate, ponemos en alto riesgo la inversión externa y local que tanto requerimos”.

Volví a referirme a esta importante medición en 2019 y desde entonces hasta ahora es que vuelvo a escribir sobre el tema. En aquel momento, una vez más, la medición nos daba motivos para celebrar, pues incluso habíamos avanzado más que el promedio mundial a pesar de ya superarlo por mucho. Señalé:

“Los comentarios del reporte de 2019 me mueven a comparar nuestro avance desde 2014 con el progreso mundial, y los cambios operados en cada uno de los tres subíndices: necesidades humanas básicas, bienestar fundamental y oportunidades de progreso durante estos cinco años”.

“En 2014 el IPS del mundo fue de 61,8. Costa Rica lo superó en 15,95 puntos lo que desde entonces le ha permitido ubicarse en un lugar avanzado entre las naciones por su progreso social”.

“De 2014 a 2019 (principalmente basado en datos de 2018) el IPS del mundo avanzó 2,67 puntos, mientras el de Costa Rica aumentó un pelín más: 2,82 puntos”.

Además de comentar los aspectos positivos en 2019 me pregunté: “¿por qué a pesar de contar con índices sociales, políticos, jurídicos tan favorables no hemos logrado ser más eficientes en la producción para poder disminuir la pobreza, el crecimiento de la informalidad y el desempleo?”.

Los datos de 2023

Ahora en el reporte de 2024 con la pandemia, las guerras y sus duras consecuencias el mundo ha disminuido en su nivel de progreso social, por primera vez desde que se efectúa esta medición. Con estos últimos resultados presentados el pasado 11 de enero, 61 países disminuyen su índice, 77 se estancan y solo 32 (menos de uno de cada cinco) avanzan. En los países cuya medición del progreso social disminuye o se estanca vive un 86% de la población.

El Índice de Progreso Social del mundo disminuyó 0,31 puntos, de 63,75 hace un año (principalmente datos de 2021) a 63,44 ahora (datos de 2023). Costa Rica también disminuyó 0,17 puntos.

El Índice de Progreso Social de Costa Rica en el informe de 2024 es de 78,03. Chile con 78,43 puntos y Uruguay con 78,33 son las dos naciones de América Latina con las que desde el inicio venimos teniendo resultados similares.

Con las mediciones originales los tres países han intercambiado a través de los años sus posiciones relativas. En la comparación de 2023 con 2022 el Índice de Progresos Social de Chile más bien aumenta 0,15 puntos mientras que Uruguay tiene una caída mayor a la nuestra que es de 1,27 puntos.

Desde la medición de 2011, que se ha realizado posteriormente con la metodología actual para que sea comparable, hemos mejorado 4,52 puntos en el Índice de Progreso Social, una cantidad menor a los 5,10 puntos que ha aumentado la medición para el mundo. Ya no avanzamos en progreso social un pelín más, como ocurría hasta 2019. En este Índice ocupamos la posición 39 entre 170 países.

Desde 2011 en Atención de Necesidades Básicas aumentamos 1,88 puntos mientras el mundo aumentó mucho más, 6,05 puntos. En este índice ocupamos el puesto 62, el más bajo entre las 3 categorías.

En Fundamentos del Bienestar aumentamos 6,19 que también es menor al aumento del mundo de 7,67 y estamos en la posición 42.

En Oportunidades aumentamos mucho más que el promedio mundial, pues crecimos 5,49 puntos frente a solo 1,59. En este campo ocupamos la posición 36.

Si nos comparamos en esos tres grupos de indicadores con los países con condiciones de desarrollo similares a las nuestras también tenemos especial ventaja en oportunidades. En los otros dos componentes tenemos mejores resultados al promedio de esas naciones, pero no con tanta ventaja.

Es evidente que estamos en deuda principalmente en atención a las necesidades básicas que tiene una relación más directa con el nivel de ingreso, y en nuestro resultado nos desfavorece especialmente el tema de seguridad donde ocupamos la posición 94 entre las 170 naciones, con algunos indicadores en los que tenemos un ranking tan malo como ser el 135 en seguridad personal y el 113 en la sensación de seguridad al caminar solos.

En el área que más puntos perdimos en esta última medición, la de fundamentos del bienestar, las posiciones menos favorables las tenemos en educación básica, especialmente en escolaridad secundaria de la población mayor de 25 años.

¡Qué vergüenza en el país en el cual nos hemos enorgullecido por nuestra paz, tranquilidad y educación es en esos aspectos en los que estas mediciones nos llaman más fuertemente la atención!

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