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¿Quién es el adulto en la habitación?

¿Quién es el adulto y quien el niño? O, ¿quién es el adulto en la habitación? O tal vez, lo han escuchado en inglés: Who’s the adult in the room? A nadie le gusta que le digan las cosas que necesita escuchar. Resulta que a veces necesitamos que nos hablen directo y al punto.

Quiero enfatizar en lo siguiente:

El Poder que tiene el Sistema, ese conjunto de Fuerzas Poderosas que crean una Situación…puede más que el Poder de la persona en determinados contextos”.

En el contexto actual y viéndolo en el gran esquema de las cosas, necesitamos que los poderes de la República asuman su rol fundamental como los adultos de este país.

Necesitamos mejorar, defender y hacer evolucionar el sistema (nuestra democracia). El conjunto de nuestras fuerzas poderosas (poderes del estado y Tribunal Supremo de Elecciones) tienen que crear una situación (país) mejor que la que tuvimos años atrás y mejor que la que tenemos. Hasta ahí todo bien, ¿no? Suena lindo.

Ahora, el “pero”. Si nos quedamos con esas frases todo es muy genérico y nos volvemos el cuento de: “siempre que había un trabajo que hacer, todo el mundo estaba seguro de que “alguien” lo haría. Cualquiera podría haberlo hecho, pero “nadie” lo hizo. “Alguien” se puso nervioso porque “todo el mundo” tenía el deber de hacerlo. Al final, “todo el mundo” culpó a “alguien” cuando “nadie” hizo lo que “cualquiera” podría haber hecho”.

Y bueno, así volvemos y reforzamos la cultura de la culpa. ¿Cuándo vamos a abrir los ojos, mirar el horizonte y darnos cuenta de que no se trata de quién es el culpable? Se trata de lo que hay que hacer. Al final, si algo se tenía que hacer y no se hizo, el único culpable… es el que vemos en el espejo cada mañana y cada noche.

Tenemos que entender. En ninguna situación podemos escapar de la culpa. Nadie es libre de culpa porque en cada problema o situación incómoda que estemos; si lo vemos en retrospectiva nos daremos que cuenta que siempre contribuimos a eso de alguna forma, activa o pasiva.

Ahora bien, ¿a dónde quiero llevar el hilo de esta conversación? Seguí consejo y me di a la tarea de escuchar el debate en la asamblea acerca de la censura al ministro de Hacienda.

Sí, hubo intervenciones que “apague y vámonos”. Pero, aquí viene otro “pero”, de esperanza. Hay adultos en la Asamblea Legislativa. Tenemos personas adultas en puestos de gran poder y responsabilidad, que tengo confianza van a liderar y marcar el rumbo de discusiones que pueden tener efectos profundos para bien en el entramado social, cultural, político, económico, etc. Básicamente, en todo el entramado de lo que es Costa Rica.

Necesitamos personas adultas en el Poder Judicial también. Estoy seguro de que las hay. Personas con educación, respeto, temple, profesionalismo e integridad. Las necesitamos cerrando filas, fuertes, estoicas.

El TSE, imparcial. Marcando los límites para los actores del escenario político. Evolucionando y adaptándose a los tiempos. Estoy seguro de que acá también tenemos personas adultas que lleven la batuta de esta institución que es la punta de lanza para el sistema democrático.

Bueno, y claro: el Poder Ejecutivo. ¿Creo que hay personas adultas ahí? —Sí. Aguanten. Aguanten. Y aguanten. Las necesitamos ahora más que nunca. Estamos en un punto de inflexión y ustedes pueden —y deben— marcar diferencia. Recuerden, las hormonas no llevan ningún barco a puerto. Cabeza fría.

Las instituciones de nuestro país, todas las más de 300, junto a los partidos políticos, están lejos de ser perfectas. Tienen mil y un problemas. Pero eso es únicamente porque están formadas por seres humanos. Personas normales, comunes y corrientes como cualquiera de nosotros. Esas instituciones, imperfectas como son; son las que nos separan del resto de vecinos que tenemos.

Latinoamérica por sí sola, es complicada. Centroamérica... ni se diga. Entonces, ¿porque ser uno más del montón? Estemos atentos a nuestro ámbito local. Pongamos atención al vecindario. Veamos el panorama y lo que se está moviendo más allá. No podemos dar nada por sentado. Seamos nosotros mismos.