Las tripulaciones universitarias navegan hoy en día las aguas inciertas de la inteligencia artificial (IA) generativa. Al igual que en el texto clásico atribuido a Homero, la odisea universitaria presenta un horizonte incierto y una serie de encrucijadas que, además de poner a prueba sus más preciados principios, hacen tambalear su capacidad adaptativa y su vigencia ante la disrupción generada por dicha tecnología.
Recientemente, la UNAM, en México, en un afán de hacer más accesible su proceso de admisión, virtualizó su examen de ingreso. En los resultados obtenidos hubo un incremento significativo en la cantidad de personas que acertó más de 100 ítems, situación que resulta insostenible dada la disponibilidad de cupos de primer ingreso en dicha universidad. Las autoridades institucionales cuestionaron si el uso de IA generativa pudo ser el caballo de Troya que atravesó los muros de la prueba. Como resolución, optaron por convocar presencialmente a quienes superaron el umbral del examen para demostrar, mediante otra prueba y sin ayuda de ningún ardid artificial, que su resultado fue fidedigno.
La escena descrita presenta tan solo una de las posibles bestias con las que las universidades tendrán que enfrentarse dado el auge de la IA generativa. El cíclope de la desinformación o las alucinaciones inducidas por las deidades de los “prompts” continuarán siendo riesgos para la integridad de los procesos académicos y su propósito formativo. Cómo retornar a Ítaca y recuperar el ethos universitario es, en esta versión de La Odisea, la trama principal.
La investigación de nuestra unidad, el Laboratorio de Investigación e Innovación Tecnológica (LIIT) de la UNED, se ha dado a la tarea de mapear todos los factores que, durante los últimos cinco años, han influido a nivel global en una adopción efectiva de la IA generativa en educación superior. Esta travesía se propone brindar un modelo que funcione como brújula para enderezar el timón en esta odisea, maximizando ética y responsablemente las bondades de la IA generativa para así retornar, ojalá fortalecidos, a la tan añorada alma mater.
Según los resultados del estudio, factores como la Facilidad de Uso y la Utilidad Percibida inciden en que más personas adopten IA generativa para sus actividades universitarias; es un comportamiento esperable y registrado históricamente con la mayoría de las tecnologías emergentes. A su vez, emergen nuevos factores sociotécnicos que inciden en el caso en cuestión, por ejemplo, la Influencia de Pares que apoyan el aprendizaje, la Sensación de Entretenimiento que proporciona el uso de la IA generativa o el Hábito que fácilmente desarrollan las personas con esta tecnología.
Ahora bien, dada la investigación, hay dos factores clave para que las universidades culminen la odisea en buen puerto: las Condiciones Facilitadoras que brinden y las Políticas de Adopción que promuevan. Ambas son las amarras que la universidad necesita para sobrevivir al encanto de las sirenas de la IA generativa, que suele distraer de los objetivos propios de la educación universitaria. El retorno a Ítaca implica un esfuerzo heroico, una estrategia que facilite a mediano plazo el acceso equitativo, incluido el soporte técnico y formativo necesario, a las herramientas tecnológicas de IA generativa, pero, sobre todo, el rediseño de los lineamientos académicos para fomentar su uso ético y responsable, conforme al propósito universitario, es decir, la generación de conocimiento y el desarrollo del pensamiento crítico.
