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Alrededor del mundo, la cultura machista, con todas sus variaciones regionales o continentales, ha sido parte de la historia por siglos. La visualización o valoración de la mujer como un objeto del cual se puede tener apropiación si se desea por parte del hombre, ha conllevado a la violencia y la agresión ante la oposición por parte de muchas mujeres ante dicha ideología. La inferioridad de lo femenino ante lo masculino en la mayoría de las sociedades del mundo, ha sacado a flote el sexismo o el prejuicio sexual, determinando lo que natural o biológicamente hace a un “verdadero hombre” o a una “verdadera mujer”. 

El no interiorizar en las cualidades o características de los individuos, clasificándolos por su sexo estrictamente, restringe muchísimo la diversidad que puede existir en la sociedad en todas las áreas imaginables y limita el aporte que las personas, sin importar el sexo que tengan al nacer, puedan brindar. 

La construcción social en la que se vive, al menos en Costa Rica y Centroamérica, ha evolucionado de manera razonable con respecto a la igualdad de sexos y el respeto a la mujer por el simple hecho de existir y ser un humano, más que por el hecho mismo de ser mujer. Sin embargo, los gestos de atención o de cuidado que se dan por parte de algunos hombres debe ser analizado, ya que más que importarle la seguridad de la figura femenina a la que se dirija, debido a la influencia de lo social, puede reflejar inseguridad y hasta celos que se intentan camuflar con el amor y el control absoluto de las acciones o actitudes de la otra persona. Es importante aclarar que este fenómeno se da por parte de ambos sexos, pero que es una conducta que se manifiesta mayormente en lo masculino y que tiene mucha influencia con base a lo que se le ha inculcado desde su infancia o de lo que visualiza en el ambiente que lo rodea, que más que una justificante es una causa y efecto. 

Si bien las preguntas y la comunicación en relaciones familiares, amistosas y amorosas es importante, el manejo completo de la vida de otro individuo es tóxico y hasta puede llegar a ser problemático y peligroso. La consulta del horario de otra persona, con quienes sale y habla, la manipulación del teléfono móvil y la información que contenga y el control de las actividades y actitudes del otro, son factores que pueden pasar de ser pasivos a muy agresivos en poco tiempo. Por lo tanto, deben ser evitados o manejarse de una manera pacífica y madura; la agresión nunca debe ser permitida ni perdonada. 

Las conductas machistas en las diferentes culturas, dependen y han sido formadas por muchos factores determinantes como por ejemplo, la educación sexista. En la antigüedad, se educaba y capacitaba a los hombres en todos los ámbitos laborales o profesionales porque se consideraba que eran mejor, que tenían más capacidad tanto física como mental para la realización de actividades relevantes en sociedad y que la mujer era más débil y que tenía un papel materno y de ama de casa ya estipulado desde su nacimiento. Esto puede clasificarse como de carácter androcentrista, en el cual el hombre es el centro de todo, la razón de existir del ser y la especie. 

Además tenemos la educación o las ideologías religiosas sexistas, que tachan a la mujer como pecadora o “mala” por su manera de vestir, su forma de hablar, de mirar y hasta de caminar. Según muchas religiones, las féminas contaminan el universo con sus actitudes provocadoras y pecadoras, razones que no tienen bases más que la religión y la supuesta historia detrás de la misma que solo sirven para denigrar y criticar las acciones de las mujeres en sociedad, así compartan o no los ideales de aquellos creyentes que critican. 

Las leyes también tienen gran incidencia en el tema, ya que son las encargadas de respaldar a los habitantes, dictar lo que está bien o mal y dar o no justicia ante los actos llevados acabo. El derecho a votar, la adquisición de propiedades y hasta la apropiación del cuerpo mismo, son aspectos en los que se ha tenido una lucha ardua por muchísimos años por parte de los movimientos feministas que aunque han propiciado un avance muy grande en los diversos continentes, aún existen países en lo que, por ejemplo, la violación a la mujer no es penada por ley. 

La división del trabajo también ha sido muy encerrada y diferenciada por sexos desde muchos años atrás, potenciando la discriminación. Usualmente la mujer se encargaba de los hijos o del trabajo de casa y el hombre de las finanzas o el trabajo fuera del hogar, situación que aunque ha cambiado aún se estereotipa en muchas sociedades. 

Los medios de comunicación además, cine, televisión, música y radio, influyen de manera directa en la distribución de contenido a nivel mundial, propiciando la permanencia de los estereotipos y prejuicios que muchas compañías comparten en sus campañas con referencia a la mujer y su “rol biológico”. En la publicidad se ve diariamente, incluso en ocasiones las personas no se dan cuenta de la cantidad de información que guardan en su memoria y que induce en la toma de decisiones con respecto a productos o servicios. De esta manera, podemos intuir que lo que se diga en el material publicitario, haciendo referencia a la mujer o a los derechos de la misma, forma parte de la formación mental y psicológica de los individuos, tanto mujeres como hombres. Por esta y muchas más razones, se debe tener sumo cuidado con el material que se muestre a los diferentes públicos y el contenido que este tenga. 

Esto ha traído consecuencias impactantes en la actualidad, como por ejemplo la violencia de género, que exige a los hombres actuar de maneras que no sean catalogadas como “afeminadas” que no son toleradas por los demás “machos”, que finalmente conlleva hasta la homofobia. 

Otro sector en el que ha dejado secuelas es en la inteligencia emocional. Se le enseña a los hombres a no expresar sus sentimientos o pensamientos de manera abierta o asertiva, callando y negando las emociones. Algunas de las cualidades que son supuestamente propias de una mujer, corresponden a llorar, tener miedo, sentir inseguridad o tener inseguridades e incluso interesarse en el arte y en todas sus formas de expresión. Esto contribuye a la distorsión en el desarrollo de la identidad personal de los individuos. 

Los fracasos matrimoniales han aumentado en los últimos años y aunque esto se pueda considerar como una mala consecuencia, también tiene su parte positiva. Muchos de los hombres consideran que sus conductas en estos ambientes no puede ser manejado por ellos y los lleva al fracaso. Sin embargo, el empoderamiento de la mujer ante situaciones que atenten contra su salud o contra su voluntad, ha generado que muchas huyan de estas situaciones de peligro o de sus relaciones tóxicas en busca de una mejor calidad de vida y mejores tratos. 

El respeto ante todos los escenarios de la vida entre el hombre y la mujer, es esencial para una correcta convivencia tanto en el núcleo familiar como en la sociedad en su totalidad. Los seres humanos deben ser valorados por lo que pueden contribuir con respecto a sus cualidades y dejar los estereotipos y los prejuicios a un lado. Todos los aportes de las diferentes personas con sus diferentes culturas, sin importar su sexo, hacen de la diversidad una hermosa coincidencia que caracteriza la existencia efímera del humano en el planeta Tierra.