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Terremotos: gestión de la crisis como un aviador

En los últimos meses hemos visto cómo los terremotos han provocado crisis humanitarias y daños incalculables a la propiedad en otros países. En Costa Rica tampoco somos ajenos a estos fenómenos naturales; recientemente, una serie de sismos y réplicas nos recordó la importancia de estar preparados.

Los desastres de origen natural escapan por completo a nuestro control. Sin embargo, una adecuada toma de decisiones en momentos críticos puede aumentar significativamente las probabilidades de sobrevivir y proteger a nuestros seres queridos. Comprender cómo administrar el estrés y el efecto de sobresalto es una habilidad que los pilotos aviadores entrenamos y perfeccionamos en cada vuelo. En situaciones críticas, como un terremoto, estas herramientas pueden ser igualmente útiles.

En un estudio de medicina aeronáutica, científicos analizaron la atención de pilotos cuando ocurría algo inesperado durante un vuelo. Mientras volaban normalmente, los pilotos mantenían patrones adecuados de monitoreo y consciencia situacional. Al introducir una falla de motor, inmediatamente redujeron su rango de atención y comenzaron a descartar información relevante. El estudio demostró que esta respuesta no ocurre porque olviden lo aprendido, sino porque el cerebro modifica la forma en que procesa la información ante un evento súbito y estresante.

¿Qué es el efecto de sobresalto?

Es una reacción física y mental automática ante un estímulo repentino, intenso e inesperado. Está relacionada con la respuesta de supervivencia de “lucha o huida” y puede afectar nuestra capacidad para analizar información y tomar decisiones. Ante un evento como un terremoto, controlar esta respuesta es fundamental para actuar con claridad.

Lista de chequeo para recuperarse del sobresalto:

  1. Reconocer que estamos sobresaltados. Este es el primer paso. Podemos experimentar inmovilidad, confusión, hiperventilación, visión de túnel u otras reacciones. Reconocerlas nos permite recuperar el control y enfocar nuestra atención.
  2. Tomar control de la situación. Respirar profundamente y exhalar lentamente ayuda a recuperar la calma necesaria para pensar. Después, debemos utilizar acciones simples y conocidas. En aviación utilizamos “Volar, Navegar, Comunicar”. Ante un terremoto podemos aplicar: “Agacharse, Cubrirse, Sujetarse y, cuando sea seguro, Evacuar”.
  3. Pensar, resolver y ejecutar. Una vez recuperado el control, debemos evaluar la situación, identificar riesgos, analizar opciones y ejecutar una acción a la vez. La comunicación debe ser simple, clara y concisa. Apoyarnos en familiares y personas que puedan colaborar reduce la carga cognitiva y mejora la toma de decisiones.

Finalmente, debemos recordar que ante una emergencia no respondemos al nivel de la presión, sino al nivel de nuestra preparación. Incorporar a nuestra dinámica familiar una cultura de seguridad, mediante simulacros y procedimientos previamente acordados, nos permite responder como un equipo y evitar quedar atrapados en la fase de sobresalto. La preparación transforma una reacción instintiva en una respuesta organizada y aumenta nuestras posibilidades de protegernos y proteger a los demás.