Casi una de cada cuatro personas clientes del Banco Nacional pertenece a la Generación Z. Ese 23,15% no es solamente un dato comercial, refleja la responsabilidad que tenemos con una población diversa, integrada por adolescentes que comienzan a acercarse al mundo financiero y adultos jóvenes que trabajan, emprenden y administran sus propios recursos.
Aunque viven distintas realidades, todas estas personas están construyendo su relación con el ahorro, el consumo, el crédito y la planificación financiera. Comprender sus necesidades y anticipar los retos que enfrentarán es indispensable para acompañarlas de manera responsable.
Una banca sostenible no puede limitarse a ofrecer productos financieros. Debe conocer a sus clientes, generar soluciones acordes con su realidad y brindarles herramientas para tomar mejores decisiones, enfrentar riesgos y avanzar con estabilidad y autonomía.
Dentro de ese compromiso, la adolescencia merece una atención particular. Es una etapa en la que comienzan a formarse hábitos y criterios que influirán en la vida adulta, mientras se atraviesan experiencias que pueden afectar el bienestar emocional, la autoestima y las oportunidades de desarrollo.
Por eso, la prevención del acoso escolar (bullying) y la educación para una vida financiera saludable adquieren especial relevancia. Desde ámbitos distintos, ambas generan capacidades en las personas adolescentes para reconocer riesgos, tomar decisiones informadas y avanzar con seguridad.
En Costa Rica, esta responsabilidad resuena ante una realidad ineludible. Los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) 2022 ubicaron al país con la mayor incidencia de acoso escolar entre las naciones evaluadas. Más allá de una posición desfavorable en una medición internacional, el dato expuso un problema que afecta el bienestar, la permanencia en las aulas y las oportunidades de miles de estudiantes.
Luchar contra el bullying
El acoso escolar no puede considerarse una experiencia normal del crecimiento. El temor de asistir a clases, el aislamiento y el impacto en el desempeño académico pueden condicionar una etapa decisiva en la formación de cualquier persona. Prevenirlo no es una tarea exclusiva de los centros educativos o las familias, también demanda el compromiso de instituciones y empresas que se relacionan con esta población.
En el Banco Nacional encontramos en Diario Adolescente una vía para acercarnos con un mensaje que responde a su realidad. Esta campaña nacional de sensibilización y prevención del acoso escolar brinda herramientas para reconocer las distintas manifestaciones del bullying, comprender sus consecuencias y saber cómo actuar ante situaciones de agresión, exclusión o violencia.
Nuestro rol en la gira por centros educativos públicos y privados, incluyendo zonas rurales y costeras, complementa el trabajo de prevención con contenidos del Programa BN Libertad Financiera enfocados en la vida cotidiana de las personas adolescentes.
El valor de esta alianza radica en abordar el bienestar desde distintas dimensiones. Diario Adolescente aporta herramientas para reconocer situaciones que pueden afectar la salud emocional y la convivencia, mientras el BN contribuye con conocimientos para tomar decisiones financieras informadas y prevenir riesgos futuros.
Este trabajo se suma a otras iniciativas como el acompañamiento a jóvenes próximos a incorporarse al mercado laboral en Siquirres, Guápiles y Limón para fortalecer su empleabilidad y orientar la toma de decisiones sobre ingresos, gastos, ahorro y metas personales.
La Generación Z y las personas más jóvenes representan una parte significativa de nuestros clientes actuales y tendrán un papel decisivo en el desarrollo económico y social del país durante las próximas décadas. Conocer sus realidades, comprender sus preocupaciones y acompañarles es tanto una responsabilidad social como una decisión empresarial que nos permite construir vínculos de confianza a largo plazo.
Prevenir el bullying y promover una relación saludable con las finanzas son dos formas concretas de contribuir al bienestar de las nuevas generaciones. Liderar con una visión humana y sostenible significa acompañarlas en cada etapa y brindarles herramientas que amplíen sus posibilidades de avanzar.
