La libertad hay que conquistarla y reconquistarla continuamente, que sólo se pierden los pueblos que se cansan de ser libres.” - Joaquín García Monge
Llega el mes de setiembre y Costa Rica se transforma en una fiesta colectiva: casas, edificios, centros educativos, calles y muchos otros espacios, se llenan de blanco, azul y rojo, con motivos cada vez más creativos. Todo se prepara para las celebraciones principales del 14 y 15 de setiembre: la noche de faroles, los actos cívicos, el recorrido de la antorcha, los desfiles de estudiantes y la música costarricense que estremece el pecho.
Esta vivencia cívica es hermosa y necesaria para nuestra identidad; sin embargo, es primordial ir más allá del festejo. La Independencia no es un hecho histórico estático que heredamos de una vez y para siempre hace ya más de doscientos años. La Independencia es un proceso, es una construcción y una responsabilidad que cada generación debe asumir.
Nuestra historia demuestra que tomó tiempo construir una nación, consolidar un Estado y forjar una democracia. Se han superado momentos críticos y profundas encrucijadas históricas.
Hoy enfrentamos retrocesos significativos en muchas áreas del quehacer humano y hay muchos problemas por resolver. Sin embargo, diagnosticar las fallas no implica demoler lo avanzado. Es precisamente ahora cuando más debemos valorar y defender la solidez de nuestra institucionalidad y nuestra democracia, conquistas colectivas que forjaron generaciones enteras.
Asimismo, enfrentamos amenazas como la apatía, la desinformación, la manipulación y los discursos violentos, degradantes y polarizantes, que no hacen más que nublar los problemas que Costa Rica enfrenta en el presente.
Frente a la crispación, Costa Rica necesita con urgencia construir consensos a partir del respeto mutuo y las libertades civiles. Como se dice popularmente en nuestro país, “hay que darle vuelta a la tortilla”: frente al insulto, los gritos y la improvisación, la respuesta debe ser la investigación, los datos y los argumentos. Apelamos a una ciudadanía debidamente informada, vigilante y dispuesta a luchar por los ideales que compartimos y nos caracterizan.
Como profesionales en Historia, recordamos una certeza fundamental: una sociedad sin memoria es vulnerable a la manipulación. El pasado no es un refugio de nostalgia; nos enseña a interpretar el presente de forma crítica y con perspectiva.
En este aniversario de la Independencia de Costa Rica deseamos convocar a la corresponsabilidad y a una mayor participación ciudadana. Hacemos nuestras las palabras de la estudiante de primaria Keyla Chavarría Jiménez, quien en la inauguración del mes de la patria en el parque de Coronado indicó con profunda lucidez:
Costa Rica se construye con las acciones de cada uno de nosotros".
