
Expertos en Microbiología señalan la importancia de los exámenes de laboratorio para anticiparse a diversos padecimientos.
El Colegio de Microbiólogos y Químicos Clínicos hace un llamado a la población sobre la importancia de realizarse exámenes de sangre de manera periódica, como una herramienta de prevención y detección temprana de diversos padecimientos.
Enfermedades como la diabetes, hipertensión, cáncer y los daños renal y hepático pueden avanzar durante años sin presentar síntomas evidentes. Sin embargo, los análisis de laboratorio permiten identificar alteraciones antes de que aparezcan manifestaciones clínicas o cuando todavía es posible intervenir oportunamente.
“Es importante comprender que los exámenes no son un gasto ni una formalidad; se trata de una conversación con el cuerpo, que lleva décadas hablando en números mucho antes de gritar con dolor”, subraya la Dra. Angie Vanessa Cervantes Rodríguez, vocera del Colegio de Microbiólogos y Químicos Clínicos.
La especialista advierte que la percepción de “me siento bien, no necesito chequearme” puede llevar a ignorar problemas que todavía no presentan síntomas. Por ello, recomienda considerar la medicina preventiva como una forma de vigilar la salud en cada etapa de la vida y realizar los exámenes de acuerdo con la edad, antecedentes y factores de riesgo.
Los siguientes son exámenes de laboratorio recomendados para cada etapa de la vida, sin embargo, la microbióloga recuerda que, aunado a estas pruebas, es fundamental realizar siempre los controles generales de laboratorio clínico que se deben hacer de rutina, para saber cómo está el funcionamiento general del organismo.
A los 20: establecer una línea base
Esta etapa es ideal para conocer los valores de referencia del organismo cuando se encuentra saludable. Entre los controles señalados se encuentran el hemograma, glucosa y perfil lipídico.
En personas sexualmente activas también deben considerarse pruebas para infecciones de transmisión sexual, como VIH, sífilis y hepatitis B y C. En mujeres jóvenes puede ser importante vigilar la función tiroidea, especialmente ante síntomas como fatiga, dificultad para concentrarse o cambios de peso.
A los 30: vigilar el metabolismo
La tercera década es un momento clave para identificar alteraciones relacionadas con el estilo de vida. La hemoglobina glicada (HbA1c) permite conocer el promedio de azúcar en sangre de los últimos tres meses y detectar señales de prediabetes.
También cobran importancia las pruebas de función hepática y renal, así como la evaluación de vitamina D. En las mujeres, el Papanicolaou y la prueba de VPH son herramientas fundamentales para la prevención del cáncer de cuello uterino, mientras que la ferritina puede ayudar a detectar deficiencia de hierro.
A los 40: controles diferenciados
A partir de esta década adquieren mayor relevancia algunos controles según el sexo y los antecedentes familiares.
En hombres con antecedentes familiares, el antígeno prostático específico (PSA) puede formar parte de la evaluación; también pueden considerarse controles hormonales, como testosterona. En mujeres es importante la evaluación relacionada con los cambios de la perimenopausia.
Otros marcadores que cobran relevancia son la proteína C reactiva ultrasensible, relacionada con inflamación y riesgo cardiovascular, y la microalbuminuria, que puede alertar sobre daño renal temprano.
A los 50: cáncer y salud ósea
A partir de esta edad adquieren especial importancia los controles orientados a la detección temprana del cáncer colorrectal, entre ellos la prueba de sangre oculta en heces.
También se recomienda prestar atención a la vitamina B12, cuya absorción puede disminuir con la edad y su deficiencia puede relacionarse con problemas neurológicos que, en ocasiones, se atribuyen erróneamente al envejecimiento.
A los 60 años y más: mantener el equilibrio
En esta etapa, los controles buscan vigilar el funcionamiento general del organismo y facilitar el seguimiento de las personas que utilizan varios medicamentos.
Un panel metabólico completo, que incluya electrolitos, función renal y hepática y glucosa, puede ser especialmente relevante. También pueden utilizarse marcadores como el NT-proBNP para valorar estrés cardíaco, además de mantener controles de función tiroidea y vitaminas.
La vocera del Colegio de Microbiólogos y Químicos Clínicos enfatiza que estos exámenes no sustituyen la valoración de un profesional de salud. La edad es solo uno de los factores que deben considerarse, ya que los antecedentes familiares, el estilo de vida y los factores de riesgo individuales determinan qué pruebas son necesarias y con qué frecuencia deben realizarse.
Por eso, el llamado del Colegio es a incorporar los controles de laboratorio como parte de una cultura de prevención: anticiparse puede marcar la diferencia, porque en el laboratorio clínico el tiempo es el aliado más valioso.
