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La madera: origen del mundo

Una reflexión sobre la riqueza de este recurso único a propósito del nuevo libro que analiza 624 maderas de Costa Rica.

Cuando pensamos en madera, puede que lo primero que se nos venga a la mente es el fuego, el calor, el hogar, sin duda, podemos decir que la madera ha sido un pilar,literal y figurativamente, de la sociedad.

Un día, navegando en redes sociales, surgió una frase adjudicada al astrofísico, escritor y divulgador científico Neil deGrasse Tyson, donde se realiza una comparación muy interesante entre un material altamente apreciado por el mercado como es el diamante y la madera.

La frase decía lo siguiente:

«Puede que los diamantes brillen como tesoros en la Tierra, pero en el espacio se encuentran casi por todas partes. Los científicos creen que existen planetas enteros hechos de diamante, formados por la presión extrema en su interior. Sin embargo, cuando buscamos madera más allá de nuestro mundo, no la encontramos por ninguna parte.

Esto se debe a que los árboles son milagros frágiles. Necesitan la combinación adecuada de agua, aire, suelo y un clima apacible para sobrevivir. Un equilibrio tan perfecto no existe en ningún otro lugar del universo conocido. Esto convierte a la madera —algo que tocamos a diario— en uno de los materiales más raros y valiosos de toda la creación...»

Esta reflexión, aunque no logré comprobar la veracidad de su autoría, rondó mi mente por semanas. Me pareció hermosamente paradójico que, teniendo un material único en el universo, solemos darlo por sentado, ignorando no solo su rareza, sino su beneficio para el equilibrio de la vida en la Tierra, para la especie humana, su versatilidad en la construcción y la estética que concibe con una idónea intervención.

Sin embargo, tengo que admitir que mi acercamiento a la madera era más desde un sentido poético de apreciación que de entendimiento científico. Fue hasta que el libro Densidades de 624 maderas utilizadas en Costa Rica llegó a mis manos que dimensioné la complejidad de las especies presentes en nuestra tierra y la riqueza que muchos, por desconocimiento, no apreciamos.

En este libro, los autores Guillermo E. González Trejos, Marta E. González y Guillermo E. González Beltrán estudian las densidades y frecuencias de 624 maderas disponibles en Costa Rica. Creando un inventario sui generis para ingenieros forestales, constructores, arquitectos y estudiantes.

Mientras leía el libro, me surgían cada vez más preguntas que respuestas, por lo que decidí entrevistar a doña Marta E. González y Guillermo E. González.

—Doña Marta, ¿de dónde surge la necesidad de escribir este libro?

Básicamente de tres situaciones: a) Falta de información sobre la densidad de la madera de las especies que más se utilizan en Costa Rica, lo que impide darles un mejor uso y utilizar algunas menos conocidas, a la par de otras mejor conocidas; b) Escasez de maderas y desconocimiento de las propiedades de maderas antes poco utilizadas en C.R. que podrían sustituirlas y disminuir la presión sobre otras que crecen en bosques secundarios; c) Aumento de la demanda mundial de madera, como material de construcción y para piezas estructurales de edificios grandes, lo que genera una necesidad de contar con material y tecnología para producirlo de forma competitiva.

—Don Guillermo, ¿cuál es el mayor aporte del libro a la comunidad científica costarricense?

El mayor aporte del libro a la comunidad científica costarricense es reunir, en una sola obra, información sobre la densidad de un número significativo de maderas provenientes de especies que crecen en los bosques, fincas y plantaciones de Costa Rica. A partir de esta información, se propone un agrupamiento de las maderas según su densidad, lo que facilita su identificación, comparación y aprovechamiento, y puede contribuir a mejorar los procesos de industrialización y comercialización.

Además, la información recopilada constituye una base importante para futuros estudios sobre las propiedades tecnológicas de estas maderas. El conocimiento generado puede contribuir a una mejor conservación y utilización de los recursos forestales, al abastecimiento de la industria maderera y al desarrollo de nuevos productos forestales, promoviendo un aprovechamiento más eficiente y sostenible de los bosques de Costa Rica.

—Cuando piensan en la madera, ¿qué frase o adjetivo les viene a la mente?

Pienso en la madera como un material acogedor, cálido, versátil, fácil de trabajar y amigable con el ambiente, que destaca por su gran belleza y por las múltiples posibilidades que ofrece para diversas aplicaciones y para estimular la creatividad del ser humano. La producción y utilización de la madera son indispensables para contribuir al desarrollo social, económico y ambiental del mundo. Respondió don Guillermo.

Madre, materia y madera, tienen en común ser el origen de algo, cada una: la madre, de sus hijos, la materia, del universo, y la madera, de los artefactos o construcciones que desde la prehistoria hemos hecho los humanos con ella. La madera es textura, olor, color, belleza. Si tomamos en cuenta que se trata de un material con el que se pueden hacer, y se han hecho, infinidad de cosas, entonces la madera es el origen de todo un mundo. Respondió doña Marta.

Estimados lectores, si al igual que yo quedaron impresionados por las respuestas de los autores y este artículo les generó intriga por el libro Densidades de 624 maderas utilizadas en Costa Rica, les invito a su presentación el próximo jueves 17 de septiembre a las 7:00 p.m. en el Centro Científico Tropical (Montes de Oca). Vicente Watson presentará la obra y compartirá con los autores en una amena velada. La entrada es gratuita y cerraremos con un brindis y venta de libros.