Referencia del BCCR

Tipo de cambio

Compra

...

Venta

...

Presentado por
Logo Coopealianza
Imagen principal del artículo: Cuando publicar también es informar

Cuando publicar también es informar

Durante mucho tiempo se entendió el periodismo como una actividad reservada casi exclusivamente a los medios de comunicación tradicionales. Sin embargo, la transformación tecnológica cambió esa realidad. Hoy una persona con un teléfono celular, conocimiento de una temática y disposición para comunicar puede convertirse en generadora de contenidos capaces de alcanzar a miles de usuarios.

Esto no significa que cualquier publicación en redes sociales sea periodismo. Significa, más bien, que las nuevas tecnologías abrieron posibilidades para que los ciudadanos participen de manera activa en la conversación pública.

Mi experiencia como creador de contenido relacionado con las motocicletas deportivas me permitió comprender que detrás de una publicación aparentemente sencilla existe una comunidad con intereses, conocimientos y opiniones diversas. Los videos, fotografías y ediciones audiovisuales sobre motocicletas no son únicamente entretenimiento: también pueden convertirse en una puerta para conocer una cultura que reúne a personas de distintas edades y lugares.

Comunicar desde una pasión

Las motocicletas deportivas despiertan interés por su diseño, tecnología, ingeniería y desempeño. Pero detrás de cada modelo también existe una historia de personas que comparten una afición.

Las redes sociales permitieron que esas comunidades encontraran espacios para expresarse. Un video puede generar una conversación; una fotografía puede despertar interés por un determinado modelo; una experiencia personal puede servir para que otra persona conozca aspectos que desconocía.

Como creador de contenido, considero que existe una responsabilidad importante: entender que tener una audiencia implica cuidar aquello que se comunica.

No todo debe publicarse únicamente porque puede generar visitas. La búsqueda de alcance no debería estar por encima de la responsabilidad de comunicar correctamente.

La diferencia entre publicar e informar

Uno de los principales desafíos de la comunicación digital es distinguir entre opinión, entretenimiento e información.

El periodismo ciudadano no debería utilizarse como una etiqueta para otorgarle apariencia periodística a cualquier contenido publicado en internet. Informar requiere verificar datos, identificar fuentes, contextualizar los hechos y evitar presentar como verdad aquello que no se ha comprobado.

Las redes sociales son rápidas, pero la responsabilidad periodística exige detenerse cuando sea necesario.

Esta diferencia resulta especialmente importante en temas relacionados con seguridad vial, características técnicas de vehículos, accidentes, legislación o cualquier otro asunto que pueda afectar directamente a las personas.

Un creador puede tener una opinión sobre una motocicleta. Otra cosa muy distinta es afirmar que determinada característica técnica es cierta sin comprobarla.

Una comunidad que también educa

La cultura motociclista puede convertirse, además, en un espacio para promover conocimientos y conductas responsables.

Hablar de motocicletas no tiene por qué reducirse a mostrar velocidad, potencia o estética. También es posible conversar sobre seguridad, mantenimiento, respeto a las normas de tránsito, convivencia en carretera y responsabilidad de quienes conducen.

En este punto, los creadores digitales tienen una oportunidad que no siempre se aprovecha: utilizar su alcance para generar conversaciones que aporten algo a la sociedad.

La influencia digital no debería medirse únicamente por el número de seguidores. También debería considerarse la capacidad de generar contenidos útiles, respetuosos y capaces de aportar conocimiento.

El desafío de la autenticidad

En un entorno donde existen millones de publicaciones diariamente, diferenciarse no resulta sencillo. La autenticidad adquiere, entonces, un valor especial.

Las audiencias pueden reconocer cuándo un contenido nace de una verdadera pasión y cuándo únicamente busca aprovechar una tendencia.

Para quienes creamos contenido, el desafío consiste en construir una identidad propia sin perder de vista que detrás de cada pantalla existe una persona que recibe aquello que publicamos.

La credibilidad no se obtiene de un día para otro. Se construye mediante constancia, transparencia y responsabilidad.

Las redes también necesitan debate

El crecimiento de las plataformas digitales plantea una pregunta que considero fundamental: ¿queremos utilizar las redes únicamente para consumir entretenimiento o también para construir conocimiento?

No considero que exista una respuesta única. Ambas posibilidades pueden convivir.

Los contenidos sobre motocicletas deportivas pueden entretener, pero también pueden servir para acercar a las personas a la tecnología, la movilidad, la seguridad vial y la cultura que existe alrededor de estos vehículos.

Como periodista ciudadano y creador de contenido, considero que ese es uno de los mayores retos de quienes comunicamos desde las redes: aprovechar las herramientas digitales para hacer algo más que acumular reproducciones.

Comunicar también es una responsabilidad

El periodismo ciudadano no sustituye al periodismo profesional. Ambos pueden coexistir, siempre que exista claridad sobre sus diferencias y responsabilidades.

Los medios tradicionales aportan investigación, experiencia, edición y estructuras profesionales. Los ciudadanos, por su parte, pueden aportar perspectivas, experiencias y testimonios que muchas veces surgen directamente de las comunidades.

Las redes sociales democratizaron la posibilidad de expresarse. Ahora corresponde a quienes utilizamos esas herramientas demostrar que esa libertad también puede ejercerse con responsabilidad.

Mi experiencia creando contenido sobre motocicletas deportivas me enseñó que una pasión puede convertirse en una forma de comunicación. Pero también me permitió entender que comunicar no consiste solamente en ser visto.

Comunicar es asumir la responsabilidad de aquello que ponemos frente a los ojos de los demás.

Y quizá ese sea el verdadero desafío de la nueva comunicación digital: pasar de preguntarnos cuántas personas vieron una publicación a preguntarnos qué aportó esa publicación a quienes la vieron.