Más allá de la apresurada costumbre y del comodín de la tradición, el vicio es lo que disgusta a la multitud.

Este concepto, cuya elaboración responde a un intrincado sistema de justificación, posiciona a la multitud frente a aquellos que desea castigar porque le causan disgusto, mientras que la multitud es virtuosa (¡valores!) por definición para desatar su crueldad contra los homosexuales, contra los defensores del derecho al aborto, contra todos los feminismos y contra el fantasma más famoso en Costa Rica, el fantasma de la ideología de género. Detrás de esta psicología del linchamiento, está la pintoresca justicia convertida en herramienta de la crueldad de la multitud y, cuando además se le une la segunda ronda por la Presidencia 2022, como es el caso reciente de don José María Figueres, el linchamiento aspira a la universalidad.

Si uno desea comprender religiosamente la razón de lo anterior, puede pensar en el Nuevo Testamento. Hechos 15,28 (“Y es que ha parecido al Espíritu Santo, y a nosotros”) justifica la 'certidumbre punitiva' al atribuirla al Dios cristiano. El problema con la certidumbre punitiva radica en que no se puede justificar el comportamiento de una institución (religiosa, en este caso, y mucho menos política) a partir de la inspiración "divina", pues cualquier fenómeno puede ser considerado genuina inspiración divina o blasfema inspiración demoníaca. Por ejemplo, en el catolicismo se institucionalizó la revelación, mientras que produjo innumerables sectas en el protestantismo. Como consecuencia, la Gran Iglesia descalifica a las sectas, y las sectas a la Gran Iglesia. Se trataría de un sesgo cognitivo en ambas direcciones.

Si bien hoy en día el conocimiento no es considerado pecaminoso por el catolicismo, en algunos grupos pentecostales (la línea de don Fabricio Alvarado), y en algunos de los partidos políticos, sí lo consideran peligroso, por ello el bochinche que se produjo hace unos meses con los antivacunas en el Hospital San Vicente de Paul (26 de enero de 2022), en Heredia, y que fue un anticipo irracional de lo que en política se vislumbra como la unión de la religión y la política juntas, pues proponen la ignorancia (incultura) como parámetro en educación, con el agravante de que las afirmaciones contradictorias que defienden generan comportamientos absurdos. Cualquier religión y partido político que impida a los niños y jóvenes una educación racional, también impide el desarrollo y la cooperación científica so pretexto de autolegitimarse en las discutibles nociones de pecado/castigo/valores.

Es un hecho que el ser humano es parte de la naturaleza, no algo que está en contradicción con ella, como pretenden sin evidencia muchos fundamentalistas religiosos, quienes además apetecen los linchamientos. La actividad de los seres humanos responde a las mismas leyes que mueven a los astros y a los átomos. El cerebro humano depende de una organización, la cual a su vez depende de la energía química para funcionar en esa misma estructura material. Nuestra vida mental está unida a la estructura cerebral y a la energía organizada corporalmente. Si cesa la vida mental, cesará la vida corporal. Aunque la multitud defiende la idea de la inmortalidad, nuestra continuidad mental es simplemente una continuidad de la memoria, la cual une experiencias.

Llevemos lo anterior al límite: ¿Puede un creyente de a pie o un sacerdote/pastor padecer “afasia espiritual”? Sí, cualquiera con alzheimer puede perder su conciencia espiritual, pues la idea de Dios parece ser un producto de la cognición humana. Desde este punto de vista, Dios no sería fruto de un proceso elevado e independiente, es decir, espiritual, sino un proceso mecánico (cerebral).

Así pues, el mundo de los valores (virtud y vicio) tiene relación con la naturaleza, la cual ni admira ni censura. Simplemente es. Nadie tiene poder sobre ningún Dios ni sobre la muerte. ¿Don José María Figueres es fabricista por convicción o por la elección?

Este artículo representa el criterio de quien lo firma. Los artículos de opinión publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de este medio. Delfino.CR es un medio independiente, abierto a la opinión de sus lectores. Si desea publicar en Teclado Abierto, consulte nuestra guía para averiguar cómo hacerlo.