El 22 de agosto del presente año arrancó la Feria Internacional del Libro en Costa Rica en la Antigua Aduana y, entre las novedades que presentó Uruk Editores el domingo 23, se encontraba el reciente libro de Patricia Navarro-Molina, exministra de Comunicación y Enlace en la administración Chaves Robles (2022-2026), quien además ha tenido una larga trayectoria como periodista, comunicadora y académica, especializada en derechos humanos, comunicación para la paz y cultura.
Su nuevo libro se titula Y nos tocó resistir…, con un subtítulo muy pertinente para nuestros tiempos, “persecución política en tiempos de gobiernos populistas-autoritarios”, en el cual la autora lleva a cabo un recuento y análisis “de las limitaciones impuestas por el poder a la libertad de prensa en Costa Rica, los países centroamericanos, México y Estados Unidos”, tal como dice don Daniel Camacho Monge, connotado académico, sociólogo y abogado costarricense, en el prólogo.
En opinión de este humilde lector, la obra viene a complementar lo propuesto por Navarro-Molina en Las máscaras del presidente (2025), también editado por Uruk, pues en este texto realiza una crónica autobiográfica en la que suma una reflexión documentada a partir de experiencias que Navarro-Molina protagonizó y vivió como profesional y política durante el tiempo en el que fue parte del gobierno de Rodrigo Chaves Robles, en las cuales su figura adquiere simultáneamente las funciones de autora, narradora y personaje.
En Y nos tocó resistir…, el estilo de Navarro-Molina se vale de los recursos estéticos que permiten la investigación periodística y la valoración crítica de la crónica periodística para elaborar un inventario de hechos que nos hacen girar la mirada hacia una situación que, como costarricenses y lectores, parece pasarnos desapercibida: “el periodismo y la comunicación crítica en Centroamérica, México y Estados Unidos viven una de sus crisis más agudas debido al acoso judicial, la violencia física y el control institucional ejercido por los gobiernos” (Navarro-Molina, 2026, p. 33).
Algunas apreciaciones sobre los textos de Patricia Navarro-Molina: el pacto autobiográfico, la crónica y el estilo de la autora
La autobiografía es definida por Philippe Lejeune (1994) como un “relato retrospectivo en prosa que una persona real hace de su propia existencia, poniendo énfasis en su vida individual y, en particular, en la historia de su personalidad” (p. 50). Lo propuesto por Lejeune enfatiza que la autobiografía se fundamenta en la coincidencia entre el autor, el narrador y el protagonista del relato. Esta identificación configura lo que el teórico denomina un «pacto autobiográfico»: un compromiso mediante el cual el autor se presenta ante el lector como responsable de la identidad y de la veracidad de lo narrado. No se trata, sin embargo, de asumir que el texto constituye una reproducción objetiva de los acontecimientos, sino de reconocer que establece con el lector una determinada relación de confianza respecto de la experiencia que se cuenta.
Los dos libros de Navarro-Molina, sin embargo, difícilmente pueden reducirse a la categoría de autobiografía, pues el relato de la experiencia personal se articula con procedimientos propios del periodismo, el testimonio y la crónica política. Esta condición híbrida resulta particularmente significativa en Las máscaras del presidente. Dicho carácter híbrido del estilo de doña Patricia constituye una riqueza en la manera en que cuenta los acontecimientos y casos de persecución política en Y nos tocó resistir…, como cuando relata la manera en que la intimidación hacia la prensa desde el gobierno de Rodrigo Chaves fue escalando en calificativos como “canallas”, “ratas”, “sicarios políticos”, que derivaron en sentencias de la Sala Constitucional por recursos de amparo presentados por los periodistas que fueron víctimas de los ataques, hasta confrontaciones acaloradas, como ocurrió en los casos de David Chavarría (Interferencia), David Bolaños (Doble Check), Héctor Guzmán y Óscar Mantilla, por mencionar algunos de los que narra y analiza la autora.
Las obras de Navarro-Molina conjuntan la narración en primera persona propia de los géneros autobiográficos y testimoniales, así como la reflexión de la crónica contemporánea, tal como propone Alberto Chillón (2014) sobre este género, “aplicando una voluntad de estilo que trasciende la mera relación informativa de datos y testimonios”, debido a que la autora lleva a cabo no solo un ejercicio de reconstrucción de la memoria y documentación de los hechos, sino que su reflexión y valoración de los acontecimientos implica, en muchos casos, un mea culpa, una aceptación de la responsabilidad, así como una liberación de la vergüenza con la que pudo cargar Navarro-Molina por hechos como los acontecidos con la periodista Vilma Ibarra, del ahora extinto programa Hablando Claro (relatado en Y nos tocó resistir…), o el episodio titulado “¡¡No entendemos!! Una vergüenza personal” (narrado en Las máscaras del presidente), el cual cuenta parte de lo que ocurrió con el equipo de comunicación en relación con las posturas del gobierno de Chaves hacia la prensa, el hermetismo que buscaban y la censura previa, posturas con las que Navarro-Molina afirmó en amplias entrevistas, y reitera en sus textos, no haber compartido.
Este gesto de autocrítica por parte de la autora resulta significativo porque evita que el testimonio se construya únicamente desde la denuncia del otro: doña Patricia también se coloca frente a su propio pasado, asume las zonas incómodas de su experiencia, al tiempo que nos cuenta las consecuencias de haber formado parte de un gobierno como el de Rodrigo Chaves Robles. De esta forma, el ejercicio de memoria, documentación, investigación periodística y crónica en los dos libros adquiere una dimensión ética: desenmascarar las prácticas del poder implica también revisar las propias decisiones y reconocer las responsabilidades asumidas dentro de las estructuras que se cuestionan.
A manera de cierre
Para un país de memoria a corto plazo, como le ocurre a veces a Costa Rica, los libros de Patricia Navarro-Molina son una labor necesaria para documentar qué nos venía pasando en materia de comunicación política desde el final del gobierno de Carlos Alvarado (2018-2022), los acontecimientos que rodearon el paso de Rodrigo Chaves por el Ministerio de Hacienda en esa administración, la pandemia, la pospandemia, las elecciones presidenciales, las confrontaciones con los medios por la ventilación de lo que había resuelto el Banco Mundial sobre Chaves y las denuncias por acoso sexual, el desarrollo de las conferencias de prensa y su relación con los medios desde el triunfo en la segunda ronda en 2022 hasta la finalización del mandato de Chaves y lo que ha venido a ser el gobierno de continuidad de Laura Fernández.
En este sentido, Las máscaras del presidente (2025), seguido de Y nos tocó resistir… (2026), pueden leerse como dos momentos de un mismo proyecto de escritura: el primero, un intento de desenmascarar el ejercicio del poder desde la experiencia de quien estuvo dentro de sus estructuras; el segundo, una necesidad de resistir, de documentar, de dejar testimonio de aquello que ocurre cuando el poder intenta deslegitimar, intimidar o silenciar las voces críticas. El valor de los textos reside, precisamente, en que Patricia Navarro-Molina convierte una experiencia personal y política en materia de reflexión sobre el periodismo, la libertad de expresión, la responsabilidad pública y la democracia.
Quienes deseen acercarse a Patricia Navarro-Molina, conversar con ella sobre estos libros y conocer de primera mano las experiencias y reflexiones que les dieron origen, tendrán una excelente oportunidad en la Feria Internacional del Libro en Costa Rica 2026, en la Antigua Aduana, donde la autora estará realizando firmas de ejemplares el sábado 29 de agosto, a las 3:00 p. m., y el domingo 30, a las 2:00 p. m., en el estand número C15-C16 de Uruk Editores.
