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Del cañal a la mesa: azúcar costarricense, tradición y balance

LAICA destaca el valor gastronómico, productivo y cultural del azúcar nacional, así como la importancia de incorporarlo dentro de una alimentación balanceada y una vida activa.

LAICA presentó una mirada integral sobre el papel del azúcar costarricense en la cocina, la producción nacional y los hábitos cotidianos, a partir de una propuesta que conecta la gastronomía tradicional con el trabajo de las familias productoras de caña y la promoción de una vida activa.

Bajo el concepto “Muévalo que hay más”, LAICA busca mostrar que el papel del azúcar va más allá de endulzar: forma parte de recetas y preparaciones presentes en los hogares costarricenses, cumple distintas funciones en la cocina y, al mismo tiempo, integra una cadena productiva que involucra a miles de personas agricultoras, ingenios y comunidades rurales del país.

Para LAICA, ese recorrido no termina en el origen del producto ni en su uso dentro de una receta. También comprende la manera en que los alimentos se integran en la vida cotidiana: desde el disfrute y la identidad cultural, pero dentro de una alimentación variada, acompañada por hábitos de movimiento y actividad física.

Actualmente, el sector cañero azucarero está conformado por más de 6.000 productores de caña de azúcar, registrados como abastecedores de los nueve ingenios afiliados a LAICA. Además, la actividad tiene presencia en seis cantones del país y más de 50 mil hectáreas cultivadas. La organización también destaca la participación de más de 2.000 mujeres en el desarrollo productivo del sector.

Azúcar nacional y tradición productiva

Según LAICA, la afirmación de producción 100% nacional aplica al azúcar producido en Costa Rica por el sector cañero azucarero, desde el cultivo de la caña hasta su industrialización en ingenios nacionales.

En el caso de la comunicación dirigida al consumidor, esa referencia puede utilizarse para marcas comercializadas por LAICA, como Doña María y Zukra, siempre que el producto específico esté elaborado con azúcar costarricense.

La organización señala que la actividad genera empleo directo e indirecto para más de 58.000 personas y forma parte de la historia productiva y cultural del país.

Más que endulzar: otros usos del azúcar en la cocina

Para ejemplificar el uso del azúcar en la cocina costarricense, Alberto Salas, chef de LAICA, propone preparar barbudos de vainica en salsa criolla de tomate.

Salas explica que se trata de una receta sencilla, casera y vinculada con la cocina cotidiana costarricense, elaborada con ingredientes como vainicas, huevo, tomate, cebolla, chile dulce y culantro.

Es una preparación sencilla, casera y profundamente vinculada con la cocina cotidiana costarricense. Combina ingredientes muy presentes en nuestras casas y demuestra que no se necesita una receta complicada para construir un plato lleno de sabor e identidad”.

El chef señala que esta preparación también permite explicar que el azúcar no se utiliza únicamente en postres. En una salsa de tomate, una pequeña cantidad puede cumplir una función culinaria concreta: equilibrar la percepción de la acidez e integrar mejor los sabores.

El azúcar también cumple funciones culinarias

En la receta propuesta, Salas recomienda utilizar una pequeña cantidad de Azúcar Doña María Blanco de Plantación en la salsa criolla.

Según explicó, su función principal no es endulzar la salsa, sino equilibrar la percepción de la acidez natural del tomate. También puede ayudar, durante la cocción lenta, al desarrollo del color y de los aromas.

La salsa no debería quedar dulce; el azúcar debe actuar como un elemento de balance. Lo recomendable es comenzar con una cantidad pequeña, dejar que la salsa se cocine y probarla al final”.

Salas añade que la misma preparación puede elaborarse prácticamente por completo con productos nacionales, como vainicas, huevos, tomate, cebolla, chile dulce, ajo, culantro y azúcar costarricense de marcas como Doña María o Zukra.

Aprovechamiento y cocina de temporada

La receta también permite incorporar prácticas de aprovechamiento. Por ejemplo, el chef señala que pueden utilizarse tomates muy maduros que quizá ya no resulten atractivos para una ensalada, pero que son adecuados para preparar una salsa por su jugosidad y sabor.

También menciona que la técnica puede adaptarse a otros ingredientes de temporada, como raíz de chayote cocida, zapallo tierno o tortitas de huevo con vegetales.

El aprovechamiento no consiste solamente en utilizar recortes, sino también en planificar las cantidades y darles una segunda función a las preparaciones que quedan”.

Balance, no culpa

Desde la perspectiva nutricional, Priscilla Mora, nutricionista de LAICA, plantea que ningún alimento, por sí solo, determina si una alimentación es saludable o no.

Según Mora, una alimentación balanceada debe entenderse como un patrón completo que aporta energía y nutrientes, pero que también reconoce el papel cultural, social y de disfrute que tiene la comida.

El balance no se encuentra en un alimento aislado, sino en cómo ese alimento se integra dentro del conjunto de nuestra alimentación habitual”.

La nutricionista señala que una preparación dulce puede formar parte de una alimentación balanceada si se incorpora dentro de una dieta variada, con atención a la frecuencia, las cantidades y el contexto de consumo.

Carbohidratos, glucosa y azúcar de mesa

Mora explica que los carbohidratos son una fuente de energía para el organismo y que, durante la digestión, muchos de ellos se transforman en moléculas pequeñas, principalmente glucosa, que el cuerpo utiliza para producir energía.

El azúcar de mesa, cuyo nombre es sacarosa, también es un carbohidrato, formado por glucosa y fructosa.

De acuerdo con la nutricionista, la clave está en comprender que los alimentos no deben evaluarse únicamente por un ingrediente aislado, sino por su composición completa, la frecuencia de consumo, la cantidad y el patrón alimentario general.

Muévalo que hay más: balance y movimiento

El recorrido del cañal a la mesa tampoco termina al servir la comida. Para LAICA, una relación balanceada con la alimentación incluye disfrutar los alimentos sin culpa, observar la frecuencia y las cantidades, y mantener el movimiento como parte natural de la vida cotidiana, no como castigo ni compensación por haber comido.

Ese enfoque se articula en Muévalo que hay más, una plataforma desarrollada por las marcas Doña María y Zukra para promover la actividad física, la alimentación balanceada y una conversación informada sobre el consumo de azúcar.

Mora recalca que el movimiento no debe entenderse como castigo o compensación por haber comido, sino como un hábito con beneficios para la salud física y mental.

Cuando el ejercicio se presenta como una forma de “quemar” un postre o de “pagar” por haber comido, el mensaje que transmitimos es que comer es algo por lo que debemos compensar”.

Entre las recomendaciones para reducir periodos prolongados de sedentarismo, la nutricionista sugiere levantarse cada hora si se trabaja o estudia frente a una computadora, caminar unos minutos, realizar pausas activas, aumentar progresivamente los pasos diarios e incorporar pequeños momentos de movimiento durante la jornada.

También recuerda que la Organización Mundial de la Salud recomienda que las personas adultas acumulen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa, además de ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana.

Sostenibilidad en el sector cañero azucarero

Como parte de sus acciones de sostenibilidad, LAICA destaca la implementación de la NAMA Caña de Azúcar, impulsada junto con el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE).

La iniciativa promueve tecnologías y prácticas agrícolas orientadas a reducir emisiones de gases de efecto invernadero, mejorar la eficiencia productiva y fortalecer la adaptación al cambio climático.

La organización también resalta el trabajo del Departamento de Investigación y Extensión de la Caña de Azúcar (DIECA), que desarrolla programas de control biológico como alternativa para optimizar recursos y reducir el uso de agroquímicos.

Alejandro Rodriguez. Gerente de DIECA. Alejandro Rodriguez. Gerente de DIECA.

Entre los proyectos en estudio se encuentra el uso de avispas para el control biológico del barrenador común del tallo, con distribución de parasitoides a productores independientes e ingenios azucareros.

Además, LAICA reporta acciones de debida diligencia en derechos humanos y trabajo decente, mediante alianzas con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Sistema de Naciones Unidas, incluyendo iniciativas para la prevención del trabajo infantil y la promoción del trabajo decente.

Una mirada integral

Para LAICA, hablar del azúcar costarricense implica mirar más allá del ingrediente: supone reconocer su presencia en la cocina nacional, el trabajo de las familias productoras, la importancia de la producción local, las prácticas sostenibles del sector y la necesidad de promover una relación equilibrada con la alimentación y el movimiento.

Desde una salsa criolla preparada en casa hasta el trabajo en los cañales e ingenios, la organización plantea que el azúcar forma parte de una cadena productiva, gastronómica y cultural que continúa presente en la vida cotidiana del país.

Acerca de LAICA
La Liga Agrícola Industrial de la Caña de Azúcar (LAICA) es la organización que agrupa al sector cañero azucarero costarricense y comercializa marcas como Doña María y Zukra, vinculadas con la producción nacional de azúcar.