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La nueva ruta Artica china, y su impacto en Panama y Suez

Nada en el mundo es tan flexible y suave como el agua. Sin embargo, para vencer lo duro y fuerte, nada la supera".

Lao Tsé, Tao Te Ching

Dos noticias que parecían no tener relación entre sí en realidad son la misma historia contada dos veces. El 15 de agosto, una naviera china inauguró la primera ruta regular de contenedores por el Ártico. Días después, el Canal de Panamá anunció su quinta reducción de calado del año por sequía. Ambas son consecuencia del mismo fenómeno climático, actuando en direcciones opuestas sobre dos corredores que compiten por la misma carga.

Lo que pasó en el Ártico

La naviera Sea Legend lanzó el "China-Europe Arctic Express", un servicio semanal por la Ruta del Mar del Norte que conecta Ningbo-Zhoushan, en China, con Felixstowe, en Reino Unido. El trayecto directo toma 18 días, según su director de operaciones Li Xiaobin, frente a más de 40 días por el Canal de Suez. La empresa planea ocho zarpes entre agosto y octubre, la única ventana del año en que el hielo lo permite.

La motivación no es solo el ahorro de tiempo: Li explicó a The Guardian que la crisis en Medio Oriente —los ataques a buques vinculados con Arabia Saudita cerca del Estrecho de Ormuz y el Mar Rojo— expuso la vulnerabilidad de las rutas tradicionales y aceleró la búsqueda de alternativas. Aun así, el volumen sigue siendo pequeño: 23 buques usaron la ruta en toda la temporada pasada, contra más de 30 tránsitos diarios por Suez. Como resume Malte Humpert, del Arctic Institute: "No es el Canal de Suez, pero es un número significativo para el Ártico. Muestra que hay potencial."

Hay que ser claros sobre las limitaciones: la ruta es estacional, las primas de seguro son cerca de 40% más altas que por la ruta de Buena Esperanza, y quien controla el paso no es China, sino Rusia —a través de Rosatom, que emite los permisos de navegación y aporta los rompehielos nucleares necesarios.

Lo que está pasando en Panamá

Mientras tanto, la Autoridad del Canal de Panamá ha reducido el calado máximo permitido cinco veces en lo que va de 2026, por efecto de un fenómeno de El Niño que la NOAA proyecta con 81% de probabilidad de alcanzar categoría "muy fuerte" antes de fin de año. El límite bajó de 50 pies a 49.5 en julio, y sigue cayendo hasta 47.5 pies desde el 3 de septiembre.

Por ahora la autoridad canalera no ha reducido el número de tránsitos diarios —está administrando el agua disponible, no cerrando el paso—, pero el mercado ya reacciona: varias navieras anunciaron recargos de tránsito de entre $200 y $1,000 por contenedor de 40 pies para mediados de septiembre. El sector recuerda bien la crisis de 2023-2024, cuando los tránsitos diarios cayeron de 38 a 22, el calado bajó hasta 44 pies, las esperas superaron los diez días, y varias navieras desviaron carga hacia Buena Esperanza y el Cabo de Hornos.

No es solo una ruta comercial

Quien controla la ruta ártica no es China, sino Rusia, y eso tiene peso geopolítico: el corredor le permite a ambos países evitar cuellos de botella vigilados por Occidente —Ormuz, Suez, Malaca— y profundizar una alianza estratégica mientras cada uno enfrenta presión de Washington por separado. La OTAN ya respondió lanzando en febrero la misión "Arctic Sentry" para coordinar la vigilancia aliada ante la actividad rusa y china en la región, y analistas en Washington señalan que el único punto de estrangulamiento real de la ruta —el Estrecho de Bering, entre Rusia y Alaska— le da a Estados Unidos una carta de negociación propia.

¿Por qué esto importa a la logística costarricense?

Panamá es, para efectos prácticos, una extensión de la infraestructura logística centroamericana: buena parte de la carga que sale de Limón-Moín o entra a Costa Rica transita o depende de la disponibilidad del Canal. Una nueva crisis de calado —aunque menos severa que la de 2023-2024 hasta ahora— significa mayores costos de tránsito, posibles retrasos y presión sobre los tiempos de tránsito que hoy se dan por garantizados en la planificación de embarques.

El Ártico no es una alternativa real para nuestra región —está a medio mundo de distancia y bajo control ruso—, pero sí es una señal de hacia dónde se mueve el tablero: el clima ya no es una variable externa a la planificación logística, es una variable central. Los operadores que empiecen a modelar escenarios de sequía en Panamá con la misma seriedad con que siguen el tipo de cambio o el precio del combustible van a estar mejor posicionados que quienes lo traten como una anomalía pasajera.