La universidad conformará brigadas de primeros auxilios psicológicos en facultades, centros y sedes, además de redes comunitarias para prevención y seguimiento.
La Universidad Nacional (UNA) activó un protocolo institucional para prevenir, detectar, atender y dar seguimiento a situaciones de ideación o amenaza suicida, autolesiones, intentos de suicidio y suicidio consumado dentro de su comunidad universitaria. El Ministerio de Salud aprobó y registró el documento como versión final.
El Protocolo para el Fortalecimiento de la Salud Mental y la Atención al Comportamiento Suicida tendrá aplicación obligatoria para estudiantes y personas funcionarias, y define las responsabilidades de las distintas instancias de la UNA, las rutas de referencia y los mecanismos de seguimiento ante situaciones de riesgo.
La normativa abarcará campus, sedes, secciones regionales, estaciones experimentales y residencias estudiantiles, además de actividades académicas, deportivas, culturales, de extensión e investigación. También se aplicará en espacios virtuales donde interactúen personas vinculadas con la UNA.
Crearán brigadas en facultades y sedes
Como parte de la implementación, la UNA conformará Brigadas de Primeros Auxilios Psicológicos en facultades, centros y sedes. Las personas integrantes recibirán capacitación para atender situaciones de crisis, brindar primeros auxilios psicológicos, valorar riesgos y activar las referencias necesarias.
La preparación incluirá el uso de herramientas técnicas de tamizaje como C.A.S.A. y P.Á.L.I.D.A., utilizadas para valorar factores protectores, redes de apoyo, condiciones del entorno y el nivel de urgencia asociado con pensamientos o conductas suicidas. La capacitación también incorporará medidas de autocuidado para quienes intervengan en estas situaciones.
Cada facultad, centro y sede deberá crear además una Red Comunitaria de Prevención del Comportamiento Suicida, integrada por representantes de las unidades académicas y de las brigadas, con el objetivo de impulsar actividades preventivas y coordinar los recursos disponibles.
El vicerrector de Vida Estudiantil, Jorge Salas Cabrera, señaló que el protocolo busca también fortalecer los vínculos entre las personas de la comunidad universitaria.
Una de las características principales que se asocia con el suicidio es que los seres humanos se desvinculan, entonces hay que tratar de generar vinculación para que la comunidad estudiantil se sienta acompañada socialmente por sus iguales. Dentro de este protocolo, hay actividades que se están diseñando para toda la comunidad universitaria en general, porque también sabemos que hay compañeros docentes, administrativos que están teniendo problemas de alguna otra forma a nivel mental y entonces la idea de este documento es generar espacios en donde toda la comunidad pueda vincularse a través de las distintas actividades”.
Ruta contempla atención inmediata y seguimiento
El protocolo también incluye actividades culturales, artísticas, recreativas y deportivas dirigidas a promover la salud mental, además de programas educativos para estudiantes, personal académico y administrativo y acciones específicas para poblaciones en condiciones de mayor vulnerabilidad.
Salas Cabrera indicó que uno de los principales retos consiste en que las personas sepan cómo actuar cuando alguien comunica una situación de riesgo y conozcan las instancias a las que deben acudir.
Ninguna persona está preparada para escuchar que un estudiante o cualquier integrante de la comunidad universitaria venga y le diga que tuvo intentos de suicidarse, entonces muchas veces nuestros compañeros y compañeras no saben cómo proceder. Es por esto que se está trabajando en las capacitaciones de brigadas para compañeros y compañeras que puedan no solamente tener la preparación para hacer intervención directa, sino que conozcan todo el seguimiento, el protocolo a seguir a través del 9-1-1, para que más rápidamente la atención que tenga que tener algún estudiante, alguna estudiante o algún compañero o compañera de trabajo, sea en la inmediatez y que esto nos ayude a salvar vidas”.
La UNA también estableció acciones de acompañamiento posteriores a las crisis y mecanismos de seguimiento según las competencias de cada unidad institucional.
La puesta en marcha del protocolo ocurre después de que la UNA declarara en junio de 2026 una emergencia institucional por salud mental, ante un incremento de situaciones relacionadas con crisis emocionales, ansiedad, depresión y comportamiento suicida, especialmente entre estudiantes.
A partir de esa declaratoria, la UNA planteó reforzar durante dos años las acciones de promoción, prevención, atención y seguimiento, así como fortalecer la coordinación con la Caja Costarricense de Seguro Social, el Ministerio de Salud y los gobiernos locales.
