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Desde el inicio de la pandemia por COVID-19 ha existido confusión sobre el uso de mascarillas (como el tipo quirúrgicas) y respiradores (como el tipo N95). Más recientemente ha existido mucha presión pública y de los medios de comunicación nacionales e internacionales para cambiar las recomendaciones alrededor del uso generalizado de mascarillas y respiradores.

Hasta el día de hoy, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reiterado que la recomendación sigue siendo que la población general no haga uso de mascarillas o respiradores. Según la OMS, estas deben usarse únicamente en poblaciones de riesgo, personas con la infección o sospechosa de tenerla, y el personal de salud.  Recientemente, países como Estados Unidos a través de la C.D.C. (Centro de Control y Prevención de Enfermedades), han declarado que están reconsiderando su política de uso de mascarillas en público para la población general, y ha dado una pauta no obligatoria de usar mascarillas caseras, o accesorios tipo bufandas como cubrebocas improvisados.

En el contexto nacional, el Ministerio de Salud ha reiterado su posición es la misma que la OMS.  Además, se ha hablado de un abastecimiento limitado, pero suficiente por el momento, por parte de las autoridades en salud, y se han hecho esfuerzos extraordinarios para establecer flujos de implementos médicos constantes que aseguren que el país pueda hacerle frente a la pandemia. Existen algunas denuncias de algunos gremios como los de enfermería y medicina que han alzado la voz ante el supuesto racionamiento en centros de salud de los equipos de protección personal, incluyendo las mascarillas N95.

Como grupo de profesionales en la salud pública y afines, recalcamos que hasta el día de hoy la revisión de la literatura científica publicada indica:

  • No existe un consenso, ni un respaldo generalizado en la literatura para recomendar el uso universal de las mascarillas o respiradores. La revisión de las guías internacionales (OMS) y de distintos países como Japón, Reino Unido, y Singapur aclaran que no se debe recomendar el uso universal de las mascarillas o respiradores. En China recomiendan usar mascarillas en público para población en riesgo y sintomática, aunque no desincentivan el uso generalizado.
  • Existen estudios pequeños y anecdóticos donde el uso de mascarillas o respiradores tuvieron un valor protector relativamente pequeño, sin embargo, estudios de metaanálisis no respaldan dichas conclusiones.
  • El uso universal de las mascarillas o respiradores puede llevar a un falso sentido de seguridad y podría conducir a descuidar otras medidas de higiene, como el lavado adecuado de las manos. Criterios de expertos sugieren que esto puede aumentar el riesgo de contraer una infección. No se encontró evidencia en relación con la posibilidad de que usar una mascarilla o respirador a nivel comunitario aumente el riesgo de contraer una infección cuando esta es utilizada erróneamente.
  • Las máscaras quirúrgicas ayudan a prevenir la transmisión de virus respiratorios de personas enfermas, inclusive si tienen síntomas leves. Existe evidencia que, en casos extremos de escasez, mascarillas “improvisadas” son más eficientes que no usar nada para un uso de muy corto plazo (como transportarse a un centro de salud).

Como grupo consideramos que tanto esta evidencia y las recomendaciones de organismos internacionales deben tomarse en cuenta sumidos en el contexto. Es decir, hacer un llamado a hacer una u otra cosa debe ir siempre de la mano del análisis cuidadoso del contexto en el que nos encontramos. Existen varios elementos únicos del momento que vivimos a considerar:

  1. Todos los sistemas de salud y todas las decisiones que se toman con relación a la salud deben de considerar, especialmente en el contexto de una emergencia, que los recursos nunca son ilimitados.
  2. Si bien las autoridades han hecho una inversión extraordinaria para el contexto de la emergencia, debemos tomar decisiones haciendo cuidadosos análisis de costo-efectividad para no perjudicar en un futuro nuestra capacidad de respuesta ante una emergencia que no está claro cuánto puede durar, ni sabemos con certeza qué recursos podemos a llegar a necesitar en un futuro.
  3. Existe actualmente un debilitamiento de la cadena global de distribución/abastecimiento de mascarillas y respiradores, sumado a que en Costa Rica no contamos con los centros de producción necesarios para el autoabastecimiento de equipos médicos como si lo tienen otros países como China, Estados Unidos, y algunas naciones europeas.
  4. En uso indiscriminado de mascarillas y respiradores por parte del público en general puede llevar a una escasez con consecuencias devastadoras para los equipos de profesionales de atención en salud trabajando con personas infectadas y para las poblaciones más vulnerables.
  5. La alta demanda por estos productos está creando un desbalance en el mercado empujando precios al alza (como está sucediendo actualmente).

Tomando en cuenta estos argumentos es que, hasta el momento, como grupo, respaldamos las acciones de nuestras autoridades en salud con relación a sus recomendaciones del uso de mascarillas y respiradores. Sin embargo, hacemos énfasis que se debe de tomar más precauciones para evitar la infección en el personal de salud, tanto intra y extrahospitalario.  Sabemos que las autoridades están trabajando incesantemente para prevenir dichas infecciones.

Consideramos que, en un contexto de abastecimiento asegurado, una población educada en el uso adecuado de mascarillas, una estrategia de comunicación de riesgo que tome en cuenta los diferentes públicos meta, podría ser razonable que las personas usen máscaras quirúrgicas de manera racional o bien fabricadas en casa cuando sea absolutamente necesario que se expongan a zonas de riesgo (e.g., hospitales, buses, supermercados). La recomendación en esta etapa de la pandemia sigue siendo medidas de higiene estrictas acompañadas de distanciamiento social. Si nos quedamos en casa, manteniendo el distanciamiento físico, no hay razón para usar una mascarilla o un respirador.

Con respecto a las mascarillas caseras, recalcamos lo siguiente:

Recomendamos al público, así como a los profesionales de la salud precaución al considerar el uso de mascarillas caseras para proteger contra la transmisión del coronavirus que ocasiona la enfermedad COVID-19. Se debe aclarar que las mascarillas caseras no son dispositivos médicos y, en consecuencia, no están reguladas, ni científicamente aprobadas, como sí lo son las mascarillas quirúrgicas y los respiradores. Su uso plantea una serie de limitaciones:

  • No han sido probadas con estándares de seguridad.
  • Proporcionan una protección incompleta contra partículas del tamaño de virus.
  • Los bordes no están diseñados para formar un sello alrededor de la nariz y la boca.
  • Los materiales no son las mismas que se usan en mascarillas quirúrgicas o respiradores.
  • Pueden dificultar la respiración y evitar que se obtenga la cantidad necesaria de oxígeno que el cuerpo necesita.
  • Pueden requerir ajustes frecuentes, aumentando la cantidad de veces que sus manos entran en contacto con su cara y de esta forma aumentando la probabilidad de infección
  • Pueden generar una falsa impresión de protección, que conlleva a ser menos cuidadoso al tener contacto con otras personas o superficies.
  • Estos tipos de mascarilla pueden no ser efectivas para bloquear las partículas de virus que pueden transmitirse al toser, estornudar, hablar o ciertos procedimientos médicos.

Por último, en general con todo tipo de mascarillas, se deben tomar en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Usar una mascarilla de cualquier tipo cuando no está enfermo puede dar una falsa sensación de seguridad.
  • Existe un riesgo potencial de infección con el uso y la eliminación inadecuados de mascarillas.
  • Las mascarillas de cualquier tipo también deben cambiarse con frecuencia.
  • El personal de atención médica puede recomendarle que use una mascarilla si experimenta síntomas de COVID-19 mientras busca o espera atención. En este caso, las mascarillas son una parte apropiada de las medidas de prevención y control de infecciones.
  • Todas las personas con síntomas respiratorios, aun sin saber si la causa es COVID-19, deberían usar mascarilla dentro y fuera de su casa.

Los criterios y puntos de vista aquí expresados son de un grupo independiente de profesionales de la salud pública y no necesariamente establecen o reflejan los del gobierno de Costa Rica, sus ministerios, instituciones descentralizadas, o alguna otra institución pública. Este grupo no respalda ni recomienda ningún producto, proceso, o servicio comercial mencionados en este consenso.