El estudiante del CTP de Limón participó en Youth Ambassadors 2025 y, a su regreso al país, lideró el desarrollo de una aplicación de comunicación alternativa, trabajó con robótica y se involucró en proyectos comunitarios.
Un problema con su pasaporte pudo haber dejado a Josimar Jasiel Madrigal Espinoza fuera de una oportunidad que llevaba tiempo esperando.
En 2024, el estudiante del Colegio Técnico Profesional de Limón había sido seleccionado para participar en Youth Ambassadors, un programa internacional de liderazgo e intercambio cultural patrocinado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Sin embargo, dificultades administrativas retrasaron la obtención de su documento de viaje.
La participación tuvo que esperar hasta 2025. Josimar, sin embargo, no se quedó esperando. Durante ese período mantuvo un buen rendimiento académico, fue elegido presidente del Tribunal Electoral Estudiantil de su colegio y participó en el Caribe Young Parliament. Un año después finalmente viajó a Estados Unidos como representante costarricense del programa.
Esa historia llamó la atención del Center for Intercultural Education and Development (CIED) de Georgetown University, que el pasado 1.º de septiembre publicó un estudio de caso dedicado a la trayectoria del estudiante limonense y a los proyectos que desarrolló después del intercambio.

Una idea inesperada en Cleveland
Youth Ambassadors busca fortalecer las habilidades de liderazgo, la responsabilidad cívica y el compromiso comunitario de jóvenes de América Latina, el Caribe y Estados Unidos. Georgetown participa desde 2017 en la ejecución del programa y administra intercambios de estudiantes procedentes de 21 países de Centroamérica y el Caribe.
Josimar llegó a Cleveland, Ohio, en 2025. Durante el intercambio participó en actividades relacionadas con liderazgo, emprendimiento social y servicio comunitario, además de convivir con una familia anfitriona.
Fue precisamente en esa casa donde apareció una de las ideas que terminaría marcando su regreso a Costa Rica. La familia tenía perros entrenados para utilizar botones con palabras o sonidos para comunicar determinadas necesidades. Verlos interactuar con ese sistema llevó a Josimar a preguntarse si una lógica semejante podía adaptarse para facilitar la comunicación entre personas.
De vuelta en Limón, aquella curiosidad terminó convirtiéndose en Moody, una aplicación de comunicación aumentativa y alternativa diseñada para apoyar a personas neurodivergentes o con dificultades para expresarse verbalmente, incluidos niños con autismo.

La aplicación utiliza recursos visuales para facilitar la expresión de necesidades, emociones y decisiones cotidianas. Josimar lideró su desarrollo junto con otros estudiantes y el proyecto llegó, según Georgetown, al Top 5 de ExpoTécnica en Costa Rica.
Tecnología con un propósito
Moody no fue el único proyecto tecnológico al que Josimar dedicó tiempo después del intercambio.
El estudiante también asumió la capitanía del equipo de robótica de su colegio durante una competencia nacional de Sumobot y comenzó a acompañar a estudiantes más jóvenes interesados en programación, ingeniería y robótica. Incluso el robot utilizado por su equipo incorporó elementos gráficos provenientes de Moody.
Esa combinación entre tecnología y servicio comunitario aparece repetidamente en la trayectoria que Georgetown decidió destacar.

Junto con otros costarricenses que participaron en Youth Ambassadors, Josimar también colaboró en En busca de sonrisas, un proyecto colectivo orientado a recuperar un parque infantil deteriorado y convertirlo nuevamente en un espacio seguro para niños de la comunidad.
Para el estudiante, el intercambio amplió la manera en que veía sus propias posibilidades.
Youth Ambassadors me preparó muchísimo para estos logros. Amplió mi visión de aquello a lo que puedo aspirar”.
Así lo expresó al CIED al hacer balance de la experiencia.
De Limón a nuevas oportunidades
Josimar cursa actualmente su último año en el CTP de Limón y mantiene su interés en proyectos vinculados con tecnología, accesibilidad y liderazgo juvenil.
Después de Youth Ambassadors también pronunció en inglés el discurso de graduación del Access Microscholarship Program en el Tecnológico de Costa Rica y obtuvo un espacio en Code in Place, programa virtual de introducción a la programación desarrollado por Stanford University.
Además, se incorporó al movimiento Guía y Scout y obtuvo una certificación de participación cívica mediante el Parlamento Joven Guía y Scout.

Su objetivo académico, según Georgetown, es estudiar Ingeniería en Computación.
El reconocimiento publicado por la universidad estadounidense no presenta su paso por Youth Ambassadors como el final de una historia, sino como un punto de partida: una experiencia internacional que el estudiante convirtió, una vez de regreso en Limón, en proyectos tecnológicos, actividades comunitarias y nuevas oportunidades educativas.
Y para Josimar, esa parece ser precisamente la parte más importante de lo ocurrido: no solamente haber viajado fuera del país, sino regresar con una idea distinta de lo que podía hacer desde su propia comunidad.
