Las principales modalidades son el falso empleador, el falso funcionario bancario, el falso funcionario público y los fraudes tecnológicos.
La Oficina del Consumidor Financiero (OCF) reiteró el llamado a la población a reforzar las medidas de prevención ante las distintas modalidades de estafas cibernéticas, una situación que ha sido identificada mediante el monitoreo permanente que realiza la institución, en coordinación con los puntos de enlace de las diferentes entidades financieras del país.
De acuerdo con los datos de la Sección Especializada contra el Fraude Informático, durante 2026 se han registrado en San José 243 denuncias en enero, 312 en febrero, 314 en marzo, 274 en abril y 303 en mayo, para un total de 1.446. Aunque este comportamiento apunta a una leve mejora, demuestra que las organizaciones criminales continúan modificando sus estrategias para aprovechar la confianza de las personas y obtener acceso a sus recursos financieros.
El director general de la OCF, Danilo Montero, señaló:
Los delincuentes innovan constantemente sus mecanismos de engaño y utilizan técnicas cada vez más elaboradas para hacerse pasar por personas o instituciones de confianza. Por eso, es indispensable que los consumidores financieros mantengan una actitud preventiva y verifiquen siempre la información antes de compartir datos personales o realizar cualquier transacción".
Actualmente predominan cuatro modalidades de fraude:
La primera es la del falso empleador. Los estafadores publican ofertas laborales atractivas en redes sociales, aplicaciones de mensajería o plataformas de empleo. Posteriormente, solicitan depósitos, pagos por supuestos trámites de contratación, compra de equipos o información bancaria, requisitos que nunca forman parte de un proceso legítimo de contratación.
La segunda es la del falso funcionario bancario. Los delincuentes se comunican con las víctimas haciéndose pasar por colaboradores de una entidad financiera. Argumentan movimientos sospechosos, bloqueos de cuentas o supuestos intentos de fraude para convencer a la persona de revelar claves o códigos de seguridad, o de realizar transferencias hacia cuentas controladas por los estafadores.
La tercera es la del falso funcionario público o municipal. Mediante llamadas, mensajes de texto o correos electrónicos, los delincuentes se presentan como funcionarios de instituciones públicas o municipalidades para informar sobre supuestas devoluciones de dinero, multas, subsidios, cobros pendientes o trámites urgentes, con el fin de obtener información confidencial o inducir pagos fraudulentos.
La cuarta modalidad corresponde a los fraudes tecnológicos y financieros, que incluyen clonación de la SIM del celular, estafas para vulnerar la firma digital, uso fraudulento de SINPE Móvil, páginas web falsas y engaños por redes sociales.
Montero agregó que ninguna entidad financiera solicita por teléfono, correo electrónico, mensajes de texto o aplicaciones de mensajería contraseñas, PIN, códigos de verificación o claves de acceso. Ante cualquier comunicación inesperada, lo más importante es detenerse, desconfiar y verificar directamente con la institución correspondiente antes de actuar.
Un caso recientemente atendido por la OCF evidencia la importancia de no compartir códigos de seguridad. En esta situación, el consumidor ingresó a un enlace malicioso y, aunque no proporcionó directamente su usuario ni su contraseña bancaria, sí facilitó los códigos de seguridad que la entidad financiera le enviaba durante el proceso. Este tipo de situaciones demuestra que los delincuentes no necesariamente necesitan conocer la clave de acceso para concretar una estafa, ya que pueden utilizar otros mecanismos de autenticación que reciben las personas en sus dispositivos.
La OCF recomienda nunca compartir usuarios, contraseñas, PIN, códigos de seguridad o códigos de verificación enviados por SMS. También sugiere verificar directamente con la entidad financiera o institución pública cualquier comunicación que solicite información personal o movimientos de dinero; desconfiar de ofertas de empleo que exijan pagos, depósitos o entrega de información bancaria como requisito para la contratación; no ingresar a enlaces enviados por personas desconocidas o mediante mensajes no solicitados; confirmar la identidad de quien realiza una llamada antes de suministrar cualquier dato personal; mantener actualizados los dispositivos electrónicos y activar mecanismos de seguridad como la autenticación en dos pasos; y reportar de inmediato cualquier intento de fraude a la entidad financiera y presentar la denuncia ante las autoridades competentes.
La OCF reiteró que la prevención sigue siendo la principal herramienta para reducir el impacto de las estafas cibernéticas e hizo un llamado a la población para mantenerse alerta frente a cualquier comunicación inesperada que genere presión para compartir información confidencial o realizar transacciones de dinero.
