Cuesta creer que tras un inicio tan prometedor en la Asamblea Legislativa el chavismo decidiera poner fin a la luna de miel con tal de proteger contra viento y marea a FabricioAlvarado. Por más vueltas que uno le dé al asunto no hay forma de aterrizar en el sentido. Casi da la impresión de que Alvarado ha llegado a acumular más poder que el propio Chaves. Tengo que insistir en lo obvio: la eventual sanción que le podía imponer el congreso era 100% simbólica, no habría pasado de un llamado de atención de corte ético que a un tipo con su perfil ni siquiera lo despeina. A pesar de eso los jaguares llegaron a extremos impensables con tal de blindar al líder de Nueva República. Basurear a Limoncello, sabotear el avance de 22 proyectos de ley, dejar botado el trabajo en la Asamblea Legislativa y ahora, echar por la borda el ambiente productivo y afable que caracterizó el inicio de labores de la actual legislatura.