Este es un canal de educación financiera presentado por BAC. Cada semana les presentaremos un contenido orientado a ayudarles a manejar mejor sus finanzas, de modo tal que puedan organizar sus ingresos y egresos de forma eficiente, planificando a futuro una mejor administración de sus recursos económicos.

La semana pasada conversamos de los tipos de inversiones existentes para hacer crecer nuestro capital. Hoy conversaremos de qué hacer una vez que decidimos invertir.

Cuando decidimos invertir es fundamental que siempre analicemos bien las posibilidades, necesidades y metas financieras que giran alrededor de las ganancias que esperamos recibir a futuro.

Veamos un ejemplo sencillo: estamos a punto de realizar esta inversión para poder comprar un carro nuevo en tres años. Es clave entonces establecer de forma sensata su plazo. El plazo de la inversión siempre debe ser menor al de nuestra meta financiera. Si queremos tener nuestro dinero a tiempo, por ejemplo, para poder pagar el carro, podríamos acordar un plazo de inversión de dos años y medio. Además, es necesario evitar utilizar dinero comprometido con otros gastos.

Cuando invertimos tenemos que esperar que se cumpla el plazo acordado para poder disponer de nuestro dinero nuevamente. La inversión es un camino a la prosperidad financiera, pero es importante tener claro que tiene sus riesgos, razón por la cual es fundamental considerar si estamos listos para asumirlos, pues en el peor de los casos podríamos enfrentar pérdidas.

Por ejemplo, si queremos construir una casa para alquilar o rentar, existe la posibilidad de que en el futuro nos quedemos sin recursos para terminarla de construir (riesgo de liquidez). Otra posibilidad es que dentro de tres años la tasa de inflación aumente y el precio de un carro nuevo sea más alto que en el presente. Si hicimos una inversión calculando a partir del precio de un carro en el presente podría entonces faltarnos dinero cuando se cumpla el plazo de tres años. Esto es lo que provoca el riesgo de inflación.

Otro ejemplo: un día esperando lo mejor, podríamos comprar una acción, bono, moneda extranjera o metal precioso. Si en un momento dado su precio bajara, podríamos perder dinero al intentar venderlo, consecuencia del riesgo del mercado.

Por todas estas razones es importante no asumir riesgos financieros no previstos. Es menester evitar relacionarse con personas o empresas que ofrecen enormes rendimientos como por arte de magia, podrían ser instituciones incapaces de hacerle frente a los pagos a los que se comprometieron con nuestra inversión.

¡Asesorémonos muy bien antes de invertir! Si bien es cierto existen los riesgos aludidos y hay que tenerlos muy presentes son muchas más las oportunidades de ganar.