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Ruth Moreno: de escuchar un oboe en una catedral de San José a obtener un doctorado en Estados Unidos

A los 17 años descubrió el instrumento que marcaría su vida y, años después, culminó un doctorado mientras investigaba el repertorio costarricense para oboe.

La costarricense Ruth Moreno Calderón, de 30 años, culminó en mayo de 2026 un Doctorado en Artes Musicales (DMA) con énfasis en Interpretación de Oboe en la Glenn Korff School of Music de la University of Nebraska-Lincoln, en Estados Unidos.

Moreno, oriunda de San José y actualmente residente en Nebraska, inició su formación musical en Costa Rica y posteriormente continuó sus estudios profesionales en Estados Unidos. Entre 2019 y 2026 completó un Bachillerato en Artes, una Maestría en Artes Musicales con énfasis en Interpretación de Oboe y, finalmente, el doctorado.

Su recorrido académico comenzó en la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica, donde estudió entre 2015 y 2019. Posteriormente, recibió una beca de la School of Music de The University of Southern Mississippi, oportunidad que le permitió trasladarse a Estados Unidos y ampliar sus posibilidades como intérprete y docente.

La decisión de salir del país estuvo relacionada, en parte, con las limitadas oportunidades de desarrollo profesional para el oboe en Costa Rica. No obstante, su experiencia internacional también estuvo marcada por un acontecimiento que no podía prever: pocos meses después de su partida, comenzó la pandemia de COVID-19.

La joven relató:

Lo que inicialmente había sido una decisión de formación profesional terminó convirtiéndose también en una experiencia de adaptación personal y de aprendizaje a miles de kilómetros de mi país".

Un encuentro que cambió su camino musical

La relación de Moreno con la música comenzó durante su etapa escolar, mucho antes de elegir el oboe como instrumento principal. Participó en actividades musicales, teatro y agrupaciones escolares.

Mi relación con la música comenzó durante mi etapa escolar, cuando asistía a la Escuela Dr. Moreno Cañas, en Barrio Cuba. Una de las experiencias que más recuerdo fue aprender a tocar la lira para las celebraciones del 15 de septiembre. Después de los ensayos, solía llevarme la lira a mi casa y, además de aprender las obras de memoria, disfrutaba sacar otras melodías de oído utilizando el teclado que mi papá tenía en su cuarto. Posteriormente continué participando en agrupaciones musicales durante mi etapa en el Liceo Monseñor Rubén Odio Herrera, en Desamparados. También formé parte de las bandas de marcha de Acosta y San José, donde durante aproximadamente cinco años aprendí de manera empírica a tocar el glockenspiel".

Pero fue en 2013 cuando escuchó por primera vez el instrumento que posteriormente marcaría su carrera profesional. Tenía 17 años cuando asistió a un concierto de la Banda de Conciertos de San José en la Catedral Metropolitana.

El sonido del instrumento me llamó inmediatamente la atención".

Después de aquella experiencia, decidió audicionar para el Sistema Nacional de Educación Musical (SINEM), en la sede de El Parque La Libertad, en Desamparados.

En ese momento tenía 17 años y no sabía si sería aceptada, ya que en la música clásica generalmente se recomienda comenzar el estudio de instrumentos de esta complejidad desde edades tempranas. Sin embargo, logré pasar la audición y desde entonces no me he separado del oboe. Fue allí donde decidí formarme profesionalmente como oboísta y, posteriormente, ampliar mi camino hacia la investigación musical".

Moreno también atribuye una parte fundamental de su trayectoria a las instituciones públicas y a las becas que recibió durante su formación.

Debido a las condiciones socioeconómicas de mi familia, sin estas oportunidades probablemente no habría tenido la posibilidad de acceder a una formación profesional en música clásica. Por eso, para mí, estas instituciones representan mucho más que lugares donde aprendí música: fueron espacios que hicieron posible que pudiera construir una carrera profesional".

Un doctorado con mirada hacia Costa Rica

Durante su formación doctoral, Moreno decidió volver la mirada hacia su país de origen y estudiar el repertorio costarricense para oboe.

La investigación partió de una inquietud concreta: la existencia de una cantidad reducida de obras nacionales para este instrumento y la ausencia de un catálogo especializado que reúna y documente ese repertorio.

Como parte del proyecto, regresó a Costa Rica en 2024 para realizar trabajo de campo. Visitó instituciones relacionadas con la música y estableció contacto con compositores para localizar obras, conocer sus procesos creativos y documentar materiales que no necesariamente estaban registrados en archivos o catálogos.

Uno de los encuentros más relevantes fue con el compositor costarricense Mario Alfagüell. El contacto permitió a Moreno estudiar obras que ya había creado para oboe y, posteriormente, trabajar con nuevas composiciones dedicadas a ella y a su profesor de oboe, el Dr. William McMullen.

"Este vínculo fue particularmente importante porque me permitió acercarme al repertorio no solamente desde una perspectiva histórica, sino también como intérprete directamente involucrada en su creación y difusión", señaló.

Su investigación también evidenció dificultades relacionadas con la publicación y distribución de música costarricense, debido a la limitada presencia de casas editoriales especializadas. Según explicó, esto provoca que muchas obras dependan de compositores, intérpretes o instituciones para su conservación y circulación.

Para mí, la música de Mario Alfagüell es especialmente significativa porque ofrece al oboísta costarricense la posibilidad de ampliar su lenguaje interpretativo. Su escritura posee un sello propio y permite al intérprete explorar una gran libertad expresiva sin sentirse limitado por la partitura. Considero que su producción constituye un aporte fundamental a la composición costarricense y que su repertorio para oboe merece una mayor difusión, tanto dentro como fuera del país".

La disertación doctoral "Costa Rican Oboe Music by Mario Alfagüell: A Performance Guide Costa Rica" puede ser consultada en este enlace.

22 obras y un mapa del oboe costarricense

Uno de los principales resultados del trabajo fue la documentación de 22 obras costarricenses para oboe.

El repertorio identificado abarca desde una obra de 1977 hasta otra de 2025 y presenta diferentes características musicales y niveles técnicos. Algunas piezas pueden ser interpretadas por estudiantes de nivel intermedio, mientras que otras requieren una preparación avanzada o profesional.

Entre las obras identificadas se encuentra Canción para Oboe, del maestro Allen Torres Castillo, escrita en 1999. De acuerdo con la investigadora, la pieza puede ser interpretada tanto por estudiantes como por profesionales y adaptarse a distintos espacios de presentación.

No obstante, uno de los mayores descubrimientos para Moreno fue precisamente comprobar que existía una cantidad considerable de obras que no estaban reunidas en un catálogo especializado.

Cuando inicié el proyecto, no existía un catálogo que reuniera este repertorio, por lo que encontrar las obras implicó un proceso de investigación de más de dos años".

La investigadora considera que haber comenzado a organizar este repertorio puede convertirse en un punto de partida para futuras investigaciones y para personas interesadas en conocer y ampliar la música escrita para oboe en Costa Rica.

"Uno de los resultados que considero más importantes de mi investigación es precisamente haber comenzado a trazar un mapa del repertorio costarricense para oboe", destacó.

Llevar la música nacional más allá de sus fronteras

El trabajo académico no se ha limitado a la investigación escrita. Moreno también ha buscado difundir el repertorio costarricense mediante la interpretación.

Recientemente presentó un Lecture Recital en la Glenn Korff School of Music, donde expuso ante público estadounidense parte de los resultados de su investigación e interpretó dos obras de Mario Alfagüell. Para la costarricense, presentar música nacional ante una audiencia internacional representó uno de los momentos más significativos de su trayectoria.

Su plan es continuar investigando el desarrollo histórico y profesional del oboe en Costa Rica, mientras mantiene su actividad como intérprete y desarrolla una faceta vinculada con la escritura especializada.

Asimismo, continuará participando como oboísta invitada en orquestas estadounidenses y prepara reseñas de libros sobre pedagogía del oboe para revistas especializadas en instrumentos de doble caña.

Su objetivo es combinar interpretación, investigación y escritura para contribuir a que la historia y el repertorio del oboe costarricense tengan mayor presencia dentro y fuera del país.

"Todo el esfuerzo habrá valido todavía más la pena"

Para Moreno, el doctorado representa mucho más que la culminación de una etapa académica.

Este logro representa, sin duda, una muestra de resiliencia y orgullo, especialmente por saber que el resultado de tantos años de esfuerzo permite llevar el nombre de Costa Rica al extranjero de una manera positiva”.

También espera que su trayectoria pueda convertirse en una referencia para otras mujeres y jóvenes interesados en desarrollar una carrera profesional en la música.

Quisiera que puedan ver en mi experiencia una muestra de que, aunque el camino puede estar lleno de obstáculos, la perseverancia, la resiliencia y el trabajo constante pueden abrir puertas que inicialmente parecen inalcanzables. También espero que mi historia pueda motivar a otros jóvenes costarricenses a buscar oportunidades, dentro y fuera del país, sin perder el vínculo con sus raíces. Para mí, alcanzar este doctorado no representa solamente una meta personal, sino también una oportunidad de demostrar que el talento y la dedicación de los costarricenses pueden llegar muy lejos".

Aunque su carrera se ha desarrollado principalmente en Estados Unidos, Moreno mantiene el interés de regresar a Costa Rica mediante proyectos educativos, clases magistrales, recitales, investigaciones y colaboraciones con instituciones musicales.

Su propósito, además de continuar creciendo como artista e investigadora, es compartir lo aprendido con las nuevas generaciones de oboístas costarricenses.

Y para quienes sueñan con construir una carrera fuera del país, tiene un mensaje claro: salir de Costa Rica no necesariamente significa alejarse de ella.

Formarse fuera del país no significa alejarse de Costa Rica, sino también tener la oportunidad de regresar y aportar al país desde los conocimientos, experiencias y habilidades adquiridos en el extranjero. Es una experiencia que permite desarrollarse profesionalmente, pero también crecer como persona y aprender a pensar en cómo nuestras propias oportunidades pueden beneficiar a los demás".

Moreno reconoce que construir una carrera lejos de casa puede ser difícil y solitario, pero considera que la vocación puede convertirse en una fuerza para continuar.

Salir del país significa dejar atrás muchas cosas que forman parte de nuestra identidad: la familia, los amigos, la cultura, el café, la comida, las montañas, las playas y esa manera tan particular de vivir que tenemos los costarricenses. Adaptarse a otra cultura y construir una vida profesional desde cero puede ser un proceso muy solitario y exigente. Sin embargo, cuando existe un verdadero amor por la música y por el instrumento, ese propósito puede convertirse en una fuerza para continuar".

La joven también considera que el trabajo de los artistas debe trascender la interpretación y tener un impacto positivo en la sociedad. Para ella, la sensibilidad hacia los demás y hacia el entorno es fundamental para contribuir a una sociedad más sana, empática y equitativa.

Si nuestras experiencias y conocimientos pueden servir para abrirle el camino a alguien más, entonces todo el esfuerzo habrá valido todavía más la pena".

Su historia reúne así dos caminos que avanzan en paralelo: el de una oboísta costarricense que construyó una carrera académica internacional y el de una investigadora que busca que las obras creadas en Costa Rica para su instrumento no permanezcan dispersas u olvidadas, sino que puedan ser conocidas, interpretadas y preservadas por las nuevas generaciones.

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