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El arte de crear mundos: Julián Jimsa y su camino en la industria internacional de videojuegos

El joven costarricense, radicado en Alemania, es diseñador líder en Thatgamecompany y forma parte del equipo detrás del videojuego Sky: Children of the Light y de la experiencia interactiva Dear Van Gogh.

Julián Jimsa tiene 32 años, nació en San José y actualmente reside en Berlín, Alemania, donde trabaja como Lead Game Designer en Thatgamecompany, una posición que combina diseño, liderazgo y coordinación entre múltiples disciplinas.

Desde niño encontró en los videojuegos una puerta hacia mundos completamente distintos a su realidad. Aunque sus padres preferían que pasara más tiempo al aire libre y limitaron su acceso a las consolas, las visitas a sus primos se convirtieron en una oportunidad para descubrir durante horas aquellos universos marcados por la imaginación.

Mi padre es biólogo y creo que en gran parte fue eso lo que los impulsó a que buscáramos tener contacto con la naturaleza desde pequeños y en ser un poco más conservadores en el uso de la tecnología. La única forma de poder experimentar esos mundos era visitando a mis primos, por lo que cada vez que visitábamos, jugábamos por horas. Los mundos en los que los juegos se desarrollaban me parecían increíbles, siempre llenos de magia y exploración". 

Con el tiempo, la llegada de una computadora a su hogar profundizó ese interés. Sin embargo, la idea de convertir esa pasión en una profesión llegó años después. Jimsa relata que hace aproximadamente 15 años no era sencillo en el país conocer la industria de los videojuegos ni considerarla una carrera profesional viable.

Julián Jimsa, junto a Jenova Chen, CEO y director creativo de Thatgamecompany, con quien co-lideró el proyecto Dear Van Gogh, una experiencia interactiva integrada en Sky: Children of the Light.

Su formación comenzó en un campo muy distinto. Estudió Bachillerato en Administración de Empresas en la Universidad de Costa Rica y posteriormente cursó una maestría en New Media Art en el International Center of Photography y otra en Interaction Design en el Copenhagen Institute of Interaction Design.

Fue durante sus estudios de posgrado en Nueva York cuando comenzó a explorar disciplinas como los videojuegos, el teatro interactivo y la realidad virtual.

Delfino.cr conversó con Jimsa sobre su recorrido profesional, los desafíos que encontró para abrirse camino en una industria altamente competitiva, los proyectos que ha desarrollado, la influencia de sus raíces costarricenses, el impacto de la inteligencia artificial y su deseo de contribuir algún día al fortalecimiento de la industria de videojuegos en Costa Rica.

De una carrera poco convencional a liderar equipos internacionales

El propio Jimsa describe su trayectoria como poco tradicional. Su formación en administración dio paso al audiovisual y posteriormente a las artes interactivas, hasta lograr conectar conocimientos de arte, diseño y programación para construir un portafolio con el que pudiera competir internacionalmente.

El proceso no estuvo exento de dificultades. Según detalla, la poca visibilidad que tenía la industria en Costa Rica hizo que durante sus primeros años resultara difícil saber qué estudiar, qué habilidades desarrollar y hacia dónde dirigir su carrera.

La realidad de tener que emigrar para poder desempeñarse en la industria que uno quiere, es algo que espero que en un futuro no sea necesario. Hoy en día, el panorama es bastante diferente y por dicha cada vez se ven más proyectos en Costa Rica".

A pesar de estos retos, Jimsa reconoce que tuvo condiciones que facilitaron su camino, entre ellas las becas que obtuvo para sus programas de estudio y, especialmente, el respaldo de su familia. De acuerdo con el joven, sus padres apoyaron de manera incondicional su decisión de perseguir su sueño de convertirse en diseñador de videojuegos.

Para él, además, existe una idea equivocada sobre los perfiles necesarios para trabajar en videojuegos. Aunque considera que estudiar diseño de videojuegos o ciencias de la computación puede ser útil, asegura que no es un requisito indispensable.

En su experiencia, profesionales provenientes de áreas tan diversas como arquitectura, diseño de modas o matemáticas pueden encontrar un espacio dentro de la industria.

Una de las habilidades que considera fundamentales es la capacidad de moverse entre diferentes campos de conocimiento y comprender tanto los pequeños detalles como la visión general de un proyecto. Esto responde a la propia naturaleza de los videojuegos, que requieren la participación coordinada de artistas, diseñadores, programadores, músicos, ingenieros y otros especialistas.

Su propio aprendizaje fue intenso. Durante los primeros dos años en la industria, cuenta que combinó trabajo y estudio para adquirir conocimientos de disciplinas en las que no tenía experiencia.

Al final de cuentas, creo que como en otras industrias creativas, es la capacidad de obsesionarse con el arte y enfocarse en desarrollar y perfeccionar la técnica, lo que realmente hace la diferencia".

Mucho más que programación

Ser Lead Game Designer implica, para Jimsa, desempeñar múltiples funciones. Aproximadamente un 40% de su trabajo está relacionado con la visión principal del juego: narrativa, personajes, niveles y mecánicas. El 60% restante corresponde al liderazgo del equipo y sus diferentes departamentos.

Su función es servir como puente entre esas áreas y procurar que todas trabajen bajo una misma dirección creativa. Para lograrlo, considera esenciales la empatía y la comunicación.

También destaca la importancia de comprender el lenguaje y las necesidades de cada departamento, incluso cuando no se posee experiencia práctica en esa especialidad.

Foto: Cortesía de Julián Jimsa.

Entre las partes que más disfruta de su trabajo está precisamente la creación de mundos e historias y la posibilidad de construir una visión creativa en la que cada integrante del equipo tenga un papel importante.

Y aunque la programación es una pieza fundamental, Jimsa considera que reducir el desarrollo de videojuegos a esa disciplina es desconocer la verdadera dimensión del proceso.

La verdadera esencia de desarrollar videojuegos es la misma que en otros artes, es decir, la voluntad por querer compartir un punto de vista, una experiencia o una historia con otros". 

Historias que cobran vida dentro del juego

Uno de los proyectos que destaca de su trayectoria es Sky: Children of the Light, experiencia que describe como un gran reto por su énfasis en la empatía y la conexión entre jugadores.

Cada sistema, nivel o historia debe considerar cómo contribuye a los valores del juego y cómo puede influir en una comunidad que interactúa con él diariamente.

Otro proyecto especialmente significativo fue Dear Van Gogh, una experiencia interactiva inspirada en la vida de Vincent van Gogh y su relación con su hermano Theo y su cuñada Johanna.

La historia de Vincent van Gogh es conocida por muchos y sus obras son totalmente icónicas en nuestra sociedad, pero fue el descubrir su relación con su hermano y su cuñada lo que realmente nos llamó la atención y por lo cual decidimos crear una experiencia interactiva sobre la historia de estas tres personas. La devoción de su familia y el impacto que esto tuvo en la vida y el éxito de Van Gogh, es algo que no muchas personas saben. La pasión por el arte y el entendimiento de que juntos somos más, eran todos temas que resonaban con los temas centrales de Sky: Children of the Light".

El equipo realizó una investigación extensa para construir la experiencia. Esto incluyó la revisión de más de 600 cartas intercambiadas entre Vincent y su hermano, el análisis de sus pinturas y visitas a distintos lugares de Holanda y Francia relacionados con la vida de la familia.

Incluso consiguieron planos arquitectónicos de algunos de esos espacios para representarlos de manera fiel dentro del juego.

Los jugadores pueden recorrer distintas pinturas de Van Gogh y acercarse a la historia de Vincent, Theo y Johanna desde una perspectiva de espectador activo.

Para Jimsa, uno de los principales desafíos fue trasladar una historia compleja y llena de matices a un lenguaje que pudiera ser comprendido y experimentado por personas de distintas edades.

Costa Rica también está presente en sus historias

Aunque actualmente vive lejos del país, Jimsa asegura que sus raíces costarricenses forman parte de su manera de crear.

Creo que es imposible separar de dónde uno viene del acto de crear narrativas y nuevos mundos. Mi relación con Costa Rica ha definido la forma en la que diseño o las referencias y gustos que tengo".

La naturaleza y la biodiversidad de Costa Rica han sido importantes fuentes de inspiración, pero también reconoce una influencia cada vez mayor de la cultura nacional en la construcción de sus historias y personajes.

Julián junto a sus hermanas, Mariana y Fernanda, durante una de las giras que realizaban con frecuencia debido al trabajo de su padre, en el manglar de Tivives.

En Sky: Children of the Light, donde suelen abordarse temas emocionalmente complejos desde una perspectiva positiva, encuentra además una conexión con su identidad latinoamericana.

Como latinoamericanos tenemos una capacidad para relatar historias sobre temas complejos desde un lente positivo, ya que nuestra realidad nos ha forzado a ver la vida bajo esos términos. Sky es un juego que tiene mucha influencia del Este de Asia y ha sido muy interesante poder mezclar varios aspectos de diferentes culturas en nuestras inspiraciones o historias".

Hasta ahora no ha tenido la oportunidad de desarrollar un proyecto directamente relacionado con la cultura costarricense o latinoamericana, pero es una posibilidad que le interesa explorar.

Para Jimsa, Costa Rica cuenta con talento suficiente para desarrollar una industria de videojuegos competitiva. El desafío, señala, está en generar las condiciones para que ese talento pueda consolidarse y dar paso a un ecosistema sostenible.

En ese sentido, considera necesario fortalecer el apoyo institucional, las becas, la educación y los incentivos, así como promover iniciativas que combinen inversión pública y privada.

A la vez, reconoce algunos avances en esa dirección, entre ellos el trabajo impulsado por organizaciones como ASODEV y la inclusión de los videojuegos en convocatorias del Fondo El Fauno.

Se necesita más apoyo e incentivos gubernamentales. Es una tristeza ver cómo año tras año se minimiza la importancia de la inversión en educación y la cultura, cuando en realidad son estas las que generan la profesionalización de las artes y la creación de industrias de alto impacto para el país".

Una mirada crítica a la inteligencia artificial

La llegada de la inteligencia artificial generativa (GenAI) también plantea preguntas para la industria creativa. En este ámbito, Jimsa mantiene una posición crítica respecto a su uso actual.

Cuestiona particularmente la forma en que algunos modelos han sido entrenados con obras de terceros y considera que todavía existen importantes desafíos relacionados con los derechos de autor, la legislación y el papel de los artistas.

También rechaza el argumento de que estas herramientas contribuyen a la “democratización del arte”.

La democratización del arte se encuentra en facilitar oportunidades de estudio y laborales y en el acceso a materiales, mentores y crítica de alta calidad, no en los monopolios de datos y en las estructuras corporativas masivas que actualmente mantienen control sobre la tecnología. Actualmente, lo que la GenAI intenta reemplazar o “facilitar” son los procesos que personalmente considero más intrínsecos de la naturaleza humana, el acto de crear. Creo que hay una gran diferencia entre una herramienta y un atajo, y en este caso gran parte de esta tecnología está enfocada en ser lo segundo".

Jimsa considera que todavía queda un largo camino para establecer modelos de inteligencia artificial que sean justos y éticos y que realmente estén al servicio de los procesos creativos.

Un futuro que podría llevarlo de vuelta a Costa Rica

Entre sus principales metas está desarrollar sus propios videojuegos, ya sea mediante un estudio o un colectivo. Actualmente trabaja en prototipos de varias ideas, aunque por ahora prefiere mantener los detalles en reserva.

Otra de sus aspiraciones tiene una conexión directa con su país de origen: regresar algún día a Costa Rica para contribuir al fortalecimiento del ecosistema nacional, ya sea desde la formación o desde el ejercicio profesional.

Su mirada hacia el futuro mantiene una fuerte confianza en el potencial costarricense.

Creo fuertemente en la potencia de Costa Rica en convertirse en un referente a nivel regional e inclusive a nivel mundial".

Foto: Cortesía de Julián Jimsa.

"Sí se puede"

Al mirar hacia atrás, Jimsa no reniega de haber explorado distintos caminos. Por el contrario, considera que esa diversidad fue determinante para encontrar su propia forma de crear.

Por eso, si pudiera hablar con el Julián que apenas comenzaba su carrera, le daría un consejo sencillo:

Que no se preocupe por tener tantos intereses distintos, al final es esa diversidad lo que hace posible crear cosas nuevas".

Y si tuviera que resumir su trayectoria en una sola enseñanza, escogería una idea relacionada con la confianza y la disciplina:

Hay que creérsela y enfocarse en desarrollar y perfeccionar el arte de uno mismo".

El diseñador considera que el mundo de los videojuegos todavía está construyendo su propio lenguaje y que Costa Rica podría tener un papel en esa evolución.

Su historia, desde aquellos primeros juegos compartidos con sus primos hasta liderar proyectos internacionales desde Berlín, deja una idea especialmente valiosa: los caminos creativos no siempre son lineales y, en ocasiones, aquello que parece una mezcla de intereses puede convertirse precisamente en la herramienta que permite crear algo nuevo.

Y para Jimsa, el futuro de esa historia también podría escribirse desde Costa Rica.