El Plenario de la Asamblea Legislativa dedicó su sesión de este miércoles a aprobar distinciones honoríficas para nueve personas destacadas en los campos de la política, arte, literatura, educación y cultura. Se trata de Corina Rodríguez López, Vitalia Madrigal Araya, Sara Casal Conejo, Emilia Castro Silva, Victoria Garrón Orozco, Inés Trejos Araya, Carlos Meléndez Chaverri, Fabián Dobles Rodríguez y Matilde Marín Chinchilla.
La primera galardonada como Benemérita de la Patria fue Corina Rodríguez López, una destacada escritora y ferviente militante feminista. Nació en San Ramón de Alajuela en 1895, hija de Joaquín Rodríguez y Juana López. Sus primeros estudios los realizó en la Escuela Central de Niñas de su ciudad natal y posteriormente se trasladó en 1910 al Colegio Superior de Señoritas, donde tuvo la oportunidad de ser alumna de Joaquín García Monge. Su formación como educadora la completó en la Escuela Normal de Heredia entre 1914 y 1915.
Rodríguez se destacó por su oposición a la dictadura de Federico Tinoco, lo que la llevó a abandonar el país y dirigirse a los Estados Unidos donde continuó su formación académica en áreas como inglés, psicología y educación. En 1920 se graduó de la Mount St. Mary Academy en el condado Somerset, Nueva Jersey y al año siguiente obtuvo su título en la North Western University de Chicago donde también enseñó español. Posteriormente regresó a Costa Rica y ejerció la docencia en diversas instituciones educativas, incluyendo la Escuela de Aplicación de Heredia y la Escuela Central de Limón.
Además, fue profesora de Sociología en la Escuela Normal, el Liceo de Costa Rica, el Instituto Bíblico y el Colegio Superior de Señoritas donde llegó a desempeñarse como directora. Su vida estuvo marcada por su participación política, siendo encarcelada después de la Revolución del 48 debido a sus inclinaciones comunistas. Tras su liberación se exilió en Panamá, donde continuó trabajando como profesora. A su regreso a Costa Rica retomó su carrera docente y también desempeñó diversos cargos en el ámbito público. En 1970 comenzó a trabajar en el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU), donde se destacó por su labor con las comunidades empobrecidas del sur de San José. Falleció el 8 de noviembre de 1982.
La segunda persona distinguida como Benemérita de la Patria fue Vitalia Madrigal Araya, nacida en San José en 1882, hija de José Madrigal Estrada y Rosa Araya Madrigal. Fue una Maestra Normal graduada en el Colegio Superior de Señoritas en 1902 y desde temprana edad ocupó un lugar en el Magisterio Nacional y se destacó por su disciplina y laboriosidad. Su legado en la educación femenina de Costa Rica se tradujo en su trabajo como directora de varias escuelas, incluyendo la Escuela Colón y la Escuela Superior de Niñas Número 2 donde se enfocó en disciplina y solidaridad.
Además de su trabajo con la educación Madrigal también desempeñó un papel importante en la lucha feminista, siendo una de las fundadoras del Club Cultural "Víctor Hugo" y miembro activo de la Liga Cultural Femenina junto a otras destacadas mujeres como Ana Rosa Chacón y Sara Casal. Su activismo incluyó la promoción del derecho al voto para las mujeres, contribuyendo al sufragio activo en Costa Rica. También participó en la resistencia contra la dictadura de Federico Tinoco y abogó por la reducción de las penas de prisión en el país.
El tercer galardón de Benemérita de la Patria fue para Sara Casal Conejo, una destacada líder feminista de su época nacida el 6 de septiembre de 1879 en San José. Su educación incluyó estudios en Europa y su base en convicciones cristianas la llevó a destacarse en defensa de los derechos políticos de las mujeres costarricenses, particularmente en la lucha por el derecho al voto. Fue parte de la sociedad benéfica Damas de San Vicente de Paul en 1913, y junto con figuras como Ángela Acuña Braun, Ana Rosa Chacón y Marian Le Cappellain fundó el programa La Gota de Leche, un proyecto de asistencia social que proporcionó leche a niños en situación de pobreza y vulnerabilidad, además de promover la lactancia materna y la seguridad alimentaria.
Casal también desempeñó un papel fundamental como secretaria de la Liga de Acción Social de Damas Católicas en 1921, colaborando con Amparo de Zeledón para traer a las Hermanas de Jesús Buen Pastor de León, Nicaragua, con el fin de atender a las internas del penal de mujeres. En 1922 participó en la Conferencia Panamericana de Mujeres en Baltimore y en la Conferencia Panamericana de Mujeres en Nueva York. Fue una de las fundadoras de la Liga Feminista Costarricense en 1923, la primera organización feminista en Costa Rica.
Esa liga, que fue reconocida el año pasado con un galardón del Congreso, desplegó una intensa campaña en 1925 para respaldar un memorial presentado ante el Congreso de la República que buscaba derechos políticos para las mujeres, coincidiendo con un proyecto de reforma electoral liderado por Ricardo Jiménez, que incluía el sufragio femenino. Sara Casal se destacó como una feroz defensora del voto femenino, argumentando que las mujeres tenían la capacidad moral para contribuir a la sociedad costarricense desde una perspectiva femenina, enfatizando la moralidad, la maternidad, la igualdad y el bienestar social en sus discursos.
La cuarta persona distinguida como Benemérita de la Patria fue Emilia Castro Silva, diplomática costarricense que nació el 27 de abril de 1916 en San José. Sus estudios incluyeron el Colegio Superior de Señoritas de San José y la obtención del título de Bachiller en Ciencias Sociales en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), además de estudios adicionales en la Henry George School de Nueva York. Comenzó su servicio diplomático el 9 de diciembre de 1948 como Secretaria de la Embajada de Costa Rica en los Estados Unidos de América.
A lo largo de su carrera desempeñó varios roles diplomáticos, incluyendo el de Primera Secretaria de la Misión de Costa Rica en las Naciones Unidas y representante de Costa Rica en múltiples conferencias y reuniones internacionales. En 1981 se convirtió en la primera mujer embajadora en la carrera diplomática de Costa Rica.
Fue una defensora activa de temas relacionados con la paz, los derechos humanos, el desarme, la igualdad de género y la infancia. Destacó por su compromiso con la creación de instituciones como la Universidad para la Paz y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Su larga trayectoria en las Naciones Unidas la convirtió en la agente diplomática con más años de acreditación ininterrumpida en esa organización, y en 1987 recibió una medalla conmemorativa por su dedicación y contribuciones significativas.
Le siguió como Benemérita de la Patria Victoria María Garrón Orozco, exvicepresidenta de la República y figura destacada en la política y la educación costarricense. Nacida el 8 de octubre de 1920 en San José, dedicó su vida a la mejora de la educación y el bienestar de la niñez, las mujeres y los sectores menos favorecidos de la sociedad. Comenzó su carrera como educadora y se destacó en el Liceo Anastasio Alfaro, la Escuela Normal, el Colegio Superior de Señoritas y la Universidad de Costa Rica.
Obtuvo una licenciatura en Filosofía y Letras en la Universidad de Costa Rica y realizó estudios de posgrado en Pediatría Social de la UNICEF en países europeos como Francia, Bélgica, Holanda y Suiza. En reconocimiento a su destacada labor, recibió un Doctorado Honoris Causa de la Universidad Panamericana en San José.
Además de su compromiso con la educación participó activamente en la Asociación Costarricense de Mujeres Universitarias (ACMU) y fue secretaria permanente de la Comisión Costarricense de Cooperación con la UNESCO durante más de 15 años. Su influencia en la política se hizo evidente en 1947 cuando participó en un desfile pacífico de mujeres que exigían elecciones justas y un tribunal electoral imparcial durante una huelga de brazos caídos. Garrón también ocupó el cargo de Secretaria de la Unión Mundial de Mujeres Líderes Políticas y fue Presidenta de la Asociación Costarricense de Mujeres Universitarias.
La sexta honrada como Ciudadana de Honor fue Inés Trejos Araya, una distinguida poeta, escritora, periodista, diplomática y líder en la promoción de las artes y las letras en Costa Rica. Nació el 23 de marzo de 1932 en San José y se destacó en un contexto histórico donde las mujeres tenían un rol limitado en la sociedad costarricense y el periodismo estaba dominado por hombres. Fue una de las tres primeras mujeres en graduarse en periodismo en Costa Rica, junto con Claro González Valdés y Flora Muñoz Más de Antillón.
Desde temprana edad mostró un gran interés por la escritura y la lectura, lo que la llevó a forjar su carrera en el periodismo. A pesar de la falta de una escuela de periodismo en ese momento, su pasión y habilidades la llevaron a convertirse en una pionera del periodismo costarricense. Posteriormente, se graduó de la recién creada Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica. Su carrera periodística la llevó a trabajar en medios como La Prensa Libre, Excelsior, La Nación, y como miembro del cuerpo editorial de La República, entre otros. También contribuyó a revistas culturales como Perfil, Artes/Letras, Escena y Troquel.
Tuvo una destacada carrera política y diplomática: se desempeñó como Subdirectora y Directora de la Dirección General de Artes y Letras, y fue la primera mujer costarricense en dirigir el Museo de Arte Costarricense. Posteriormente ocupó el cargo de Viceministra de Cultura, Juventud y Deportes durante la presidencia de Luis Alberto Monge. Además de sus roles en el periodismo y la política, Trejos Araya tuvo una presencia significativa en la academia y la literatura, recibió múltiples premios, incluido el Premio Periodismo Cultural Joaquín García Monge, y fue autora de varias obras literarias. También se desempeñó como Miembro de Honor del Ateneo Universitario y fue ganadora de varios premios literarios en el Certamen de Cuento y Prosa del Colegio de Periodistas.
Inés Trejos Araya. Foto: COLPER
Siguió el turno de Carlos Melendez Chaverri, quien fue declarado Benemérito de las Ciencias, las Artes y las Letras Patrias. Nació en Heredia en 1926 y falleció en 2000, durante su vida se destacó como historiador, profesor y escritor. Se graduó de Licenciado en Letras y Filosofía en la Universidad de Costa Rica en 1951 y recibió títulos honorarios de diversas universidades, incluyendo la Universidad de Tulane y la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.
A lo largo de su carrera desempeñó varios cargos públicos, incluyendo profesor de Estudios Sociales en la Escuela Normal de Costa Rica, director del Liceo Nocturno Lic. Alfredo González Flores, jefe de la Sección de Antropología e Historia del Museo Nacional de Costa Rica, director del Departamento de Historia y Geografía de la Universidad de Costa Rica, director del Centro de Investigaciones Históricas de la Universidad de Costa Rica y Embajador de Costa Rica ante el gobierno del Reino de España, la Santa Sede y la Orden de Malta. Desde 1987 ostentó el título de Profesor Emérito de la Universidad de Costa Rica.
Meléndez Chaverri también fue un prolífico autor y su trabajo en el ámbito histórico y bibliográfico ha sido considerado fundamental para comprender la historia de Costa Rica.
El Congreso de seguido otorgó el Benemeritazgo de las Letras Patrias a Fabián Dobles Rodríguez, nacido el 17 de enero de 1918 en San Antonio de Belén, Heredia, y fallecido el 22 de marzo de 1997. Su legado literario abarca varios géneros, incluyendo poesía, cuentos y novelas.
Dobles comenzó su carrera literaria como poeta y ganó reconocimiento en certámenes a nivel centroamericano. Sin embargo su contribución más destacada fue en el campo de la narrativa, donde introdujo al campesino moderno en la literatura costarricense. Sus novelas y cuentos se centran en personajes y situaciones rurales, y su estilo literario se caracteriza por el uso del lenguaje popular como una forma de arte.
A lo largo de su vida Fabián Dobles también se destacó como profesor, conferencista, ensayista y defensor de causas sociales y políticas. Fue miembro activo del Partido Comunista y participó en la política y el activismo social. Recibió numerosos premios y reconocimientos a lo largo de su carrera, incluyendo el Premio Nacional de Cultura en 1968.
Finalmente el Congreso otorgó el Benemeritazgo de la Patria para Matilde Marín Chinchilla, una destacada economista y política costarricense que desempeñó roles significativos en la dirección política y administrativa de Costa Rica, allanando el camino para las mujeres en estos espacios tradicionalmente dominados por hombres. Nacida en 1931 en San José, se graduó con honores en el Colegio Superior de Señoritas en 1948 y estudió economía en la Universidad de Costa Rica de 1949 a 1954.
Trabajó como economista en el Departamento de Estudios Económicos del Banco Central de Costa Rica de 1955 a 1960 donde desarrolló sus habilidades y conocimientos en administración pública. También realizó estudios en Alemania y la Unión Soviética relacionados con el desarrollo municipal, desarrollo urbano, participación femenina y cultura.
En su carrera política comenzó como diputada de la República en el período de 1966-1970, donde promovió proyectos de ley relacionados con la economía debido a su formación académica y experiencia en el Banco Central. Después de su mandato como diputada ocupó el cargo de Ejecutiva Municipal de la Municipalidad de San José, convirtiéndose en la primera y única mujer en ocupar este puesto gracias a la Ley 4574 que introdujo el primer Código Municipal. También simultaneó esta función con la de Gobernadora de la Provincia de San José hasta que se separaron las funciones municipales del Ministerio de Gobernación, Justicia y Gracia a principios de la década de 1970.
En el cuatrienio de 1982-1986 fue reelegida como diputada de la República y se convirtió en la primera mujer en presidir las Comisiones de Asuntos Económicos y Asuntos Hacendarios. Bajo su liderazgo el Presupuesto Nacional fue aprobado de manera unánime, y también fue nominada para la Presidencia de la Asamblea Legislativa.
Además de su carrera política Matilde Marín representó a Costa Rica en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos en Teherán, Irán en 1968. También desempeñó un papel activo en organizaciones dedicadas a la juventud, los derechos humanos y la participación cívica, incluyendo la Asociación de Amigos de la Juventud y la Mesa Redonda Panamericana. Su contribución a la política y la sociedad costarricense fue significativa y ejemplar.
La presidenta en ejercicio de la Asamblea Legislativa, Gloria Navas Montero anunció que los retratos de los galardonados serían develados en fechas a anunciarse posteriormente.













