
Hay aniversarios que se celebran y aniversarios que invitan a la reflexión. El de este año, cuando la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional (JUPEMA) cumple 68 años, quisiera enfocarme más en reflexionar al respecto. No porque falten motivos para sentir orgullo, que los hay y son muchos, sino porque celebrar sin detenernos a pensar sería quedarnos con solo una parte de la historia. La otra, la que verdaderamente importa, es que detrás de cada aniversario institucional hay generaciones enteras de personas que, de aula en aula, decidieron dedicar su vida a educar al país, confiando en que ese esfuerzo estaría protegido por la seguridad social, incluida su pensión en JUPEMA.
En tiempos como los actuales, donde las pensiones siguen viendose, por un lado como un privilegio, por otro, como una aspiración lejana, y por el nuestro, como una realidad basada en el derecho, los aportes y la satisfacción del deber cumplido por parte de quienes día a día abrazaron, y siguen abrazando, la responsabilidad de educar generaciones de costarricenses.
Construimos. Esa es la primera palabra que explica quiénes somos. Durante 68 años, miles de personas trabajadoras de la educación han contribuido a construir Costa Rica desde las aulas, y nosotros, como institución, hemos contribuido a construir un sistema capaz de respaldar esa entrega a lo largo del tiempo. No fue un regalo ni una concesión: fue el resultado del trabajo, la disciplina y la convicción compartida de que la etapa de retiro de quienes dedican su vida a educar merecen la misma dignidad y reconocimiento que su vocación.
Conquistamos. Ese esfuerzo colectivo del Magisterio Nacional se tradujo, con el tiempo, en derechos concretos y en la consolidación de los regímenes que hoy nos corresponde administrar, fortalecer y defender. Hablo tanto del Régimen Transitorio de Reparto (RTR) como del Régimen de Capitalización Colectiva (RCC). Distintos en su naturaleza y en su forma de financiamiento, pero unidos por un mismo propósito: proteger los derechos previsionales de las personas trabajadoras de la educación. Durante décadas, JUPEMA ha acompañado, defendido y administrado ambos con responsabilidad y compromiso.
En el caso del RCC, asumimos su administración técnica, jurídica y financiera, una labor que nos ha permitido demostrar, con hechos y no con discursos, transparencia, solvencia y visión de largo plazo. Los resultados están a la vista: un régimen que hoy respalda a 124.384 personas, entre quienes cotizan activamente y quienes ya disfrutan de su pensión con este regimen, y que administra una reserva superior a los ₡6,5 billones. Esta información ha sido puesta a disposición de la ciudadanía mediante instrumentos de rendición de cuentas como el Informe Azul.
Pero detrás de las frías cifras hay algo aún más importante: la tranquilidad de miles de personas y familias que encuentran en estos regímenes la certeza de que años de servicio, esfuerzo y vocación cuentan con un respaldo sólido. Tanto el RTR como el RCC representan el fruto de una lucha sostenida por proteger los derechos previsionales del Magisterio Nacional. Por eso, los resultados no son simplemente números; son la evidencia de que aquello que se construye con responsabilidad, se administra con transparencia y se defiende con convicción, También puede perdurar en el tiempo.
Defendemos. Y aquí está, a mi juicio, el corazón de este aniversario. Porque toda conquista valiosa también encuentra cuestionamientos. Los sistemas de pensiones, en Costa Rica y en el mundo, enfrentan hoy desafíos legítimos: el envejecimiento de la población, el aumento en la esperanza de vida y diversas iniciativas que plantean cambios en la forma de financiar los regímenes del primer pilar. También enfrentan visiones que cuestionan el valor de la solidaridad colectiva y que proponen respuestas distintas para atender los desafíos de sostenibilidad. Frente a ellas, debemos recordar que la seguridad social no puede analizarse únicamente desde una perspectiva financiera: detrás de cada decisión existen personas, derechos y proyectos de vida.
La sostenibilidad es indispensable, pero no constituye un fin en sí misma. Un régimen de pensiones debe ser sostenible para poder cumplir su verdadera razón de ser: otorgar prestaciones suficientes, oportunas y previsibles que permitan a las personas vivir su vejez con dignidad. Sostenibilidad, suficiencia y solidaridad no son objetivos contrapuestos; son dimensiones que deben avanzar juntas si aspiramos a sistemas de pensiones capaces de responder a las necesidades de las generaciones presentes y futuras.
Ante esos desafíos, nuestra respuesta institucional debe seguir siendo la misma: transparencia, rigor técnico y responsabilidad. Reconocemos los riesgos con la misma claridad con la que presentamos los resultados, porque solo se puede defender adecuadamente aquello que se conoce a profundidad.
Pero quisiera ser claro en algo: esa defensa no le corresponde únicamente a JUPEMA. Cuando decimos que defendemos una pensión, defendemos toda una vida. No se trata de una frase de campaña; es la realidad que vive cada persona trabajadora de la educación que se jubila con la certeza de que su esfuerzo fue protegido. Esa certeza no la garantiza una institución por sí sola. La respalda una comunidad magisterial de más de 170.000 personas vinculadas a los regímenes administrados por JUPEMA, que comprende que mantenerse informada, participar y exigir rendición de cuentas también es una forma de defender lo que le pertenece.
Continuamos. Por eso, al cumplir 68 años, no miramos hacia atrás con nostalgia. Miramos hacia adelante con la responsabilidad de quien sabe que lo construido no se hereda automáticamente: se sostiene día a día. Este aniversario no cierra un capítulo; reafirma un compromiso. El compromiso de seguir innovando sin dejar de ser solidarios, de seguir creciendo sin dejar de ser transparentes y de seguir defendiendo, generación tras generación, aquello que miles de personas trabajadoras de la educación ayudaron a construir.
Sesenta y ocho años después, el desafío sigue siendo el mismo: cuidar, fortalecer y defender lo que juntos hemos construido.
Escrito por Carlos Arias Alvarado, director ejecutivo de JUPEMA.
