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Expertos: seguridad sísmica de Costa Rica depende del cumplimiento del Código y la calidad de las construcciones

Especialistas señalan que las normas costarricenses son comparables con las de otros países de la región, pero advierten que la antigüedad de las edificaciones, la construcción informal, los materiales y la supervisión condicionan el riesgo real.

El Código Sísmico de Costa Rica establece normas comparables con las utilizadas en otros países de Latinoamérica, pero su existencia por sí sola no garantiza que las edificaciones resistirán adecuadamente un terremoto.

Especialistas consultados por Delfino.CR y participantes de una reciente jornada técnica del Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos (CFIA) coinciden en que el riesgo depende también de la antigüedad de las estructuras, el cumplimiento efectivo de las normas, los materiales utilizados, las condiciones del suelo y la adecuada supervisión de las obras.

Uno de ellos, Francisco Villalobos Ramírez, jefe del Laboratorio de Estructuras del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (LanammeUCR) de la Universidad de Costa Rica (UCR), explicó que los colapsos de torres observados durante terremotos recientes en otros países son menos frecuentes en Costa Rica, entre otras razones porque buena parte de la construcción vertical del país es relativamente reciente.

Villalobos resumió el principio detrás del diseño sismorresistente:

La estructura no está diseñada para no dañarse; está diseñada para no colapsar”.

Esto significa que una edificación puede sufrir daños durante un terremoto, pero debe conservar suficiente estabilidad para proteger la vida de sus ocupantes y permitir su evacuación. Posteriormente corresponde evaluar el estado de la estructura y determinar si requiere reparación, reforzamiento o incluso demolición.

El presidente de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), Alejandro Picado Eduarte, advirtió igualmente que disponer de un Código Sísmico no elimina por sí mismo el riesgo:

No podemos decir: aquí tenemos el código sísmico, aquí no nos va a pasar”.

Los terremotos de Venezuela y Colombia reabrieron la discusión

El 24 de junio, dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 golpearon Venezuela. El balance reportado a finales de agosto elevó la cifra de fallecidos a 6.509 personas.

El 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 afectó el occidente de Colombia. Un mes después, las autoridades reportaban 331 personas fallecidas, más de 4.500 heridas y cientos de miles de afectadas.

Las imágenes de edificios colapsados en ambos países motivaron, entre otros espacios, la jornada técnica Código Sísmico de Costa Rica: del papel a la realidad de nuestras construcciones. Una mirada comparativa entre Costa Rica, Venezuela y Colombia, realizada el 7 de septiembre por el CFIA.

La actividad reunió especialistas en ingeniería, arquitectura y atención de emergencias para analizar la seguridad de las edificaciones costarricenses y las lecciones dejadas por ambos desastres. El CFIA señaló que la efectividad de una norma sísmica depende también de la calidad de los materiales, el diseño estructural, las condiciones del suelo, la inspección y la supervisión de las obras.

Villalobos, quien no participó en la jornada, explicó que las diferencias entre países no necesariamente están en los materiales permitidos por sus códigos actuales, sino también en cuándo fueron construidas las edificaciones:

En materiales no hay diferencia. Lo que sí puede haber es que tal vez en edificios más antiguos en Colombia o en otras latitudes tenían materiales con especificaciones antiguas de código que tal vez no estaban ajustados a los nuevos descubrimientos o a los nuevos requisitos que ya ahora conocemos. Por ejemplo, la utilización de acero liso antes era permitida; ahora ya no, todo el acero es corrugado”.

Acero corrugado utilizado en construcción El acero corrugado posee crestas o nervaduras que mejoran su adherencia al concreto, a diferencia del acero liso. Imagen: Ferro La Pobla.

Durante la jornada, Guillermo Chacón Espeleta, representante del Cuerpo de Bomberos de Costa Rica, y Luis Ospino Soto, representante de la Cruz Roja Costarricense, quienes participaron en labores de apoyo en Venezuela, explicaron que entre las fallas observadas había problemas en fundaciones, columnas, acero de refuerzo y conexiones.

El propio CFIA resumió que las experiencias de Venezuela y Colombia evidenciaron las consecuencias de deficiencias constructivas y del uso inadecuado de materiales, más que una ausencia de normativa sísmica.

La construcción informal sigue siendo un punto débil

Picado explicó que los escenarios de riesgo utilizados por las instituciones de emergencia contemplan la posibilidad de fallecimientos incluso en zonas urbanas y que uno de los principales desafíos se encuentra en las construcciones levantadas fuera de los controles técnicos y administrativos establecidos.

Los datos más recientes del CFIA muestran la dimensión del problema. Durante 2025, su Departamento de Inspección y Control visitó 5.934 obras en los 84 cantones del país y encontró que 1.216, equivalentes al 20%, carecían de licencia o permiso municipal. Un año antes, esa proporción había alcanzado el 25%.

El CFIA ha insistido en que el cumplimiento del Código requiere la participación de profesionales responsables, una adecuada inspección y la supervisión de las obras.

El riesgo puede aumentar cuando una edificación debilitada por un primer evento queda expuesta posteriormente a otra emergencia. Villalobos señaló que los códigos no pueden diseñar estructuras para resistir cualquier combinación imaginable de amenazas extremas porque hacerlo tendría costos desproporcionados:

Sería que viviéramos en búnkers, no es viable”.

Un ejemplo reciente ocurrió en Turrialba durante el fin de semana del 15 de agosto, cuando las lluvias asociadas con la onda tropical N.º 32 provocaron la crecida del río Turrialba y dejaron sin vivienda a siete familias.

Las fuertes lluvias del fin de semana del 15 de agosto provocaron la crecida del río Turrialba y la pérdida de las viviendas de siete familias en el barrio Calle Vieja.

Ante escenarios en los que un segundo evento ocurre poco después del primero, Villalobos explicó que la respuesta consiste en evacuar, evaluar los daños, asegurar las zonas afectadas y planificar las acciones posteriores con base en el estado real de las estructuras.

La situación de los asentamientos informales añade otra dimensión al problema. El informe Balance y Tendencias del Sector Vivienda 2025 advierte que una parte importante de la población del país vive en este tipo de comunidades. Los datos son preliminares y el propio estudio señala que el aumento frente a registros anteriores responde en buena medida a mejoras en la identificación de los asentamientos, por lo que no debe interpretarse automáticamente como un crecimiento equivalente del fenómeno.

Más de cinco décadas de normativa sísmica

Costa Rica publicó su primer Código Sísmico en 1974, después de que la Escuela de Ingeniería Civil de la UCR y el CFIA impulsaran su elaboración tras los terremotos de Managua de 1972 y Tilarán de 1973. Posteriormente se aprobaron nuevas versiones en 1986, 2002 y 2010, además de una revisión de esta última en 2014.

El CSCR 2010-Revisión 2014 continúa identificado por la Comisión Permanente de Estudio y Revisión del Código Sísmico como el código vigente. En noviembre de 2025, la Asamblea de Representantes del CFIA aprobó el texto final del CSCR 2025 y dio inicio a su proceso de edición.

La normativa establece criterios diferenciados según el tipo de estructura, el suelo, la amenaza sísmica y la importancia de la edificación, con requisitos más estrictos para instalaciones cuya operación resulta esencial durante una emergencia.

Paralelamente, el CFIA trabaja junto con el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) y ONU-Hábitat en un Código de Adaptación al Cambio Climático orientado inicialmente a infraestructura vial, agua y saneamiento y vivienda. El proyecto busca desarrollar criterios técnicos para aumentar la resiliencia de la infraestructura frente a eventos climáticos extremos.