Referencia del BCCR

Tipo de cambio

Compra

...

Venta

...

Presentado por
Logo Coopealianza
Imagen principal del artículo: Laura y Rodrigo, el poder dual en Costa Rica: legados invisibles

Laura y Rodrigo, el poder dual en Costa Rica: legados invisibles

Hay una operación política que no necesita decretos ni reformas constitucionales para consolidarse. Le basta con una condición: que dejemos de mirarla. Se llama normalización. Y es el mecanismo más eficaz que ha encontrado el poder dual en Costa Rica —Laura y Rodrigo— para avanzar sin resistencia. Nos acostumbraron a la ambigüedad.

El legado invisible no es lo que no se ve. Es lo que decidimos no ver. Y ese poder dual —ejercido por dos personajes, desde el enigma, desde lo opaco, desde el estrés del discurso del odio— ha convertido su propia forma de operar en sentido común: una suerte de gobierno de dos cabezas que gobierna desde las sombras.

Primero: la normalización del acoso sexual

No se puede entender el legado invisible sin detenerse en el punto de partida. Cuando Pilar Cisneros puso las manos al fuego por Rodrigo Chaves y nos dijo a la cara, mirándonos a los ojos, que no había cometido acoso sexual, no solo mintió: estableció un marco. A partir de ahí, el abuso dejó de ser escándalo para convertirse en paisaje.

La evidencia estaba ahí, en documentos públicos. El Tribunal Administrativo del Banco Mundial emitió la decisión número 64, un legajo de 57 páginas, donde admitió que “es razonable concluir que las acciones no correspondidas de Rodrigo Chaves pudieron haber evidenciado un caso de acoso sexual”. La sanción fue una multa económica. Chaves renunció al Banco Mundial antes de cubrirla.

Luego vinieron los señalamientos de asesoras contra Fabricio Alvarado. Laura Fernández, durante el debate de Radio Columbia, acusó al candidato de Nueva República de haberla acosado sexualmente durante su etapa como asesora en la Asamblea Legislativa:

Nunca voy a olvidar cuando me arrinconó en una oficina con la falsa promesa —vean qué delicado— de regalarme una Biblia”.

Hoy, el diputado oficialista Fernando Obaldía acumula denuncias por “acoso predatorio” ante el Ministerio Público y por acoso laboral en la Asamblea. Una exasesora declaró que Rodrigo Chaves la llamó personalmente, le preguntó qué había ocurrido y le ofreció un puesto en algún ministerio. El mensaje era claro: aquí se administra el silencio, no se castiga el abuso.

Nos acostumbramos a que el acoso sea un tema “personal y secundario”. Nos acostumbramos a que las denuncias se conviertan en moneda de cambio. Nos acostumbramos a que el poder se ejerza en la penumbra, sin que nadie responda.

Segundo: los monjes negros y el negocio de la consultoría política

El legado invisible también se escribe con cifras que no cuadran. Antes fue Choreco, con pagos dirigidos por el propio presidente. Hoy es el asesor Danny Quirós, que pasó de tener una modesta empresa publicitaria a facturar casi $600.000 al Partido Pueblo Soberano por servicios de “estrategia política y de comunicación”. En Miami, este “emprendedor” dirige Partner 305 LLC.

Esa empresa fue objeto de investigación por el Instituto Nacional Electoral de México por presunta triangulación de fondos de procedencia extranjera en la campaña del actor ultraderechista Eduardo Verástegui. El INE detectó movimientos por $390.000, equivalentes a 6,9 millones de pesos mexicanos. Los depósitos, del 18 de octubre y del 4 de diciembre de 2023, por un total de $525.000, provenían de Partner.

En Costa Rica, el Tribunal Supremo de Elecciones intentó contactar a Quirós para obtener detalles sobre los servicios prestados. Funcionarios del Departamento de Financiamiento de Partidos Políticos lograron ubicarlo personalmente. Quirós no aceptó recibir la gestión formal.

La presidenta Laura Fernández dice que Quirós fue su estratega de campaña y que mantiene “una buena relación de amistad”. Pero, cuando se le preguntó por Fernando Cerimedo, el polémico asesor argentino preso en Bolivia, respondió:

No tengo la más remota idea de quién es”.

Sin embargo, una fotografía de diciembre de 2023 muestra a Quirós junto a Cerimedo, Verástegui y otros personajes en el cambio de mando de Milei, en Argentina. El comunicador español Javier Negre celebró la victoria de Fernández como “nuestra candidata Laura Fernández Delgado, la candidata de Trump y Rubio” y felicitó directamente a Quirós “por la dirección de campaña”.

Nos acostumbramos a que un asesor cobre medio millón de dólares y no explique sus contratos. Nos acostumbramos a que el dinero extranjero de la ultraderecha fluya hacia campañas latinoamericanas sin consecuencias. Nos acostumbramos al uso de troles y a que nadie investigue el origen de la manipulación de redes.

Tercero: pago por la inmunidad y el Estado como botín

El “Gran Hermano” que nos vigila no es un régimen totalitario, sino una casta política que se mira a sí misma, que recompensa a los suyos y utiliza al Estado como un botín de guerra. La lealtad se ha convertido en el único currículum válido y el mérito, en un estorbo. El premio mayor: no quitarle la inmunidad a Rodrigo Chaves por las más de 120 causas penales pendientes.

Aquí se esconde una práctica preocupante: el trueque de favores. Quienes votaron para salvar al presidente se han convertido en los nuevos inquilinos del Estado. He aquí una muestra, irónica, de algunos de la “Lista de Méritos” del oficialismo.

Melina Ajoy fue distinguida con la Dirección de Gestión Sociocultural del Ministerio de Cultura, y su expulsión del PUSC fue recibida en Casa Presidencial como una “medalla de méritos”. María Marta Carballo recibió la Dirección Nacional de CEN-CINAI por su lealtad. Carlos Andrés Robles obtuvo el cargo de ministro sin cartera de Costas, Mares y Pesca, un ministerio de nuevo cuño para un político de vieja estirpe. Yonder Salas, exdiputado de Nueva República, encontró su sitio en el Inder como director regional Huetar Caribe. Olga Morera Arrieta, exdiputada y subjefa de fracción de Nueva República, fue nombrada asesora de la Presidencia Ejecutiva del ICE. Carolina Delgado Ramírez preside actualmente el INAMU, y ayer supimos que David Segura Gamboa, exdiputado de Nueva República, fue contratado como asesor en el Banco Popular.

La entrega de cargos del Estado al servicio de la “gente de confianza” no tiene fronteras partidarias: la lealtad se paga con puestos y la disidencia, con persecución.

Nos acostumbramos a que el Estado sea una finca particular. Nos acostumbramos a que la lealtad se pague con puestos y la disidencia, con persecución.

Cuarto: el ecosistema mediático del linchamiento

El legado invisible también se alimenta de basura mediática. Cada semana, un nuevo escándalo. Cada semana, un nuevo rumor. Cada semana, un linchamiento digital que nos distrae del legado que avanza en silencio.

El ecosistema de medios como Trivisión, OPA, Opol y medios digitales creados por empresarios e influencers —no periodistas— opera políticamente en redes sociales. Asimismo, está la larga lista de tiktokers que hoy son diputados. La estrategia tiene una consecuencia perversa: normaliza la idea de que el Gobierno puede crear medios a su imagen y semejanza.

Nos acostumbramos a que la crítica sea “comunista”. Nos acostumbramos a que la oposición sea enemiga. Nos acostumbramos a que el Gobierno financie medios con negocios del Estado.

Quinto: el patriotismo como sumisión al poderoso

La normalización más peligrosa de todas es la que convierte la entrega de soberanía en un acto de amor propio. Durante décadas, Costa Rica se enorgulleció de algo que no tenía: un ejército. Ese ADN nos definió frente al mundo.

Hoy, la presidenta Laura Fernández dice a Reuters que eventuales operaciones terrestres de fuerzas estadounidenses en territorio nacional “le harían muy bien a la seguridad nacional”. La frase es de una honestidad brutal: no habla de soberanía, habla de conveniencia. Y, mientras algunos celebran la “comunión de visión” con Washington, el canciller Manuel Tovar sale a París a decir que Costa Rica “no permite la presencia de militares de Estados Unidos en nuestro territorio”. La contradicción no es un error de comunicación: es el síntoma exacto del poder dual.

Un gobierno que dice una cosa en San José y otra en el extranjero, que se dice pacifista mientras aplaude proclamas que prometen “misiles” contra los cárteles, no está defendiendo la nación. Está administrando la vergüenza. Esa es la dualidad: el patriotismo, cuando se usa para justificar la sumisión, deja de ser virtud y se convierte en coartada.

Sexto: el poder dual como forma de gobierno

El Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica tiene un nombre para lo que ocurre en Casa Presidencial: “presidencialismo dual”. La conducción del Poder Ejecutivo no está concentrada en Laura Fernández. Está compartida con Rodrigo Chaves, quien ocupa simultáneamente los ministerios de la Presidencia y Hacienda.

Y el poder dual —Laura y Rodrigo, dos cabezas, un solo cuerpo de gobierno opaco— se sostiene sobre esa ambigüedad. Sobre esa niebla. Sobre ese estrés del discurso del odio que nos mantiene agotados, distraídos, incapaces de mirar el fondo.

Costa Rica no puede seguir normalizando lo inaceptable. El poder dual —el que se ejerce desde el Gobierno y el que se ejerce desde las sombras— nos está costando demasiado como sociedad. Es hora de dejar de distraernos con la basura mediática y empezar a ver el legado invisible que se está construyendo frente a nuestros ojos. Porque un Gobierno que se dice de todos, pero gobierna para unos pocos, no es democracia: es una comandancia disfrazada de república.