El proyecto Quantum AI Free Zone Campus plantea un desarrollo de 42 hectáreas y hasta 200 MW de capacidad; un análisis de la UNED advierte que todavía faltan certezas sobre abastecimiento eléctrico e hídrico, permisos ambientales, régimen fiscal y beneficios concretos para Limón.
La Municipalidad de Limón anunció a inicios de septiembre la posibilidad de que el cantón albergue el proyecto Quantum AI Free Zone Campus, una iniciativa privada que se promociona como un campus especializado en inteligencia artificial y computación de alto rendimiento.
De acuerdo con la información publicada por sus desarrolladores, el proyecto contempla aproximadamente 42 hectáreas, siete edificios y hasta 200 megavatios (MW) de capacidad informática, distribuidos en tres fases.
Sin embargo, la propia alcaldesa de Limón, Ana Matarrita Mc Calla, reconoció posteriormente a La Nación que la iniciativa se encuentra todavía en una “fase de socialización” y que la etapa constructiva aún no ha comenzado.
En ese contexto, Esteban Chanto Sánchez, encargado de la Cátedra de Tecnologías de Información y Comunicación de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), analizó la información disponible sobre el proyecto y advirtió que todavía faltan elementos para determinar su viabilidad, consumo real de recursos y eventual impacto sobre Limón.
Costa Rica cuenta con conocimiento y experiencia para participar en este tipo de industria, que representa una ventaja, pero una infraestructura de esta escala debe analizarse según su ubicación, tecnología, demanda efectiva y condiciones de operación; la experiencia previa no sustituye los estudios específicos requeridos”.
El propio sitio de Quantum describe el campus como una propuesta sujeta todavía a ingeniería final, confirmación de servicios públicos, permisos y requerimientos de futuros usuarios.
Una demanda eléctrica que todavía debe precisarse
Quantum promociona los 200 MW como capacidad de carga informática o IT load distribuida entre sus siete edificios.
Chanto advirtió que esa cifra no debe interpretarse automáticamente como el consumo permanente del proyecto, pues el uso efectivo dependería de cuánto de esa capacidad llegue a instalarse y utilizarse, además de la energía necesaria para refrigeración, redes y otros sistemas auxiliares.
Como ejercicio para dimensionar la escala, la UNED calculó que, si los 200 MW correspondieran íntegramente a equipos informáticos, estos operaran en promedio al 90% de su capacidad y el campus necesitara 1,20 unidades de energía total por cada unidad consumida por esos equipos, la demanda anual rondaría los 1.892 gigavatios hora (GWh).
Según el cálculo de la UNED, ese volumen equivaldría aproximadamente al 14,6% de la demanda eléctrica nacional registrada en 2025.
Por otra parte, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) reportó que el 98,6% de la electricidad producida en Costa Rica durante 2025 provino de fuentes renovables.
El sitio de Quantum presenta esa matriz eléctrica como una ventaja del país para atraer operaciones de centros de datos. Chanto, sin embargo, señaló que para valorar esa ventaja sería necesario determinar qué infraestructura eléctrica adicional requeriría el campus, quién asumiría su costo y cómo se garantizaría el abastecimiento durante su operación.
La discusión debe determinar qué infraestructura eléctrica adicional sería necesaria, quién asumiría su costo y cómo se garantizaría el abastecimiento durante toda la operación; una inversión de esta escala necesita planificación y responsabilidades claramente establecidas”.
Proyecto promociona disponibilidad de agua; UNED pide precisar consumo
El sitio de Quantum afirma que el terreno tendría una disponibilidad aproximada de 350 litros de agua por segundo mediante suministro municipal, además de agua de pozos y sistemas de tratamiento, almacenamiento y bombeo.
La cifra corresponde a información promocional del proyecto y no permite, por sí sola, conocer cuánto consumiría efectivamente un eventual centro de datos.
Chanto explicó que esa demanda dependería de factores como la tecnología de refrigeración, las fuentes de abastecimiento utilizadas y las necesidades particulares de cada fase.
La continuidad del servicio de agua para la población debe ser una condición verificable y cualquier desarrollo industrial debe demostrar cómo atenderá sus necesidades sin deteriorar el abastecimiento existente”.
El tema hídrico también ha generado preguntas fuera del análisis de la UNED. La Nación reportó que Limón enfrenta problemas de abastecimiento de agua potable y consultó a la alcaldesa sobre la disponibilidad anunciada para el proyecto.
Matarrita señaló a ese medio que cualquier empresa tendría que cumplir la legislación nacional y aseguró que el uso industrial no puede tener prioridad sobre el agua destinada al consumo humano.
Además, La Nación informó esta semana que la finca relacionada con el proyecto presenta humedales, cobertura boscosa, cercanía a un acuífero y sectores con potencial de inundación. Según esa investigación, la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena) había identificado la presencia de humedales y condicionado eventuales obras a su delimitación y a criterios técnicos correspondientes.
Municipalidad reconoce que el proyecto sigue en fase preliminar
La información pública disponible también muestra que el proyecto todavía no ha completado distintas etapas necesarias para su eventual desarrollo.
Cuando la Municipalidad anunció la iniciativa, señaló que esta tendría infraestructura eléctrica, conectividad internacional y condiciones para operar bajo el régimen de zona franca. Sin embargo, consultada por La Nación, la alcaldesa reconoció que el proyecto seguía en fase de socialización y remitió varias de las preguntas técnicas al desarrollador.
El propio sitio de Quantum reconoce que todavía se requieren trabajos adicionales de ingeniería, coordinación con proveedores de servicios, estudios de agua, revisión ambiental y diseños específicos para los futuros usuarios.
A esto se suma la situación fiscal del proyecto. La empresa Quantum Development Inc., vinculada con la iniciativa, había recibido en 2018 el régimen de zona franca como administradora de parques. No obstante, La Nación reveló que el Ministerio de Comercio Exterior (Comex) le revocó ese régimen en mayo de 2026.
La revocatoria quedó formalizada mediante el acuerdo ejecutivo ACU-RZF-0025-2026-COMEX. El sitio del proyecto, por su parte, continúa promocionando las ventajas de un entorno de zona franca, aunque incluye una advertencia de que los incentivos deben confirmarse según la estructura de cada operación y la legislación costarricense aplicable.
Chanto señaló que ninguno de estos elementos permite concluir por sí solo que el proyecto esté cancelado o sea inviable, pero sí obliga a distinguir entre una propuesta anunciada y una infraestructura que ya cuenta con todas las condiciones para ejecutarse.
Una propuesta de esta magnitud puede representar una oportunidad, pero las certezas deben construirse con información verificable. Hay que conocer el emplazamiento, los permisos, las condiciones de suministro y los compromisos financieros antes de asumir que todo lo anunciado está garantizado”.
Promesas de empleo también requieren aterrizarse
La posibilidad de generar empleo y actividad económica ha formado parte de la presentación pública del proyecto.
La alcaldesa de Limón destacó, al anunciar la iniciativa, su potencial para generar oportunidades laborales y dinamizar la economía local. Por su parte, la UNED plantea que, si el proyecto avanza, su impacto dependerá también de cuánto de esa actividad económica permanezca efectivamente en la provincia.
Chanto señaló que durante una eventual etapa de construcción podría existir demanda de servicios de construcción, telecomunicaciones, mantenimiento electromecánico, seguridad y logística, pero llamó a diferenciar esos empleos temporales de los puestos permanentes que requeriría posteriormente la operación del campus.
El académico considera que instituciones educativas podrían anticipar necesidades de formación en áreas como redes, electricidad, refrigeración, automatización, ciberseguridad y operación de infraestructura tecnológica.
La formación debería comenzar antes de que se anuncien las vacantes. Una inversión tecnológica adquiere mayor valor para la región cuando las personas que viven allí pueden capacitarse, acceder a empleos especializados y convertirse también en proveedoras de servicios”.
Chanto añadió que el eventual aporte del proyecto a Limón debería evaluarse con base en resultados concretos y no únicamente en la magnitud de la inversión o infraestructura anunciadas.
Antes de celebrar una infraestructura de esta magnitud, debemos preguntarnos qué quedará en Limón cuando termine la construcción y el anuncio deje de ser noticia. Si quedan capacidades profesionales, servicios confiables y oportunidades que la población pueda aprovechar, tendremos elementos concretos para valorar su aporte al desarrollo”.
