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Analizando el informe final de rendición de cuentas del hasta hoy presidente de la República, Luis Guillermo Solís, podría caer en la tentación de enfocar mi análisis en las grandes tareas que quedaron por emprender o que simplemente carecieron de atención a lo largo de los últimos cuatro años. Sin embargo, un nuevo mandato presidencial está por comenzar y el país necesita más que nunca de una visión integral para lograr aumentar su competitividad, una visión de largo plazo como motor para desarrollar potencialidades que favorezcan el crecimiento económico, la baja en el desempleo y el fortalecimiento del país como una nación con bienestar social y económico para sus habitantes.

Ante esto, dirijo algunas sugerencias a nuestro nuevo presidente, haciendo referencia a los temas de finanzas públicas, modelo de gestión y financiamiento para la infraestructura pública, y competitividad, que serán los que apoyaré e impulsaré desde mi gestión de manera particular.

Fortalecimiento de las finanzas públicas

Hoy nuestro déficit fiscal es de 6.2% del PIB, con el latente riesgo de escalar hasta el 8% para el año 2019; lo cual significa que nuestro nivel de ingresos no es suficiente para satisfacer nuestro nivel de gasto. La deuda pública alcanza ya el 50% del PIB, el máximo recomendado por la OCDE, quienes además señalan que, de continuar sin cambios, la deuda alcanzará el 90% del PIB para el 2032 (representando actualmente el tercer nivel de deuda más alto de Latinoamérica y el déficit fiscal más elevado de la región centroamericana).

El abordaje del déficit por parte de la Administración Alvarado Quesada debe incluir, de manera rápida y ágil, soluciones integrales. Las mismas deben darse tanto por el lado de la contención del gasto público como por el lado del ingreso de recursos. Resulta imperante que las acciones en este ámbito sean ampliamente explicadas con el fin de esclarecer los nublados que prevalecen en los diversos sectores nacionales e incluso en el mismo Poder Ejecutivo, quienes han perdido la capacidad de priorizar y proyectar el rendimiento de las medidas por tomar. Asimismo, no han podido señalar claramente los beneficios de contar con finanzas públicas sanas.

Tanto el Fondo Monetario Internacional como la OCDE nos recomiendan disminuir el déficit en 3 puntos del PIB. Para ello, se requiere una estrategia integral, que incluya medidas equitativas, comprensivas, graduales y suficientes. Entre ellas cabe destacar la de mejorar la calidad del gasto público, realizar reasignaciones para impulsar elementos que hemos abandonado y en los que se debe invertir, la construcción de un sistema tributario más equitativo, moderno y eficiente, y el fortalecimiento de la gobernabilidad fiscal, con énfasis en la transparencia del Estado.

Infraestructura pública de calidad

El nivel de gasto país junto con una deficiente priorización y administración de recursos han resultado además en un acervo de infraestructura pública de calidad deficiente, limitando la competitividad del país y sus planes de desarrollo. Es tan necesario como urgente superar los serios rezagos que ha ocasionado el esquema de obra pública convencional, no solamente en la red de transportes, sino también en sectores como educación, salud, seguridad, gestión de desechos sólidos y aguas residuales, logística, prevención de desastres; entre otros.

Es necesario implementar de manera decidida un modelo basado en la participación público-privada que, de acuerdo con el Banco Mundial, se fundamenta en un contrato entre la empresa privada y el Estado para la provisión de un activo o servicio, dentro del cual la parte privada asume los riesgos significativos, así como las responsabilidades de gestión, con un marco de remuneración basado en resultados.

Veinte años después de la promulgación de la Ley de Concesiones, en 1998, tan solo 4 proyectos se han materializado por la vía de dicha figura, desaprovechando la oportunidad que esta herramienta le brinda al país.

Para potenciar los proyectos de concesión de obra pública se deben realizar cambios, entre ellos, el fortalecimiento de la etapa de pre-inversión, transparentar los procesos y la rendición de cuentas, brindar guía y asesoramiento dentro del sector público para la gestión y posicionar a Costa Rica como destino de inversión.

Sumado a lo anterior, mejorar la competitividad del país pasa por comprender que los cambios tecnológicos que actúan sobre los procesos productivos han mostrado que las calificaciones de los trabajadores quedan rápidamente obsoletas y que los últimos cambios en los modelos de organización del trabajo requieren de cambios estructurales inmediatos. La entrada de tecnologías disruptivas y automatización de procesos demanda cambios en busca de la maximización de su aprovechamiento y productividad.

Compromiso con la competitividad

Por las razones antes expuestas, debemos impulsar la consolidación de las finanzas públicas, como elemento indispensable en el combate eficiente y efectivo de la desigualdad, la pobreza y la discriminación. Luchar por mejorar y direccionar el modelo de financiamiento país para la obra pública, potenciando la figura de concesión y las alianzas público-privadas.

Trabajar para avanzar hacia la modernización de la gestión pública y privada, a través del uso óptimo de la tecnología y las nuevas formas de organización del mundo laboral, tales como el teletrabajo, la flexibilidad laboral, la educación dual, así como la simplificación de trámites, reducción de los tiempos de atención, unificación de las compras públicas y actualización de la normativa para modernizar el rol del INA, SETENA y CONESUP.

Estas medidas, junto con muchas otras acciones, deberán formar parte de la construcción de un acuerdo nacional sobre el Estado, enmarcado en ejercicios que ya se han desarrollado y que cuentan con el apoyo de muchas bancadas legislativas, pero sobre todo del compromiso decidido de las mayorías. El Partido Liberación Nacional dará su aporte firme y responsable al avance del país, porque nuestra vocación es de servicio ante el pueblo costarricense y la estrella que nos guía es el bienestar para el mayor número.