Siento que no estoy en Costa Rica. Estamos cambiando, y para mal, en muchos sentidos. Pero la buena noticia es que está en nuestras manos detener esto y ajustar el rumbo; podemos hacerlo de manera pacífica.
Tal vez no todos están familiarizados con algunos personajes antichavistas muy populares, algunos muy talentosos, otros no tanto, pero siempre críticos del Gobierno y de la figura barata que proyecta don Chaves y su recua de inoperantes.
Me costó mucho asimilar que tenemos exiliados políticos en Costa Rica, no de los que estamos acostumbrados a recibir con cariño de otros países, que se refugiaban en nuestras cálidas y pacíficas tierras; más bien, son ciudadanos nuestros que han tenido que emigrar, pues la ola de odio y amenazas, no concretadas por ahora, ha hecho que tengan que callarse o bien emigrar. ¡Increíble!
El caso más documentado y con pruebas firmes es el de Silvia Ziesing, a quien, en determinado momento, el Gobierno de don Chaves, por medio de la DIS, acusó (expediente 26-000008-0033-PE), junto con otros influencers y algunos políticos, de un supuesto caso de atentado contra Chaves para sustituirlo en el poder. Ahí estaban Erick Sojo, Rocío de los Ángeles Ramírez, entre otros. Menciono a los creadores de contenido, pues son el enfoque de mi comentario. Tal vez este expediente vaticinaba el “golpe de Estado” que Virginia denunció…
Silvia, mediante un video en sus redes, narró todo el infierno de amenazas contra ella y su familia, que al final la hicieron silenciar su producción audiovisual y la llevaron al exilio en algún país del mundo. Se rumora que es de Europa, pero da igual si es Narnia o Legoland; la cosa es que no tiene por qué abandonar su país por temor a represalias. Una situación similar parece haberle ocurrido al señor Erick Sojo, quien también abandonó Costa Rica por el mismo motivo de persecución política.
Las personas pueden expresarse y decir lo que quieran y, si a alguien no le gusta o se siente ofendido, ahí están los medios institucionales. Entidades que los jaguarcillos atacan un día sí y todos los demás días también. Ahí están esas instituciones; pueden ser lentas y tener muchos defectos, pero son algo que nos ayuda a quienes no tenemos acceso a amigotes que nos defiendan ni dinero extra para defendernos.
Tenemos otro caso reciente, tal vez no tan documentado como el de Silvia, pero siempre sospechoso de persecución política. Sobre todo, resulta más relevante por la presencia que proyectaba este personaje, tanto por el fondo de sus producciones como por la calidad audiovisual, muy profesional y con todo bien pulido. Presentaba un crecimiento exponencial, no agradable para el Gobierno. Un sarcasmo elegante, de alto nivel, con datos y documentación de respaldo. Una crítica abierta y a los tobillos de don Chaves y su séquito. Además, KEVLO se declara abiertamente gay, algo que de fijo es más irritante para don Chaves. Evidentemente, don Chaves ha demostrado que es bastante reactivo con este sector de la población y ha tratado de usarlo como ofensa contra muchos de sus adversarios.
Este personaje, KEVLO, tal vez desconocido para muchos, es un polifacético creador que también es cantante, entre muchas otras habilidades artísticas. De un día para otro, sus principales redes sociales desaparecieron: TikTok e Instagram, redes con una amplia producción de entre 40 y 60 videos de mucha calidad. Ahora solamente veo visible su cuenta en YouTube y no encuentro producción nueva. Esperemos que cuando esto se publique todavía esté disponible. No sabemos con certeza qué pasó con KEVLO y su producción. En algunos foros se dice que está en una pausa creativa, pero que sí ha sentido presión para silenciarse; quiero creer que es lo primero. No conozco personalmente a KEVLO ni a ninguno de estos influencers que menciono, pero de corazón espero que estén bien y que puedan sobrellevar y superar este mal rato.
Mi preocupación esencial es que estos comportamientos coercitivos de silenciar y amedrentar a líderes de opinión son propios de las dictaduras más abominables, tanto de izquierda como de derecha. No puede ser que cualquiera que se oponga al Gobierno ya tenga un epíteto despectivo y descalificativo. Incluso tendremos un buen termómetro en los comentarios a esta publicación. (No creo que los adversarios lean hasta aquí).
Además, la arrogancia y el trato despectivo del Gobierno y sus líderes han permeado a todo nivel, generando una espiral de violencia, un tipo de permiso para ser vulgar y tratar a la patada a todos los que no están alineados con sus intereses. Esto ha provocado que en ambos bandos se propaguen ofensas y descalificativos que no resuelven nada; no se avanza.
Costarricenses, somos de los mismos, queremos un mismo objetivo: queremos vivir en paz. No tenemos ejército; de otra forma, no sé si ya habría pasado algo más feo. Tal vez la medicina nos quedó peor que la enfermedad, pero estamos a tiempo de corregir el rumbo. Yo también, en su momento, voté por Chaves, pensando que iba a ser diferente. Lamentablemente, es más de lo mismo, pero con esteroides y otros demonios.
Ticos, no nos callemos, pero no nos pongamos al mismo nivel de ellos con insultos e improperios. Hagamos cosas inteligentes; ahí, a ese nivel, a ellos les va a costar más. Hagamos cosas pacíficas. Vean el plantón: una actividad serena, firme, patriótica, elegante. Gente de todos los estratos poniendo la cara ante las aberraciones de los gobernantes. Y sirvió: se percibieron retrocesos en algunas conductas del Gobierno. Sentí una gran alegría al ver a tanta gente pacífica y preocupada por los atropellos gubernamentales. Además, generó un resurgimiento del criterio opositor y demostró que no somos minoría.
Si sabe de algo oscuro, sucio, que no le guste, denúncielo, publíquelo, obtenga pruebas, busque ayuda, no se guarde nada, pero sin insultos. Costa Rica tiene futuro libre de dominaciones autoritarias; por eso, cada cuatro años podemos votar. Adelante, Costa Rica, sí se puede.
