En nuestro país las vías del tren en desuso abarcan desde Alajuela hasta Puntarenas y desde Cartago hasta Limón. Son bienes estatales en abandono, que en algunos sectores han sido ya invadidos por particulares, cuyo uso público podría recuperarse con fines recreativos tales como el senderismo, el cicloturismo, el atletismo, la fotografía, etcétera.
Así lo propone el proyecto de ley para la creación de las vías verdes, propuesto por el señor Guillermo Vargas, quien desde su experiencia como ciclista vio la oportunidad de aprovechar estos trayectos, que además pasan por paisajes muy agradables, mediante una iniciativa que los transforme en recorridos para fines recreativos.
Así se ha hecho ya en países como España, Suecia, Alemania, Colombia, etc. Don Guillermo fue invitado el pasado martes 17 de octubre a audiencia en la comisión legislativa de Gobierno y Administración para exponer el proyecto. En la sesión, la iniciativa fue bien recibida, y se manifestó el interés de impulsar la conversación al respecto. Como se señaló en esa ocasión, las vías verdes promoverán la movilidad sostenible, la dinamización socioeconómica de las zonas rurales, la cohesión territorial y la práctica de hábitos saludables; además, pueden servir como mecanismo de promoción del turismo nacional e internacional y creación de medios de ingreso para las comunidades.
Analizando iniciativas similares alrededor del mundo y las distribución de nuestras vías férreas en desuso, se observa que las vías podrían servir también para impulsar la intermodalidad del transporte, ofreciendo la oportunidad de combinar el uso de la bicicleta con el tren u otros medios de transporte. Así, por ejemplo, se podrían conectar mediante vías verdes comunidades como la Guácima o el Yas de Cartago con las estaciones de tren activas de Belén y de Paraíso, respectivamente; ofreciendo conexiones seguras y eficientes con estas.
Incluso, a la larga, también se podrían enlazar con ciclovías para así crear una red de ciclorrutas segura, eficiente y atractiva para los usuarios, como se ha hecho en Francia. En España, de donde surgió la primera iniciativa de este tipo, las vías verdes han tenido una excelente recepción. Tomaremos por ejemplo la vía verde entre Lucainena de las torres, y Aguas Amargas, en Almería, de tan sólo 15 kilómetros, que entre los meses de octubre del 2010 y diciembre de 2011 recibió a 7221 visitantes (más de siete veces la población de ambas localidades juntas). O la vía verde del noroeste que al 2017 se encontraba recibiendo a casi 350 mil usuarios anuales, convirtiéndose en un referente de desarrollo turístico.
En la sesión, el diputado Alejandro Pacheco y la diputada Carolina Delgado expresaron su inquietud sobre la confrontación de este proyecto con las actuales intenciones del Tren eléctrico de carga, por ejemplo; sin embargo, el expediente señala claramente que el Incofer podrá reasumir la administración de las vías de manera parcial o total, conforme se restablezca el servicio del tren, para lo cual se necesitará de tiempo. Pero incluso entonces se podría plantear la posibilidad de hacer espacio tanto para el tren como para las vías verdes, cómo se ha hecho en Bélgica, por ejemplo. Especialmente considerando que hoy los trenes son más amplios, y es probable que sea necesario ampliar nuestras vías férreas a la hora de rehabilitar esas rutas.
Acondicionar los trayectos para uso recreativo podría ser tan sencillo como cubrir la ruta con un lastre suave, como comentaba don Guillermo en la audiencia. Por su parte, el artículo 3 del proyecto de ley autoriza a la municipalidades y al Instituto Costarricenses de Turismo a suscribir convenios de cooperación que fomenten y faciliten el uso y disfrute de las vías verdes y se autoriza también a las instituciones públicas y las empresas del Estado a cooperar con el desarrollo de las vías verdes.
El proyecto presenta una gama sumamente amplia de oportunidades de recreación y desarrollo que podrían beneficiar a muchísimas personas, y contribuiría directamente a reforzar la imagen verde de Costa Rica. Es una forma sencilla de dar un impulso al bienestar social de nuestro país, pero que puede tener grandes impactos. No cabe duda del buen recibimiento que tendrán las vías verdes en un país comprometido con la protección del medio ambiente, poseedor de una consolidada cultura del ciclismo, y además necesitado de acciones para mejorar la movilidad urbana y rural. La iniciativa ciudadana es fundamental para este proyecto y para la legislación de nuestro país, y a través de ella se puede apoyar este proceso, demostrando interés en él; para ello le invito cordialmente a brindar su firma en apoyo al proyecto en este enlace.
