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Foto: Con fines ilustrativos.

¿Cómo prepararse ante una eventual restricción de redes sociales en personas menores? Profesionales en Orientación explican

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Colaboración con agencia

Colegio de Profesionales en Orientación recomienda a las familias ir implementando medidas paulatinas.

Mientras la Asamblea Legislativa analiza un proyecto de ley que busca restringir el acceso a redes sociales a menores de 14 años y establecer mayores controles para adolescentes entre los 14 y los 18 años, el Colegio de Profesionales en Orientación (CPO) llama a las familias, los centros educativos y las autoridades correspondientes a no reducir este análisis a una simple prohibición, sino a convertirla en un proceso educativo que prepare a niñas, niños y adolescentes para un uso consciente de la tecnología.

La iniciativa legislativa se suma a las restricciones que el Ministerio de Educación Pública (MEP) ya implementó sobre el uso de teléfonos celulares dentro de las aulas de los centros educativos, con el objetivo de disminuir las distracciones y favorecer la convivencia escolar y el aprendizaje. 

La tecnología no es peligrosa por sí misma. El riesgo aparece cuando reemplaza procesos fundamentales para el desarrollo, como el sueño, la interacción social cara a cara o el rendimiento académico. Por eso el criterio no debería ser solamente cuántas horas usa una persona el celular, sino qué impacto está teniendo ese uso en las distintas áreas de su vida”, explicó Karen Álvarez, vocera del Colegio de Profesionales en Orientación.

Ante un eventual restricción en el uso de las redes sociales, que incluso ya se ha estado experimentando a nivel internacional, el CPO recomienda a las familias ir implementando medidas paulatinas. 

Álvarez agrega que “lo ideal es establecer acuerdos claros sobre el uso de la tecnología, explicando las razones de las nuevas medidas para que sean comprendidas y, con el tiempo, asumidas por las y los menores de edad. Las personas adultas, además, deben modelar el comportamiento que esperan ver, promoviendo un uso responsable de sus propios dispositivos”.

El CPO también señala la importancia de que las restricciones se acompañen de otras alternativas que permitan el uso del tiempo en actividades que contribuyan con el desarrollo saludable. 

Restringir el acceso a las redes sociales sin ofrecer otras alternativas como para realizar deporte, la recreación, la convivencia familiar, las amistades o el desarrollo de intereses personales puede generar mayor resistencia. El propósito no debe ser únicamente disminuir el tiempo de consumo, sino ampliar las oportunidades para que las personas menores de edad encuentren otras formas de disfrutar, relacionarse, aprender, crear, explorar su entorno, desarrollar habilidades que favorezcan su bienestar integral y manejar sus emociones.

Es esperable que algunas y algunos personas menores reaccionen con enojo, frustración o ansiedad cuando se limita el acceso al celular o a las redes sociales. Estas emociones no indican necesariamente una adicción, sino que forman parte del proceso de adaptación a un cambio en un hábito muy presente en su cotidianidad. Por eso es importante evitar etiquetar cualquier reacción como un ‘síndrome de abstinencia’ sin una valoración profesional adecuada”, señaló Álvarez.

La recomendación del CPO ante estas reacciones es validar las emociones que le provoca a las niñas, niños y adolescentes la restricciones que se les hace relacionadas con el acceso a las redes sociales o al uso de un dispositivo electrónico, sin dejar de mantener la restricción, con calma, evitando discusiones, amenazas o negociaciones impulsivas. Si el límite cambia cada vez que aparece una reacción en contra, el mensaje que  se recibe es que el enojo es una estrategia que puede ser  efectiva para conseguir lo que se quiere.

Para el CPO, la posible restricción representa también una oportunidad educativa. Con el acompañamiento adecuado de las personas adultas, las y los menores de edad pueden aprender a tolerar la frustración, manejar el aburrimiento, expresar sus emociones de manera adecuada y desarrollar una relación más equilibrada con la tecnología. 

Más que centrarse únicamente en restringir el uso del celular, desde la parte preventiva y de desarrollo de la Orientación vemos el desafío en fortalecer habilidades para la vida que permitan un uso consciente y saludable de las herramientas digitales, y no una medida de castigo”, agregó la vocera del CPO.

El Colegio de Profesionales en Orientación recuerda que experiencias internacionales, como las de Australia, Francia, Suecia, Finlandia y Países Bajos, coinciden en que las políticas más efectivas no se limitan a restringir el acceso, sino que integran a la familia, la escuela, el Estado y las plataformas tecnológicas en una estrategia conjunta de educación, prevención y acompañamiento.

En este sentido el CPO destaca que la formación para el uso responsable de la tecnología constituye una responsabilidad compartida y que el verdadero desafío consiste en educar personas capaces de autorregular su comportamiento digital, ejercer un pensamiento crítico y utilizar las herramientas tecnológicas como recursos para su aprendizaje, bienestar y desarrollo integral.

Asimismo, hace énfasis en la importancia de un diálogo compartido entre quienes integran la comunidad educativa sobre la importancia del uso responsable y educativo de las tecnologías.