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Imagen principal del artículo: Crímenes de lesa natura

Crímenes de lesa natura

Los conflictos bélicos representan la peor cara del ser humano: muertos, víctimas intergeneracionales, traumas, huérfanos, violaciones, torturas, amputaciones, reclutamiento de menores de edad, profanaciones de cadáveres, destrucción de obras civiles, destrucción masiva.

Según las Naciones Unidas en el año 2021, el 90% de las víctimas de conflictos armados en zonas pobladas fueron civiles. Aparte del drama humano e inhumano que conlleva la guerra, sus consecuencias no las sufren solamente las personas y los pueblos, las sufren también los ecosistemas y el Patrimonio Histórico de la Humanidad tampoco se salva.

Durante la Guerra de Vietnam, los Estados Unidos rociaron grandes cantidades de herbicidas para defoliar la selva del territorio de Vietnam del Sur en un área aproximada de 30 mil km2. Según Stellman & Stellman (2018) aproximadamente 76 millones de litros de Agente Naranja, Agente Azul, Agente Blanco y otros químicos fueron rociados entre 1962 y 1971, en la llamada Operación Ranch Hand.

Los impactos negativos de los conflictos bélicos, guerras y genocidios no se limitan al uso de químicos. Las detonaciones en el mar, los restos de barcos hundidos y los derrames de combustible tienen impacto en la biodiversidad marina. Las emisiones de gases de efecto invernadero, el impacto en los suelos y en la biodiversidad terrestre y en la calidad del aire son parte del tóxico resultado de las armas.

Entre 1966 y 1974 Francia realizó al menos 40 pruebas nucleares en la Polinesia francesa, específicamente en los atolones coralinos de Mururoa y Fangataufa. A su vez, al menos 65 pruebas nucleares de Estados Unidos tuvieron lugar en las Islas Marshall entre 1946 y 1958, generando impactos en la salud de la población local. En el año 2025, Greenpeace generó un recuento de las pruebas nucleares realizadas durante la segunda mitad del siglo pasado en el Pacífico.

En total, se tiene registro de más de 1000 pruebas nucleares atmosféricas y subterráneas de EE.UU. y otras más de 700 por parte de la antigua Unión Soviética. El Informe “Las consecuencias devastadoras de las pruebas nucleares, efectos de la prueba de armas nucleares en la salud y en el ambiente” (2023) recapitula las pruebas nucleares realizadas por las potencias, incluyendo a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (EE.UU., Rusia, Francia, Reino Unido y China).

La industria armamentista es por sí misma contaminante y destructiva, no solo por la fabricación de las armas, también por el impacto de las cadenas de suministro y finalmente por la detonación y uso de las armas.

Según cifras oficiales, solo en el año 2003 el ejército estadounidense lanzó cerca de 800 misiles Tomahawk en Irak. Más recientemente, se estima que, en los primeros meses de la guerra con Irán, el ejército estadounidense ha lanzado más de 1000 de estos misiles.

En el caso de Rusia y Ucrania se ha estimado que desde Moscú se ha ordenado el lanzamiento de más de 10.000 misiles desde 2022. Dos de los principales misiles rusos usados son el Kh-101 y el 3M-14 Kalibr, estos, al igual que los Tomahawk, operan con combustibles fósiles.

El extractivismo asociado a los combustibles fósiles amplía la cadena de daños ambientales que genera la industria armamentista. Según Initiative on GHG Accounting of War (2025) durante los primeros tres años de la guerra originada a raíz de la invasión de Rusia a Ucrania, dicho conflicto ha generado 82 millones de toneladas de CO2e (Dióxido de carbono equivalente) producto de la industria bélica, de los cuales 74 millones corresponden al consumo de combustible.

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas en su Sexto Informe (2022) destaca que una hectárea de manglares restaurados de entre 15 y 40 años secuestran entre 25,7 +/- 7,7 toneladas de CO2e por hectárea anuales. Es decir, entre 18 y 33,4 toneladas anuales. Siguiendo el extremo superior de 33,4, se requerirían alrededor de 740 mil hectáreas de manglares con una madurez de entre 15 y 40 años de restauración para secuestrar los 74 millones de toneladas de emisiones generadas en los tres primeros años de la guerra entre Rusia y Ucrania. El área de 740 mil hectáreas supera la cobertura de mangle de Costa Rica, Colombia, Nicaragua, El Salvador, Panamá, Honduras, Belice, Ecuador y Surinam juntos (CEPAL, 2024).

Con respecto al genocidio en Palestina, recientemente la Revista One Earth estimó que las actividades militares de Israel en Gaza durante el periodo de octubre 2023 a enero de 2025, correspondientes a gasto de combustible con propósitos militares equivalen a 1053 toneladas de CO2e.

El daño ambiental en Gaza excede la cantidad de emisiones, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente ha advertido sobre el impacto ambiental en la biodiversidad marina, la flora y fauna terrestre, las aves, los suelos y el aire. La tragedia humana en los Territorios Palestinos Ocupados no se limita en Gaza, sino que incluye los abusos, detenciones, demoliciones y asesinatos de palestinos en Cisjordania y la constante persecución de activistas, periodistas y hasta jueces de la Corte Penal Internacional.

En el contexto regional, la Red Ambiental de Ginebra (2026) ha detallado los impactos ambientales de los conflictos bélicos actuales en el Medio Oriente (Palestina, Líbano, Irán, Israel).

Distintas fuentes señalan que la industria militar emite el 5.5% de todas las emisiones de Gases de Efecto de Invernadero (International Union of Scientist, Observatorio de los Conflictos Ambientales, Naciones Unidas). Sin embargo, la falta de transparencia de los aparatos militares no permite establecer con precisión ese indicador.

En 1971, un grupo parlamentario bajo el liderazgo de John Takman propusieron que Suecia impulsara un tratado internacional contra el ecocidio. Hoy, décadas después y ante el negacionismo climático, posicionarnos contra las guerras y ecocidios es justo y necesario.

Lamentablemente, la voz de Costa Rica, que antes era escuchada como referente ambiental y de derechos humanos a nivel mundial, hoy se apaga entre las vergonzosas alianzas con quienes perpetran crímenes de lesa humanidad y de lesa natura.