La herramienta propone que pueblos indígenas, instituciones y academia construyan procesos de conservación en condiciones de mayor horizontalidad y con reconocimiento de la autoría y del poder de decisión de las comunidades.
La UNESCO presentó una guía para promover el diálogo entre el conocimiento indígena y occidental en las reservas de biosfera de Centroamérica, con orientaciones dirigidas a proyectos de conservación, investigación y gestión territorial que involucren a pueblos indígenas y comunidades locales.
La publicación, denominada Guía para el Diálogo de Saberes: un puente entre conocimiento indígena y occidental, surgió dentro del proyecto Conocimiento Indígena y Soluciones Basadas en la Naturaleza en Reservas de Biosfera de Centroamérica, financiado por Cooperación Española, cofinanciado por la Unión Europea y ejecutado por la UNESCO.
La elaboración estuvo a cargo de la Mesa de Ciencia y Conocimiento Indígena, coordinada por Cecilia Martínez Artavia e integrada por representantes de las reservas de biosfera Río Plátano, en Honduras; Agua y Paz, en Costa Rica; y La Amistad, en Panamá. La propuesta parte de que el diálogo de saberes no debe limitarse a consultar a las comunidades o recopilar información, sino reconocer los conocimientos indígena y occidental como sistemas distintos y válidos que pueden encontrarse sin establecer una jerarquía entre ellos.
El director de la Oficina Regional de la UNESCO para América Central, México y Colombia, Alexander Leicht, explicó:
La Guía de Saberes, un puente entre el conocimiento indígena y occidental, nace para orientar el encuentro entre los conocimientos indígenas y occidentales. Más que un manual de instrucciones rígido o un recetario, funciona como una orientación metodológica. Reconocemos que cada diálogo es un proceso vivo y único que debe brotar de las particularidades de cada pueblo y territorio, es una herramienta estratégica para fortalecer la gobernanza de las reservas de la biosfera, asegurando que los pueblos indígenas no sean solo beneficiarios u objetos de estudio, sino socios equitativos con poder de decisión sobre la gestión de sus recursos y la protección de su territorio”.
Territorio y conocimiento como elementos inseparables
La guía desarrolla conceptos como la equidad cultural, entendida como el reconocimiento del conocimiento indígena como un sistema con validez propia, y el enfoque biocultural, que vincula naturaleza, espiritualidad, memoria, prácticas cotidianas y territorio. También plantea que proteger los conocimientos indígenas requiere preservar la relación física, cultural, espiritual y política de los pueblos con sus territorios.
Además de los principios conceptuales, la publicación incorpora herramientas para evaluar cómo se desarrolla el diálogo en proyectos concretos. Una de ellas permite identificar si una iniciativa mantiene prácticas extractivas de conocimiento o avanza hacia esquemas de coproducción y toma compartida de decisiones; otra busca determinar si los planes de gestión de las reservas incorporan los conocimientos indígenas de manera sustantiva o solamente de forma secundaria o simbólica.
La coordinadora de la Mesa de Ciencia y Conocimiento Indígena, Cecilia Martínez Artavia, señaló:
El diálogo de saberes implica cambiar profundamente la forma en que nos relacionamos con el conocimiento indígena. No basta con invitar a personas indígenas a una actividad o pedirles información para un proyecto o que validen una propuesta. Un diálogo real requiere horizontalidad, reconocimiento de autoría, respeto por los tiempos y formas propias de cada pueblo, y su rasgo más distintivo es la apertura y la creación de condiciones para integrar el conocimiento indígena en los proyectos y planes de gestión para la conservación y desarrollo de los territorios”.
La UNESCO plantea utilizar la herramienta en procesos relacionados con conservación de biodiversidad, adaptación al cambio climático, gestión del agua, soluciones basadas en la naturaleza y medios de vida resilientes. La guía está dirigida tanto a personas indígenas como no indígenas que facilitan procesos de intercambio, realizan investigaciones, implementan políticas públicas o trabajan en proyectos dentro de territorios indígenas vinculados con reservas de biosfera centroamericanas.
