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Saldremos adelante

Nuestro país vive uno de los momentos más difíciles de su historia, debido a que un grupo político —el chavismo— intenta acabar con nuestro Estado Social de Derecho, nuestra democracia y la división de poderes para convertirnos en una autocracia, es decir, en el gobierno de un solo partido y de una élite política y empresarial.

Las señales son más que claras: siguen al pie de la letra el manual del dictador: anular la prensa crítica, controlar o eliminar el Poder Legislativo, tener dominio del Poder Judicial y, por ende, del Tribunal Supremo de Elecciones, desfinanciar la educación para erradicar la masa crítica, debilitar instituciones clave, irrespetar la división de poderes, levantar las libertades individuales. Buscan el poder completo, el poder absoluto, sin oposición. Autocracia, dictadura, fascismo, tiranía: ese es su objetivo final. Sinceramente, los que a estas alturas no lo vean es porque son demasiado ingenuos, están muy ciegos o son muy fanáticos.

Llegaron criticando la corrupción imperante hace cuatro años y medio y hoy gobiernan con niveles de corrupción y favorecimiento —“red de cuido”— iguales o superiores a lo que tanto criticaban. Solo Chaves tiene más de cuarenta causas judiciales pendientes, protegido por la inmunidad que tiene como ministro. Son extrema derecha radical y corrupta. Aparte de ello, los niveles de odio, división, irrespeto y pachuquismo que profesan resultan realmente alarmantes e inaceptables.

Lo sucedido el pasado 14 de setiembre en Cartago los retrata de cuerpo entero y muestra claramente, a pequeña escala, cuál es su visión de país: un territorio donde solo tengan cabida los que piensan como ellos y les aplauden; los demás, fuera de la barrera, despreciados y separados de esa élite privilegiada. El que tenga un farol con protestas y consignas contra Chaves o el Poder Ejecutivo no entra, no tiene cabida, no puede expresarse libremente, debe ser reprimido. Intolerancia total con la disidencia: eso es el chavismo.

Yo le pregunto, estimado lector: ¿sabe usted lo que es vivir en una dictadura, en una tiranía? ¿Puede usted dimensionar lo que sería no tener libertad de expresión, de culto, de asociación, de libre tránsito, lo que representaría no tener garantías individuales constitucionales? Sería vivir en un verdadero infierno, donde usted no vale como persona si no es parte de esa cúpula del partido. Pregúntele a un chileno, un argentino, un cubano, un venezolano, un peruano o un nicaragüense lo que ha significado vivir en regímenes totalitarios durante muchos años.

Por dicha, cada día son más las personas que van despertando y se dan cuenta de la enorme farsa chavista de los últimos años. Se dan cuenta de que eso de ser un cambio con respecto a los partidos tradicionales es pura mentira. Y, sobre todo, se dan cuenta de que Laura Fernández no gobierna, sigue gobernando Rodrigo Chaves y buscará la continuidad en el poder de la forma que sea.

No permitamos la destrucción de nuestra Patria, de nuestro querido país, libre y democrático. En este mes de la Patria, reflexionemos seriamente sobre lo que significa vivir en un país libre, respetuoso de la Constitución y de los derechos humanos. Con todas las deficiencias que tenga nuestro sistema sociopolítico, es una maravilla lo que hemos forjado durante las últimas siete décadas: un modelo solidario, con justicia social, democrático, con instituciones estratégicas en salud, educación, energía y agua potable, y con logros muy importantes en protección de ecosistemas y sostenibilidad. Vale la pena perfeccionar y mejorar ese modelo, nunca destruirlo y cambiarlo por un régimen tiránico, como es el objetivo del gobierno chavista.

Quiero confiar en la sensatez y el aprecio por la libertad del costarricense. Tengo confianza en que superaremos estos años de oscurantismo y estancamiento a los que nos ha llevado el chavismo. Costarricenses, despertemos, quitémonos la venda de los ojos, entendamos la gravedad de la situación que enfrentamos y comencemos a actuar en consecuencia para defender a Costa Rica. Entre todos y todas tenemos que rescatar la Patria de ese cáncer maligno que significa el chavismo.

Costa Rica, a lo largo de su historia, ha superado momentos difíciles, entre ellos la invasión de los filibusteros en 1856, la revolución del 48, graves crisis económicas y desastres naturales. Así que, con valentía y patriotismo, pronto veremos la luz y saldremos adelante. Actuemos, protestemos pacíficamente, conversemos y argumentemos con educación, escribamos artículos, enviemos correos a la presidenta, diputados y ministros; si así lo considera, sea parte de una agrupación política, pero no dejemos de luchar por Costa Rica.

El silencio y la indiferencia ya no son una opción. La cúpula chavista es traidora a la Patria, traidora a lo que juró defender: nuestra Constitución Política. Ante ello, como dice la canción de León Gieco: “Si un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente”.