
El ejecutivo señaló que el avance de la inteligencia artificial y nuevas modalidades de fraude obligan a las entidades financieras a fortalecer no solo sus herramientas tecnológicas, sino también la gobernanza, la prevención y la capacidad de respuesta.
La acelerada digitalización de los servicios financieros está obligando a las entidades bancarias a replantear la forma en que gestionan la confianza de sus clientes, particularmente ante el crecimiento de amenazas asociadas al fraude, la protección de la identidad y el uso de inteligencia artificial.
Así lo planteó Ernesto Leal, CEO de Banco Promerica Costa Rica, durante el panel Hackeando la confianza: el nuevo campo de batalla en la banca digital, realizado en el marco de Cybersec Summit 2026 junto con representantes de Mastercard, Sofistic y Moody’s Corporation.
Leal sostuvo que la velocidad con la que evolucionan las amenazas digitales obliga a las organizaciones a ampliar su gestión del riesgo más allá de la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas.
“Liderar hoy es gestionar ese riesgo. Se necesita gobernanza, gente preparada y capacidad de tomar decisiones con velocidad”.

Confianza como parte de la infraestructura
Para el ejecutivo, la confianza en una institución financiera ya no depende únicamente de elementos como su reputación, trayectoria o relación con los clientes, sino también de su capacidad para proteger de manera consistente las transacciones, la información y la identidad de quienes utilizan sus servicios.
“Hoy, en el negocio de la banca, tenemos que invertir en la confianza como infraestructura, no como una campaña. Antes gestionábamos la confianza principalmente desde la relación y la credibilidad; hoy requiere una administración mucho más profunda, transparente, resiliente y estratégica del negocio”.
Durante su participación, Leal también se refirió al doble papel que puede desempeñar la inteligencia artificial: mientras las instituciones financieras la incorporan para analizar riesgos, fortalecer procesos y mejorar sus servicios, esas mismas capacidades pueden ser aprovechadas para ampliar la escala y sofisticación de distintas modalidades de fraude.
Como ejemplos mencionó el malware polimórfico, capaz de modificar sus características para adaptarse a mecanismos de detección, y el uso masivo de técnicas de ingeniería social.
A criterio de Leal, esa dinámica genera una asimetría importante: quienes intentan vulnerar una institución necesitan tener éxito una sola vez, mientras que las organizaciones deben responder correctamente ante cada intento.

Más seguridad sin complicar al usuario
El CEO de Promerica señaló que otro de los desafíos para el sector consiste en fortalecer los mecanismos de autenticación y prevención sin trasladar una mayor complejidad a las personas usuarias.
La expectativa, explicó, es que parte de esos mecanismos pueda integrarse progresivamente a la experiencia digital de manera más natural, reduciendo las fricciones para el cliente.
Leal también planteó que la protección del entorno digital no depende únicamente de las entidades financieras y requiere coordinación entre instituciones, clientes y el Estado.
En ese contexto, tecnologías como la inteligencia artificial, la criptografía y nuevas modalidades de autenticación tendrán una presencia cada vez mayor en los servicios financieros. Para el ejecutivo, sin embargo, el objetivo no debe ser incorporar tecnología como un fin en sí mismo.
“La tecnología seguirá evolucionando, pero el reto es que podamos apoyarnos en ella para ser menos robots y más humanos”.
La discusión planteada por Promerica apunta así a uno de los principales retos que enfrenta actualmente la banca digital: continuar simplificando y digitalizando sus servicios mientras fortalece las capacidades necesarias para proteger las operaciones y la confianza de sus clientes.
