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Yo no soy nadie para cuestionar las razones que tenés para querer ser mamá. Yo misma no entiendo completamente las que tuve yo. Te podría decir las razones prácticas, todas ellas egoístas. Pero las emocionales no. Solo sé que quería ser mamá. Y ya.

Pero como este es un proceso que toma tiempo, aprovechá para pensar. Si querés adoptar, que no sea porque te da lástima tanto niño que necesita una familia. Que no sea por hacer un acto de caridad. Que no sea porque sentís que te estás poniendo vieja y tener un niño que criar te generaría la tonta fantasía de sentirte joven y útil. Que no sea porque tus hijos ya están grandes y a vos te gustan los chiquitos. La vida tiene etapas y asumir un hecho innegable, como es que uno envejece, es parte de ello.

Pensá, además, en lo que estarías dispuesta a hacer. Si te irías de esa ciudad o ese barrio con tal de proteger a esa criatura del contacto con familia biológica que por los motivos correctos o los equivocados quieren tener contacto con ella. Por protegerla de los comentarios, las insinuaciones, las miradas y los juicios de otras personas. Si aceptás su historia, que viene de un hogar de carencias, de dolor, de violencia, de abuso, de drogas. Si podés lidiar con la imagen y el conocimiento de que hay una mujer separándose voluntariamente o a la fuerza del bebé que parió.

Considerá que viene para ser tu hijo o hija. En las mismas condiciones que cualquier otro. Que le vas a dar lo mismo, exactamente, como con cualquier hijo. Que no es un compañerito de juego para el menor. Que tendrá la misma ropa, la misma educación, los mismos juguetes, el mismo cariño, el mismo trato.

Sabés que es un ser humano pequeñito. Que se va a enfermar. Que no será perfecto. Que tiene defectos. Que tendrá problemas. Que no podés esperar un agradecimiento diferenciado o especial porque fue adoptado. Que un día tendrá preguntas y tal vez quiera saber quiénes fueron sus progenitores, conocer a su familia biológica. Es un derecho humano, ¿sabés? ¿Y vos? ¿Defendés los derechos humanos para todos o preferís que no se aplicaran a vos?

Cuidate de los clichés. Todos los niños vienen con un bollo de pan bajo el brazo. Pero a veces darles lo mismo a todos significa que bajás tu estilo de vida y está bien. Que el amor todo lo puede, pero no te dicen que no lo puede de inmediato, que toma tiempo, ensayo y error, paciencia. Y que se requiere, por supuesto, que haya amor. ¿Sabías que muchos hombres que dejan a su pareja cuando ella tiene cáncer o cuando enfrentan una enfermedad grave o una discapacidad de un hijo? Que el PANI no sirve. ¿Vos te das cuenta de lo que estás diciendo? ¿Sabés de lo que estás hablando? ¿Entendés que es la institución que lo cuida y te lo pone en los brazos y que lidia día a día con un dolor humano incalculable, en un país donde en los primeros 3 meses de este año se han acumulado diez mil denuncias de violencia contra los niños? Me hubieran dado a mí ese bebé que mató esa pareja a punta de maltrato. ¿De verdad? ¿Lo habrías recibido, sabiendo su historia de violencia, sabiendo que recuerda el dolor, a sus progenitores, que es extranjero, que vivía en extrema pobreza, que la violencia daña?

En el embarazo, por lo menos en este país, la única opción es resignarse y apechugar, porque el bebé ya viene, es cuestión de tiempo. La que se adapta sos vos. La adopción tiene una condición, que no necesariamente es una ventaja, simplemente es así: siempre, en todos los casos, será un hijo deseado y jamás un accidente. Te da tiempo y oportunidad para pensar y decidir. Para explorar escenarios. Para reconocer si podés o no. Y aunque a veces es terrible saber que hay cosas con las que no podrías y ver en el espejo algo que no querías ver. Y si no podés, está bien. Una puede engañar a todos, pero una no debería nunca engañarse a sí misma.

Pensá todo eso, porque vale la pena, porque no se trata de vos ni de tus necesidades. Se trata de una personita, un ser humano que tiene derecho a tener una vida buena, a una familia que lo quiera, a una segunda oportunidad.  No viene a cumplir tus expectativas. No es un perrito, que podés devolver si no salió como vos querías. Un hijo, parido o adoptado, es un compromiso eterno y vos tenés que saber si estás dispuesta. El divorcio en la maternidad se llama abandono.

El amor, vida mía, es una cosa muy seria.