Los resultados de PISA 2025 para Costa Rica son fáciles de resumir, pero más difíciles de interpretar. El país obtuvo 424 puntos en ciencias, 416 en lectura y 387 en matemáticas. Frente a 2022, ciencias aumentó 13 puntos, lectura 1 y matemáticas 3. Solo la mejora en ciencias fue estadísticamente significativa.
Antes de decidir si estos resultados son buenos o malos, conviene entender qué mide PISA y a quién evalúa. La prueba se aplica a jóvenes de alrededor de 15 años y no busca comprobar cuánto recuerdan del programa escolar, sino si pueden utilizar lo aprendido en situaciones nuevas: en matemáticas, representar y resolver una situación; en lectura, comprender y evaluar información; y en ciencias, explicar fenómenos, interpretar datos y utilizar evidencia.
PISA utiliza muestras representativas para describir el sistema educativo, no para asignar notas individuales.
Con ese marco, la evolución histórica adquiere otro sentido. En su primera participación, en 2010, Costa Rica obtuvo 443 puntos en lectura, 409 en matemáticas y 430 en ciencias. En 2025 registra 416, 387 y 424, respectivamente.
Frente a aquella primera medición, lectura está 27 puntos por debajo, matemáticas 22 puntos y ciencias 6 puntos. Las tres áreas no cuentan la misma historia. Ciencias quedó cerca del resultado inicial. Lectura y matemáticas continúan claramente por debajo de sus resultados iniciales.

Pero ¿qué significa una diferencia de 10, 20 o 50 puntos? Los puntos PISA no funcionan como una nota de 0 a 100. Como referencia, unos 20 puntos representan aproximadamente el aprendizaje que acumula, en promedio, un estudiante de 15 años durante un año de escolaridad. Esa referencia no permite convertir automáticamente las brechas entre países en “años de atraso”, pero sí ayuda a dimensionarlas.
Con esa referencia se entiende mejor la comparación internacional. En 2025, Costa Rica quedó 45 puntos por debajo del promedio de la OCDE en lectura, 76 puntos en matemáticas y 58 puntos en ciencias.
La brecha se redujo, pero por razones distintas. En ciencias, Costa Rica avanzó 13 puntos y la OCDE cayó 3. En lectura, Costa Rica subió 1 punto y la OCDE cayó 14. En matemáticas, Costa Rica subió 3 puntos y la OCDE cayó 9. El acercamiento combinó aumentos de Costa Rica y retrocesos de la OCDE.

Los puntajes promedio, sin embargo, no son la única forma de entender el resultado. PISA organiza el desempeño en niveles que llegan hasta el nivel 6. Por debajo del nivel 2 distingue varios subniveles dentro del nivel 1; los niveles 5 y 6 corresponden al desempeño más alto. La OCDE utiliza el nivel 2 como umbral básico de competencia.
En Costa Rica, el 44% de los estudiantes no alcanza el nivel 2 en ciencias, el 47% en lectura y el 70% en matemáticas.
Ese umbral tiene un significado práctico. En matemáticas, un estudiante de nivel 2 puede reconocer cómo representar una situación sencilla, como comparar dos rutas o convertir un precio a otra moneda. En lectura puede identificar la idea principal de un texto de extensión moderada y localizar información. En ciencias puede interpretar datos sencillos y reconocer qué evidencia respalda una conclusión.
El dato importa porque el nivel 2 no representa un desempeño avanzado, sino el umbral básico de competencia que utiliza PISA. Que casi la mitad de los estudiantes quede por debajo en ciencias y lectura, y siete de cada diez en matemáticas, no significa que no sepan nada, pero sí que muchos todavía no demuestran la autonomía básica para aplicar lo aprendido en situaciones relativamente sencillas.

El problema tampoco se limita a quienes están por debajo del nivel básico. En ciencias solo el 0,4% alcanza los niveles 5 o 6; en lectura, el 1%; y en matemáticas la OCDE señala que prácticamente ningún estudiante llega a esos niveles.
Queda una última cautela. Comparar 2010 con 2025 no significa comparar exactamente a la misma población. Durante estos años Costa Rica amplió el acceso a secundaria, por lo que más jóvenes de 15 años pudieron estar representados en PISA. Cuando cambia el grupo evaluado, también puede cambiar su promedio. Es el llamado efecto composición.
Los resultados de 2025 no cuentan una historia simple. Ciencias mejoró de manera significativa; lectura y matemáticas permanecieron prácticamente estables. Pero mejorar desde una posición baja no equivale a estar bien. Es como un estudiante que pasa de 30 a 40: mejora, pero, si necesita 70 para aprobar, sigue lejos del objetivo. Costa Rica puede avanzar y, a la vez, mantener brechas amplias y demasiados estudiantes por debajo del umbral básico de PISA.
