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Me fui a acostar después de despedir a unos amigos en mi casa y le dije a mi esposa: "Me dijeron que por qué no me lanzaba de Alcalde por Alajuela, ¿Qué opinás?". Su respuesta fue un rotundo: “¿Estás loco?” Pues sí, tenía razón.

Desde octubre de 2018 y hasta el día de hoy 3 de febrero del 2020, mi vida tuvo una serie de eventos inesperados, caracterizados por una diversidad de sentimientos que van desde la carcajada más sabrosa y el abrazo más lindo (de esos que te ponen inmediatamente el nudo en la garganta) hasta la impotencia más dolorosa, como cuando entregaba uno el examen en el cole y saliendo de la clase se acordaba de la respuesta que había pensado durante la última media hora, ¡que colerón!.

Así, con esa mezcla de sentimientos, les quiero contar con ciertos detalles, la hermosa travesía de ser un candidato a alcalde por uno de los cantones más importantes del país.

El primer paso fue la etapa de convencerme a mí mismo, me ayudaron las mini encuestas entre amigos y familiares acerca de lo que pensaban al respecto: “¿para qué vas a dejar la comodidad en la que estás?”, “vas a perder tu vida privada”, “vas a exponer a tu familia”, “te vas a meter en algo que es una cochinada”, etc. Ninguno mencionó cosas como las que aprendí en el proceso y ahora podría yo decirle a cualquiera que lo haga también: Vas a recorrer el cantón y conocer lugares que nunca has visitado, vas a conocer gente lindísima, vas a tener la oportunidad de demostrar tu liderazgo, vas a tener un gran equipo, vas a aprender muchísimo de la problemática del cantón y vas a encontrar las soluciones entre la misma gente… ¡Vas a vivir algo inolvidable!

Después vino el convencer a familiares y amigos de que era una buena idea y que valía la pena. Esto me dio el valor para seguir adelante; claro, ese convencimiento tenía que hacerlo sin que supieran que no tenía total claridad de lo que hacía y que en realidad estaba muerto del susto.

Luego, convencer a un partido político (es indispensable, no podía ser candidato a alcalde de manera independiente) que creyera en mis buenas intenciones y analizara mi perfil para presentarme en su asamblea electoral interna y que, entre todas y todos, definieran si era la persona que querían para representar al cantón con su partido. Aquí ya empieza a ponerse bonita la cosa.

A partir de ese momento ya todo deja de ser algo que podás controlar. Inmediatamente se me acerca una periodista y me hace la primera entrevista, no sabía ni qué decir, como cuando se le olvidaba a uno "El Credo" y empezaba a inventar frases estando la Abuelita a la par, recitándolo sin parar con aquellos ojos de: "¿Qué dijo?". Ahí me di cuenta de que tenía que estudiar.

Empiece: Geografía, división distrital, kilómetros cuadrados, población, electores, cívica 1.0, Alcaldía, Regidores, Síndicos, código municipal, presupuesto, un curso muy bueno de la UNED: "Gobernar con Compromiso" (me saqué un 90), documentos y estadísticas de la problemática actual del cantón, etc. Después de noches largas de trabajo el resultado fue la creación del Plan de Gobierno 2020-2024, un plan del cuál estoy sumamente orgulloso, por el equipo, por la metodología utilizada, la seriedad y la viabilidad de este. ¡Aplausos de pie!

Ya en este momento sabía qué decir, ya habíamos hecho la tarea. Y entonces, ¿qué seguía? Móntese al carro, visite los distritos, reúnase con la gente, cuénteles de la propuesta, cuénteles quién es usted, gaste gasolina, coma mal, llegue a la casa a las 11:30 pm todos los días (de 8 a 5 hay que trabajar normalmente como cualquier otro ciudadano) o vaya los fines de semana. Olvídese de la mejenga de las noches y el tercer tiempo con los amigos, olvídese de levantarse un poco tarde con los chiquillos en la cama. Seguimos: reuniones de equipo, vaya y convenza a la gente que se postule con usted, que sean parte del equipo (165 candidatos en la nómina de mi cantón)… ¿Y el tiempo en familia? Pues les cuento que tengo una deuda por pagar en días y horas de calidad, más o menos de 365 días (según mis cálculos), los cuales no se pueden recuperar, es uno de los sacrificios más grandes, pero no se preocupen, siempre y cuando los tengás presentes en tu corazón y ellos lo sepan y hayan tomado esta decisión con vos, sigue valiendo la pena.

¿Y ahora?

Ahora que ya empezás a ser un poquito conocido (es la idea) vienen otro poco de emociones. Una verdadera "montaña rusa" decía una nueva amiga del proceso. De repente dentro del equipo salen más líderes, se complica la toma de decisiones interna, cuestionamientos van y vienen, por otro lado, estás en redes sociales más expuesto y aparecen los juicios de valor acompañados de bellos insultos: corrupto, rata, ladrón, aprovechado, bati-ador (este me hizo mucha gracia), junto a difamaciones y quejas en las que uno no tiene absolutamente nada que ver. Vienen con el combo. Pero volvamos a lo bonito, también empezás a leer y escuchar a gente que te apoya, que confía en vos sin conocerte con sólo haber cruzado un par de palabras, que quieren sangre nueva, VALIENTES que puedan soportar todo esto. Y nuevamente se levanta el ánimo.

Se complica un poco la cosa, para todo lo que querés hacer necesitás dinero. Hay que hacer camisetas, volantes, vallas, pautas, contratar empresas, la estrategia de comunicación, el que imprime, el local para llevar a tu equipo a trabajar, toldos, lapiceros, banderas, comprar comida, etc, y TODO es plata, mucha plata. Entonces viene la fase de conseguir el apoyo económico. Era vital para mí manejar un presupuesto en el que pudiera devolver cada centavo de lo que me prestaran, por lo tanto no hubo préstamos, ni "compromisos" de pago. Un trabajo intenso y doloroso, pedir plata es algo muy, muy, muy complicado y hasta cierto punto vergonzoso. Pero había que hacerlo y se hizo. Logramos recaudar un presupuesto muy conservador con el que logramos grandes cosas, otro motivo para estar orgullosos, ¡Y no le debemos nada a nadie, que chuzo!

Y se viene el Día E. Me acosté el 1ero de febrero como a las 10 de la noche, después de terminar de armar los paquetes que iban a las escuelas. Me tenía que despertar a las 4 am para ir a ayudar a poner un toldo y empezar el día. Me desperté, asustado porque me había despertado tarde, eran las 12:40 am. Traté de cerrar un poco más los ojos y descansar, pero era imposible. A las 4 en punto salí de la cama, no me tuve que despertar porque no había dormido y me empecé a alistar. Armamos un toldo, luego volví a la casa a desayunar, me cambié y empezamos a ir a varios centros de votación, a agradecer personalmente a cada una de esas personas que estaban trabajando por nosotros, por mí, qué orgullo, ya sólo eso valía todo y más de esta historia. Gente con tu camiseta, trabajando de 6 a 6, sin esperar nada a cambio, #esenserio, solo recordar el día de ayer me inunda de emoción y no sé cómo voy a agradecerle a tanta gente linda.

Al final del día, agotados, esperando los primeros resultados, empiezan a llegar los datos y no se visualizaba un desenlace favorable, no era lo esperado. El abstencionismo se mantenía en 70%, la ciudadanía todavía no conoce ni entiende de las agallas y esfuerzo que se requiere para postularse a un puesto de elección popular y mucho menos del impacto que van a tener en nuestras vidas las decisiones que ellos y ellas tomen. El 30% restante toma la decisión por el cantón y escogen al que creen que lo hará mejor. Pero ¿y yo? Yo me voy a dormir y caigo rendido en los brazos de la esperanza de que esta historia motive a muchas personas jóvenes más a involucrarse en la política de nuestro país. Que aprendamos de la importancia de ser parte de nuestra linda democracia y el poder que tenemos de elegir.

No me voy sin antes agradecerle a todas y cada una de las personas que me acompañaron en esta bellísima aventura: partidarios, amigos, familiares, contrincantes, los que me pusieron cosas bonitas y los que me pusieron otras NO tan bonitas. No se tomen nada personal, era solo una contienda política. Los llevaré a todos y todas en mi corazón hasta mi tumba. En serio, gracias infinitas por todo y más.

Me despido,

Adrián "Bati" Porras.