Ante el impulso de un nuevo Reglamento de Vida Silvestre, la organización advierte que flexibilizar la tenencia privada de aves silvestres podría favorecer el tráfico ilegal, dificultar la trazabilidad de los ejemplares y afectar la diversidad genética de poblaciones amenazadas.
El Centro Científico Tropical (CCT) recomendó mantener como regla general la prohibición de la tenencia privada de lapas, loros, pericos y otras aves silvestres en Costa Rica, al advertir que un nuevo Reglamento de Vida Silvestre podría generar riesgos para la conservación, facilitar el tráfico ilegal y dificultar el control sobre el origen de los ejemplares.
La organización planteó la posición en un criterio técnico de 32 páginas elaborado por especialistas en conservación, biología y gestión de vida silvestre. El documento sostiene que el análisis de la tenencia de estas aves no debe concentrarse únicamente en las condiciones en que una persona mantiene a un animal, sino en los efectos sobre las poblaciones silvestres, su diversidad genética y los ecosistemas.
El reglamento impulsado por el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) permitiría la tenencia en cautiverio de aves silvestres como lapas y loras. La propuesta incluye un artículo que autorizaría mantener aves de la familia Psittacidae, incluyendo especies exóticas (especies no propias de nuestro país) e híbridos, siempre que hayan sido adquiridas antes del año 2017 de forma legal.
El CCT considera que autorizar de forma generalizada la tenencia privada dificultaría determinar si un ejemplar nació legalmente en cautiverio o provino de la extracción ilegal. A su criterio, esa falta de trazabilidad podría facilitar el ingreso al mercado de aves capturadas en la naturaleza bajo argumentos como reproducción doméstica, regalos o procedencias antiguas difíciles de comprobar.
El informe también advierte sobre los efectos genéticos. Según los especialistas, cada ejemplar silvestre puede aportar variaciones genéticas relevantes para que una población responda a enfermedades, cambios ambientales o pérdida de hábitat, mientras la reproducción privada sin controles puede generar consanguinidad, cruces entre linajes o especies y ejemplares que posteriormente no resulten adecuados para programas de conservación o reintroducción.
Mario Roa Romero, director ejecutivo del Centro Científico Tropical, comentó:
Cuando una lapa o un loro es extraído de su entorno natural, no solo se afecta un individuo. También se pierde parte de un patrimonio genético invaluable que ha sido moldeado durante miles de años de evolución”.
Población de lapa verde pasó de poco más de 200 a cerca de 500 individuos
El CCT centra parte de su preocupación en la lapa verde (Ara ambiguus), especie con la que trabaja desde 1994 mediante su Programa de Investigación y Conservación de la Lapa Verde. Según sus registros, en aquel momento la población costarricense rondaba poco más de 200 ejemplares, mientras los censos más recientes contabilizan al menos 500 individuos.
La organización atribuye esa recuperación a una combinación de medidas de protección, educación ambiental, conservación del hábitat y restricciones contra el robo de pichones. El documento señala, además, que en los últimos dos años el programa registró lapas verdes fuera de zonas donde anteriormente las había documentado, situación que interpreta como una posible expansión o recolonización de hábitats históricos, aunque advierte que la recuperación continúa siendo frágil.
El criterio también recuerda la estrecha dependencia de la especie con el almendro de montaña (Dipteryx panamensis). Según los estudios citados, alrededor del 90% de los nidos de lapa verde se encuentran en árboles de esta especie y estos pueden necesitar décadas o incluso siglos para alcanzar las dimensiones apropiadas para la anidación.
En materia jurídica, el CCT cita la Ley de Conservación de la Vida Silvestre y su reglamento para sostener que una especie no pierde su condición de fauna silvestre por encontrarse en cautiverio o incluso por reproducirse bajo condiciones controladas. También menciona el voto 2008-13426 de la Sala Constitucional, relacionado con la protección del almendro amarillo por su vínculo ecológico con la lapa verde, como parte de su argumentación a favor de una tutela estricta.
Centros de rescate sí quedarían como excepción
La organización no plantea que toda ave actualmente mantenida por particulares deba decomisarse automáticamente. Para los casos preexistentes recomienda un régimen transitorio de regularización estricta, con identificación de los ejemplares, evaluación veterinaria, prohibición de reproducción y comercio, y eventual traslado a un centro autorizado cuando razones de bienestar o legalidad así lo requieran.
Hacia futuro, el CCT propone que los animales decomisados, rescatados o entregados voluntariamente permanezcan exclusivamente en centros de rescate, zoológicos de conservación, santuarios no comerciales u otros sitios autorizados por el Sinac, donde existan planes de manejo, controles veterinarios, bioseguridad, trazabilidad y supervisión profesional.
El criterio también advierte que el cautiverio doméstico puede generar problemas de bienestar debido a las necesidades de vuelo, interacción social, estimulación cognitiva y alimentación de los psitácidos. A ello suma riesgos sanitarios y la posibilidad de que la habituación a las personas, el confinamiento prolongado o el corte de alas conviertan a ejemplares originalmente recuperables en animales que después no puedan regresar a la vida silvestre.
"La regla debe ser clara para efectos de educación, fiscalización y prevención deltráfico: los psitácidos pertenecen a la vida silvestre y a los ecosistemas; no deben formar parte del mercado ni de la tenencia privada de mascotas", finalizó el CCT.
